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Cómo Aprovecharlo al Máximo: Obtenga Mejores Resultados del Dinero gastado en Terapia

Por Chris Strickling, TO, Ph.D., Consultora de Extensión (Outreach) en Sordoceguera de la TSBVI

Resumen: En este artículo se describe la función de los terapeutas ocupacionales y físicos en los entornos escolares y se ofrecen formas de ayudarlos a participar con éxito en la programación académica de los estudiantes con impedimentos visuales y sordoceguera.

Palabras claves: Programación, ciego, sordociego, impedido visual, terapeuta ocupacional (TO), terapeuta físico (TF), servicio relacionado, colaboración

Por más de una década, he trabajado en las escuelas públicas de Texas como terapeuta ocupacional que entrega asesoría a estudiantes sordociegos y a sus equipos de educadores. En mi calidad de Consultor del Programa de Extensión de la TSBVI, he viajado por todo el estado y conocido a muchos profesores, terapeutas y otros profesionales con los cuales hemos trabajado para sacar experiencias de aprendizaje significativas para sus estudiantes con impedimentos visuales y sordoceguera. A medida que aprendemos más sobre la sordoceguera y los impedimentos visuales, y el efecto que ambos tienen sobre el aprendizaje, van cambiando las estrategias educativas. En este momento existen alternativas confiables al sistema Perkins Brailler que facilitan la escritura y la hacen más eficiente. Los programas computacionales son más amigables y ofrecen un contenido más sustantivo. La integración es una prioridad. Es difícil ir al paso de los cambios, pero vale la pena el esfuerzo.

Incluso ha cambiado la forma en que se entregan los servicios terapéuticos. Durante los últimos años, los terapeutas han comenzado a adoptar el modelo educativo de la entrega de servicios. Los servicios que entregan se han incorporado mejor a la sala de clases, lo cual parece ser un movimiento en la dirección correcta porque significa que trabajan coordinados  con el cuerpo académico para compartir el conocimiento y garantizar que se satisfagan las necesidades de los estudiantes. Sin embargo, aún persisten varios problemas comunes. Primero, casi todos los terapeutas escolares son itinerantes. Debido a que no están en contacto diario con el resto de los integrantes del equipo o con el estudiante, a menudo les es difícil integrarse totalmente al equipo docente. Segundo, a la mayor parte de los terapeutas escolares se le ha asignado una cantidad de casos de hasta 50 o más estudiantes, lo que significa que los servicios a todos ellos se ven limitados en términos de tiempo. Tercero, la mayoría de los terapeutas escolares poseen una capacitación inadecuada con relación al efecto que tienen la visión disminuida, la ceguera o la sordoceguera sobre las aptitudes funcionales, sociales y académicas. Hace poco realicé encuestas en las cinco universidades de Texas que ofrecen educación en terapia ocupacional y descubrí que realmente no se abordan ni la ceguera ni la sordoceguera en ninguna área del plan de estudios. En lo que respecta a los terapeutas educacionales y las necesidades de estos estudiantes, nada parece haber cambiado desde que me gradué de la escuela de terapeutas ocupacionales en 1978.

A pesar de esta falta de preparación formal, existen muchos terapeutas que sí participan con éxito en los equipos de educadores de niños con impedimentos visuales y sordoceguera. En la mayoría de las escuelas que he visitado, los TO y los TF entienden la necesidad que hay de servicios relacionados y son representantes y defensores de los estudiantes. Uno de los problemas importantes, que es principalmente un tema institucional, es que los terapeutas no están seguros sobre cuál debiera ser su función (o funciones) con los estudiantes ciegos y sordociegos. De igual manera, los profesores de sala y aquellos de los impedidos visuales, así como también los instructores de O y M (Orientación y Movilidad), a menudo no están seguros de qué podrían ofrecer al equipo el TO o el TF. Muchos terapeutas no han tenido contacto con el campo de la Orientación y Movilidad, de modo que no se les ocurre colaborar con los instructores O & M en lo que respecta a dar un servicio al niño. De manera bastante similar, no todos los terapeutas saben qué hace un profesor de los impedidos visuales con el niño, o cómo la falta de visión o la pérdida de audición afectan el aprendizaje, o en qué forma la información derivada de la Evaluación de los Medios de Aprendizaje podría serles útil. Debido a que no tienen tiempo para familiarizarse con la gama de servicios profesionales que recibe el estudiante impedido visual, la mayoría de los terapeutas se centran en lo que saben y diseñan los servicios basados en sus propios conocimientos.

En muchas situaciones, lo anterior funciona bien, pero en otras no. Por ejemplo, a veces un terapeuta trabaja individualmente con un estudiante en aptitudes de motricidad fina (un modelo médico de entrega de servicios), pero no enseña al personal docente cómo continuar con las aptitudes o actividades. Poco se logra cuando las actividades diseñadas por los terapeutas ocupacionales y físicos no se incorporan y continúan en el programa diario de los estudiantes. He experimentado y observado que cuando los estudiantes reciben sólo algunas horas de terapia al mes, este tiempo es mejor aprovechado si el terapeuta establece un programa, define una actividad o realiza una modificación ambiental que pueda ser ejecutada por el personal que ve al estudiante todos los días. Los terapeutas escolares sí desean ser útiles y se transforman en excelentes colaboradores una vez que se establecen canales de comunicación y se comparte la información. Como padre, profesor u otra parte interesada, puede que usted tenga una oportunidad de iniciar un diálogo con él o los terapeutas de un equipo de asistencia a los estudiantes y ayudarlos a determinar de qué manera aprovechar mejor el limitado tiempo que ellos pueden ofrecer. Si se establece un compromiso de cooperación y colaboración como máxima prioridad, presentamos a continuación algunas sugerencias que podrían ayudar a los terapeutas físicos y ocupacionales a participar en forma significativa en la programación académica para estudiantes con impedimentos visuales o sordoceguera:

  • Asegúrese deque su terapeuta posea conocimientos de aptitudes básicas de orientación y movilidad, y de cuáles se aplican con el estudiante al cual atienden. Ello se puede realizar ofreciéndoles información escrita sobre las aptitudes de O y M básicas (consulte las referencias sugeridas al final de este artículo), o bien el terapeuta podría programar una visita con el niño durante una sesión de O & M. Una visita conjunta permite al instructor de O & M demostrar las técnicas de desplazamiento a los terapeutas y compartir información sobre lo que el estudiante puede ver, así como también dar una oportunidad a los terapeutas para que compartan la información sobre la coordinación, la fuerza muscular, la resistencia, etc. del estudiante con el instructor de O y M. Este intercambio de información ayuda a garantizar que todos los integrantes del equipo docente del niño sean consistentes al guiar a éste para que se desplace en forma tan independiente y segura como sea posible, y que las expectativas de dicho desplazamiento no excedan su capacidad física.
  • Ayude a sus terapeutas a incorporar sus conocimientos y estrategias de intervención en la rutina diaria del estudiante. Los terapeutas físicos y ocupacionales poseen las aptitudes para adaptar las actividades con el fin de satisfacer las necesidades del estudiante y la experiencia para diseñar actividades que ayuden a desarrollar capacidad cognitiva y motora. Sin embargo, muchos carecen de la capacitación sobre cómo traspasar su conocimiento al entorno escolar. En ocasiones sólo es necesario una sugerencia de un colaborador para hacer que este tipo de servicio integrado comience a funcionar. A continuación se presenta un ejemplo del tipo de colaboración que funciona bien:

    Una joven sordociega está trabajando en cómo seguir un camino dentro de la escuela en forma independiente. Ella tiene pérdidas del equilibrio cuando intenta desplazarse en forma independiente usando su bastón. Los miembros del equipo la guían tomándola del codo mientras ella camina. Sus compañeros le hablan, le sujetan la mano y la conducen de una sala a la otra, deseando ayudarla. El terapeuta físico ve a la niña una vez a la semana durante 30 minutos  en una colocación de uno a uno,  en el gimnasio de la escuela,  para trabajar en resistencia y equilibrio y el terapeuta ocupacional trabaja en la capacidad de motricidad fina con la niña dos veces cada seis semanas.

  • No sería difícil utilizar exactamente el mismo tiempo de terapia en forma diferente a fin de maximizar el efecto de la atención de aquella. En lugar de sacar a la niña de la clase para efectuar una terapia individual (o además de la terapia individual), ambos terapeutas podrían diseñar actividades que ella pueda realizar con sus compañeros durante un recreo, las que la ayudarían con el equilibrio.
  • Asegúrese de que sus terapeutas comprendan que los servicios terapéuticos no siempre tienen que ser individuales. Un buen uso de la atención terapéutica profesional para muchos niños con ceguera y sordoceguera consistiría en desarrollar actividades grupales de motricidad gruesa para la clase del estudiante, adaptándolas según se necesite para los impedimentos visuales o auditivos, y enseñar al personal docente a realizarlas en forma continua. Si utiliza este modelo, el terapeuta puede controlar al grupo en terapia motriz en forma periódica para cambiar y mejorar las actividades. Los grupos en terapia motriz pueden ser conducidos por personal docente, profesores de educación física o por cualquiera que esté dispuesto y disponible, y constituyen vehículos formidables para enseñar conceptos espaciales (debajo, alrededor, a través de) y conocimientos del lenguaje (pedir, moverse en respuesta a señales de dirección, nombrar y describir objetos usados en las actividades, etc.).
  • Los terapeutas pueden ser muy buenos para ayudar a un estudiante a integrarse a la clase de educación física con sus iguales. Pídales que observen ésta y busquen formas para solucionar problemas de integración del estudiante impedido. Si desea mayor información sobre este tema, consulte Including Students with VI in PE, en Re: View, otoño 1999, vol. 31, #3.
  • Recuérdeles a sus terapeutas aplicar lo que ya saben sobre el aprendizaje de aptitudes de desarrollo y movimiento a los estudiantes impedidos visuales. Los terapeutas ocupacionales pueden no siempre saber lo que es típico es términos de aptitudes de motricidad fina para los estudiantes con impedimentos visuales, pero sí reconocen casi siempre el tono muscular atípico, la dificultad de coordinación, y cuando se evita la sensación táctil, y saben qué hacer con relación a estos problemas. Los terapeutas físicos pueden no estar conscientes de las diferencias en el modo de andar, temas de resistencia y tono muscular u otros problemas físicos comunes a estos estudiantes, pero sí poseen un conocimiento práctico de biomecánica y puede ser ventajoso contratarlos para ayudar a los estudiantes en este universo simplemente aplicando lo que saben. Pídales aplicar sus aptitudes de observación clínica en la tarea de escribir o leer Braille, o desplazarse en forma independiente  puede que se sorprenda de cuánta ayuda pueden ser.
  • Pídale a un terapeuta que piense en ello y modifique los sistemas de posturas para maximizar el rendimiento del estudiante. Todos los terapeutas saben de posturas, lo cual no es diferente para los estudiantes impedidos visuales o sordociegos que para otros estudiantes. El ajustar la posición para ajustarse al tono, la postura, la fuerza muscular u otros factores ayudará al estudiante cada día, por varias horas al día, y corresponde perfectamente a una sesión de terapia. La mejor práctica para un terapeuta sería observar, evaluar, luego solicitar modificaciones en el equipo o el programa, y verificar en la siguiente visita para realizar el seguimiento.
  • Los terapeutas son una gran ventaja para desarrollar actividades vestibulares o de propriocepción en el plan educativo de un estudiante. Ya sea que el problema que se va a abordar sea la dificultad para establecer un desplazamiento independiente o la adquisición ineficiente de aptitudes de lectura y escritura de Braille, estos tipos de actividades se pueden diseñar como preparación para la tarea. Pídales a sus terapeutas que piensen en la aptitud que usted está tratando de enseñar, y le ayuden a generar algunos minutos de actividad motora apropiada.
  • Cuando se trata de capacitar en las aptitudes funcionales, los terapeutas ocupacionales y físicos tal vez sean sus aliados más valiosos. Cada vez con mayor frecuencia se les encarga a los terapeutas entregar servicios que apuntan a obtener resultados funcionales. Ellos están capacitados para facilitar una función de independencia máxima en todos los aspectos partiendo por el cuidado e higiene personal hasta las funciones de nivel mayor tales como la alfabetización o el acceso a la comunidad. Si usted ya está en proceso de efectuar una evaluación de las aptitudes funcionales, pídale recomendaciones a sus terapeutas. Si no es así, pídales investigar el nivel de aptitudes funcionales del estudiante y ayúdele a establecer objetivos y crear estrategias para lograrlas.

Estamos de verdad todos juntos en esto: estudiantes, padres, integrantes de la familia, profesores, terapeutas, auxiliares pedagógicos, administradores. Si no lo olvidamos, y nos invitamos al diálogo y a la colaboración con el fin de servir a nuestros estudiantes, todos ganamos.