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Por Chris Montgomery, asesor educativo en sordoceguera de Divulgación Comunitaria de la TSBVI e instructor de superación de verano, y Holly Cooper, asesora educativa en sordoceguera de Divulgación Comunitaria de la TSBVI

Resumen: Los autores describen una sesión de escuela de verano de dos semanas de duración formadas enteramente por estudiantes con sordoceguera. Las oportunidades didácticas especialmente diseñadas incluían ir de compras de comestibles, ir a restaurantes, visitar una tienda donde hacen helado y un zoológico. Estas actividades se utilizaron como oportunidades para desarrollar conceptos, aprender vocabulario apropiado y símbolos, practicar destrezas de orientación y movilidad, elaborar listas y crear libros de experiencias, y hacer elecciones. También se incluyeron oportunidades de capacitación del personal y capacitación de padres.

Palabras clave: sordociego, programa de verano, plan de estudios básico ampliado, comunicación


En esta época de integración de estudiantes con discapacidades en el entorno escolar de restricción mínima, ¿existe la necesidad de una clase especial para los estudiantes con sordoceguera? Las necesidades únicas de dichos estudiantes nos llevan a creer que la respuesta es afirmativa. La clave de la programación de calidad para personas con impedimentos combinados visuales y auditivos es el concepto de intervención. La intervención es el proceso que permite a una persona sordociega recibir información no distorsionada de modo que pueda interactuar con el entorno y con otras personas. En algunos casos este proceso es facilitado por un interventor, en otros casos por un auxiliar docente, y en otros, por el maestro. Con demasiada frecuencia, las personas sordociegas no tienen acceso a una intervención apropiada, de modo que nosotros en el Texas Deafblind Project y los Programas Especiales de la TSBVI colaboramos para crear un programa escolar especial de verano para algunos estudiantes sordociegos escogidos con el fin de ofrecerles un período de programación de alta calidad. También trabajamos para desarrollar un programa modelo en el cual los padres y los miembros del comité educativo pudieran observar y aprender.

Este es el segundo año en que Chris Montgomery ha organizado e impartido esta sesión especial de verano para estudiantes con sordoceguera. Creemos que este programa ha mejorado cada año y entregado muchas oportunidades para aprender que, de otra manera, los estudiantes no habrían tenido. Este programa de desarrolló con la filosofía de que todos los estudiantes con sordoceguera obtienen un gran beneficio de las situaciones de aprendizaje basado en experiencias, situaciones que comprenden actividades en las que el estudiante puede aprender haciendo. Se incluyeron muchos viajes fuera del plantel en el día académico para hacer uso de la comunidad como una herramienta para el descubrimiento y el aprendizaje mediante experiencias. Luego éstas se utilizaron como una forma de aumentar los temas de conocimientos básicos, fomentar el desarrollo de conceptos y ofrecer oportunidades de conversación. La meta era proporcionar, y refinar aún más, los modelos de los sistemas para una buena comunicación (incluyendo calendarios, rutinas y estrategias de conversación) de los cuales los miembros de las familias y maestros de estudiantes sordociegos pudieran sacar consejos y nuevas ideas para poner en práctica el hogar.

Cada día escolar comenzó en la residencia estudiantil donde los estudiantes participaron en preparar su desayuno. Luego iban a sus salas de clases siguiendo una ruta que a veces les presentaba algunos desafíos, pasando por cercas de construcción provisorias y evitando obstáculos que a veces variaban de un día a otro. En la sala de clases los estudiantes tuvieron un anticipo de su programa del día utilizando objetos, dibujos, palabras impresas y símbolos táctiles. Las actividades originadas por la escuela incluyeron cocina, arte y educación física.

El trabajo de la sala de clases infundió cultura en el plan de estudios básico ampliado, en particular actividades de la vida cotidiana. Los estudiantes de esta pequeña clase poseían una amplia gama de aptitudes, desde un estudiante con dominio funcional de la lectura y uso de Internet hasta otro cuya meta principal era mejorar sus nacientes aptitudes comunicativas y sociales. Los estudiantes hablaron sobre comidas que deseaban preparar, buscaron recetas en Internet, hicieron una lista de compras, planificaron un presupuesto y salieron a comprar los artículos. Se realizaron actividades para facilitar el desarrollo de conceptos y ligar éstos con el vocabulario hablado, basado en señas y escrito. La planificación incluyó la creación de listas usando letras y símbolos de objetos. La instrucción posterior incluyó al personal y los estudiantes que crearon libros de experiencias en los cuales describieron la actividad y su papel en ella. Los libros los elaboraron usando letras e imágenes, como también braille, símbolos táctiles y objetos y artefactos reunidos durante los eventos.

Además de leer y escribir, la clase ofreció oportunidades de aprendizaje en diversas otras áreas. Los estudiantes aprendieron conceptos de tiempo mediante el uso de calendarios, horarios y estantes de objetos para analizar actividades próximas y previas. Tuvieron oportunidades para escoger y usar la autodeterminación al elegir los alimentos para su propio desayuno, así como proyectos de alimentos para preparar en la sala de clases. Aprendieron y practicaron aptitudes sociales apropiadas en la escuela con personas conocidas, y fuera de ella con extraños y en situaciones desconocidas. Los estudiantes sordociegos que poseen una capacidad limitada para comunicarse a menudo sufren de ansiedad cuando van con sus familias o compañeros de curso a lugares públicos, y el tener el apoyo de personas conocidas que pueden juzgar cuando pueden estar llegando a su límite de capacidad para tolerar el ruido y la confusión puede ser un modo eficaz para que ellos aprendan a comprender las situaciones y adquieran destrezas.

Las oportunidades de la sala de clases y la comunidad también ofrecieron experiencia y práctica en una amplia variedad de otras aptitudes. El aprender a organizar el espacio de trabajo y los materiales, y limpiar y guardar en su lugar los materiales son aptitudes importantes para todas las personas, pero son especialmente importantes para los niños con impedimentos visuales ya que ellos pueden no poder observar a otros practicarlas, y pueden pasar un tiempo considerable buscando los artículos que necesitan. Los estudiantes también tuvieron la experiencia de seguir instrucciones, ya fuesen habladas, impresas o presentadas con imágenes, dependiendo de su capacidad. También la tuvieron dando instrucciones a otros, solicitando y dando ayuda y trabajando juntos como un equipo.

El programa de verano también se utilizó como una oportunidad de capacitar a los padres y al personal. Se creó un wiki (ver foto) al cual se accedía mediante una contraseña para proteger la confidencialidad del estudiante. Se subieron diariamente fotografías y vínculos para ver videos, junto con algunos análisis de actividades de aprendizaje que se realizaban y cómo los estudiantes respondían a ellas.

Una interventora sordociega que trabaja con una de las estudiantes del programa de verano en el distrito de ésta también se presentó para trabajar con ella durante la sesión en la TSBVI. Ella tuvo muchas oportunidades de observar a otros trabajar con la estudiante, así como de participar en actividades de planificación y ejecución. Los padres de los estudiantes así como los miembros del equipo educativo de otro estudiante llegaron a recibir capacitación los últimos dos días del programa, observaron en la sala de clases y asistieron a sesiones de talleres sobre comunicación, autodeterminación, infundieron el plan de Conocimiento y Aptitudes Esenciales de Texas (TEKS) en actividades funcionales e hicieron más motivadoras las actividades de aprendizaje.

Los miembros del personal que apoyaron a esta clase, al igual que otros miembros del Texas Deafblind Project, esperan ofrecer un programa similar en el futuro. Creemos que es un método eficaz de enriquecer la experiencia educativa de los estudiantes sordociegos, como también un laboratorio ideal de aprendizaje para profesionales e integrantes de la familia.

Chris Montgomery lo resumió así:

Creo que todos sentimos que ésta (experiencia) otorgó mucha profundidad para comprender cómo trabajar con los niños. Con esfuerzos como éstos, son normalmente las cosas que uno no ha previsto las que terminan siendo las mejores experiencias – las cosas que nos llevamos y recordamos. Me asombraron los contactos que se hicieron durante este breve programa de dos semanas. Dos de nuestros estudiantes se hicieron muy buenos amigos y trabajaron increíblemente bien juntos para resolver problemas y apoyarse entre sí en las nuevas y a veces emotivas experiencias que compartieron. También el vínculo entre personal y estudiante fue realmente excepcional; los niños pudieron confiar en sus maestros para que los ayudaran en las nuevas y a veces conmovedoras experiencias que tuvieron al estar lejos de casa. Los padres también hicieron contactos, intercambiaron números telefónicos y compartieron experiencias durante el picnic de la BBQ. En conjunto se sintió como si se hubieran hecho amigos y contactos para toda la vida.