La herramienta de detección de CVI promueve la identificación temprana
Authors: Hillary Keys, consultora de sordoceguera en la primera infancia del Programa Outreach de la Escuela de Texas para las personas ciegas y con discapacidad visual (TSBVI)
Prevalencia de la CVI
Los datos de bases nacionales y estatales ponen de manifiesto la gran prevalencia de la CVI. Según la base de datos Babies Count, un registro nacional que recopila datos epidemiológicos sobre bebés y niños pequeños con discapacidad visual en aproximadamente 25 estados, casi un tercio (32%) de los bebés identificados como ciegos, sordociegos o con baja visión en la encuesta 2022-2023 presentaban CVI.
En Texas, el Programa de Datos de Estudiantes recopila información similar mediante el Registro de Estudiantes en Texas con Discapacidad Visual (VI) (conocido comúnmente como VI Registration o Registro VI) y el Recuento de Niños Sordociegos de Texas. Los datos de 2025 identificaron la CVI como el diagnóstico visual principal en el 28% de los niños desde el nacimiento hasta los 36 meses incluidos en el Registro VI. Ninguna otra condición visual tuvo una prevalencia comparable en este grupo de edad.
Importancia de la identificación temprana
La identificación e intervención tempranas en la CVI son fundamentales debido a la neuroplasticidad del cerebro, que alcanza su punto máximo durante los dos primeros años de vida (Yin et al., 2019) y continúa desarrollándose rápidamente durante varios años más. En general, se acepta que alrededor del 80% de nuestro aprendizaje e información sobre el mundo procede de nuestro sentido de la vista. Los niños que son ciegos, sordociegos o que tienen baja visión, incluidos aquellos con CVI, presentan un mayor riesgo de sufrir retrasos en áreas como la motricidad, la comunicación, la cognición y la interacción social.
Como señala Roman-Lantzy (2018), las intervenciones adecuadas y las adaptaciones del entorno pueden mejorar significativamente las habilidades visuales en bebés con CVI. Un estudio clínico de Fazzi et al. (2021) demostró aún más este punto, mostrando que los bebés con CVI que recibieron entrenamiento visual y adaptaciones de entorno tuvieron mayores mejoras en la función visual en comparación con un grupo control de bebés con discapacidad visual ocular.
El mensaje aquí es claro. La intervención temprana y la adaptación del entorno mejoran los resultados en los bebés con CVI. Sin embargo, a menudo muchos niños no reciben un diagnóstico hasta después de que ha pasado el periodo crítico de máxima neuroplasticidad. La detección e identificación tempranas con una herramienta como NAVEG pueden tener un impacto profundo y positivo en la vida de estos niños y sus familias.
Herramienta de detección sencilla y eficaz
NAVEG es una herramienta validada para la detección de CVI en bebés desde el nacimiento hasta los 12 meses. Desarrollada entre 2011 y 2014 por un grupo de investigación del Departamento de Neonatología y la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) en Brescia, Italia, NAVEG es una evaluación no invasiva y fácil de administrar (Rossi, A., 2017).
El Centro Anchor (Anchor Center) en Colorado fue uno de los primeros en adoptar NAVEG y colaboró con el Hospital Rocky Mountain para Niños para “determinar si el instrumento de detección NAVEG puede indicar la presencia de CVI en recién nacidos prematuros que presentan un riesgo especialmente alto de discapacidad cerebral” (Smyth, s.f.). El Centro Anchor capacita a profesionales de la salud y de intervención en Colorado y en varios otros estados para usar NAVEG.
La detección es lo suficientemente sencilla como para que no se requiera un especialista en visión para administrarla; solo se necesita capacitación y acceso a los materiales. Se divide en tres categorías: visual ocular, visual motora y perceptual. La evaluación incluye componentes tanto observacionales como interactivos. Una puntuación de seis o más indica una posible CVI, y se debe remitir al niño a un oftalmólogo u optometrista. La herramienta está diseñada de modo que una puntuación de seis puede alcanzarse antes de completar toda la evaluación, lo que simplifica aún más el proceso.
Opciones de capacitación
En el verano de 2024, cuatro personas asociadas al Programa Outreach de la Escuela de Texas para las personas ciegas y con discapacidad visual (TSBVI), Hillary Keys, Emily Leeper, Lynne McAlister y Diane Sheline, recibieron capacitación del Centro Anchor para convertirse en instructoras. Ahora están preparadas para capacitar a otras personas en Texas, incluidos proveedores de intervención temprana, profesionales de la visión y profesionales médicos, sobre cómo utilizar la herramienta de detección NAVEG en sus comunidades. Para obtener más información, solicite una consulta o una capacitación.
Además, vea un breve video informativo de presentación de NAVEG.
Referencias
Fazzi, E., Micheletti, S., Calza, S., Merabet, L., Rossi, A., Galli, J., Grupo de estudio sobre intervención visual temprana. (2021). Capacitación visual temprana y adaptación del entorno para bebés con discapacidad visual. Developmental Medicine & Child Neurology. 65(3), 1180-1193. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/dmcn.15394
Roman-Lantzy, C. (2018). Cortical visual impairment: An approach to assessment and Intervention (2.ª ed.). AFB Press. https://www.aph.org/product/cortical-visual impairment-an-approach-to-assessment-and-intervention-2nd-edition/
Rossi, A., Gnesi, M., Montomoli, C., Chirico, G., Malerba, L., Merabet, L., NAVEG Study Group, Fazzi, E. (2017). Matriz europea de evaluación visual neonatal (NACEG): Revelando el riesgo neurológico. Infant Behavior and Development. 49, 21-30. https://doi.org/10.1016/j.infbeh.2017.06.002
Smyth, C. (s.f.). Centro Anchor para niños ciegos https://anchorcenter.org/naveg/
Yin W, Chen MH, Hung SC, Baluyot KR, Li T, Lin W. (2019). El desarrollo funcional del cerebro se divide en tres períodos distintos durante los dos primeros años de vida. [Resumen]. NeuroImage, 189, 715–26. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30641240/
