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Una publicación sobre discapacidades visuales, y sordera y ceguera, para familias y profesionales.

Por Kate Hurst, coordinadora estatal de capacitación de personal, Divulgación Comunitaria de la Escuela para Ciegos e Impedidos Visuales de Texas

Resumen: Estudiantes ciegos e impedidos visuales viajaron hasta Fort Davis para participar en el Campamento Real World, y aprendieron sobre ciencia, historia y planificación vocacional. También disfrutaron de muchas oportunidades recreativas y sociales.

Palabras clave: Prácticas Eficaces, impedidos visuales, campamento de verano, ciencia, historia


A veces el mundo real es un gran lugar donde vivir. Está lleno de personas interesantes y divertidas, entornos pintorescos y  experiencias fascinantes. A veces todo coincide en forma perfecta y uno se da cuenta de que forma parte de algo verdaderamente  enriquecedor. A menudo las vacaciones proporcionan este tipo de experiencia y este año las mías no fueron la excepción.

En el calor del 1 de julio viajé a Fort Davis, Texas y al Rancho Prude para participar en el Campamento Real World. La experiencia de este campamento, patrocinada por la región de Ft. Worth del Departamento de Servicios de Apoyo y Rehabilitación, División de Servicios a los Ciegos (DARS-DBS) y el Centro de Servicios Educativos de la Región 15 en San Angelo se llevó a cabo entre los días 20 y 24 de julio del 2009. Incluyó a 22 personas impedidas visuales y a 12 de sus compañeros videntes cuyas edades fluctuaban entre los 6 y los 19. También participaron en esta maravillosa experiencia numerosos miembros del personal de DARS-DBS, del Centro de Servicios Educativos de la Región 15 y algunos provenientes de los distritos escolares locales donde los estudiantes recibían servicios.

Existen pocos lugares en Texas que puedan competir con la zona de Ft. Davis en belleza, historia y naturaleza. Al subir las montañas de Ft. Davis, después de abandonar la autopista interestatal en Balmorhea, el aire cambia y el sofocante calor y los gases de escape se disipan. Aunque aún caluroso según algunos criterios, cuando llegué al Rancho Prude, justo fuera de Ft. Davis, la lluvia caída había limpiado la atmósfera. En el rústico y amplio comedor los campistas ya examinaban su comida de vaquero. El barullo de la cháchara y las risas hacía eco en las vigas.

Todos estaban felices de estar allí aunque algunos se sentían un poco nostálgicos. Todos deambulábamos por los terrenos del campamento después de la cena, intentando encontrar nuestras cabañas y una señal de teléfono celular para poder llamar a casa. No hubo suerte con esto último, pero haciendo algunos ajustes desempacamos y nos dirigimos al salón de reuniones para recibir lecciones de baile. Las botas se deslizaron sobre el piso, se sacudieron las caderas y todos bailaron y se sintieron en onda. ¡Vaya forma de romper el hielo! No hay nada como una atestada pista de baile para tropezarse con la gente. Algunos de nosotros incluso aprendimos a bailar un aceptable baile de salón y un paso de tango.

Un desayuno vaquero es la única forma de seguir funcionando cuando hay tantas cosas por hacer. Primero estaba el paseo al Sitio Histórico Nacional de Ft. Davis. El guardaparques comenzó nuestro recorrido con parte de la historia del fuerte y la región. Ft. Davis fue una guarnición del ejército construida a mediados de la década de 1800. La caballería apostada en el lugar servía para proteger a los pioneros y comerciantes que viajaban hacia el sur. Aunque fue destruido por un incendio poco después de la Guerra Civil, fue reconstruido en 1867 por el Tte. Coronel Wesley Merritt con cuatro compañías del 9º Batallón de Caballería de los Estados Unidos, la primera de las tropas afroamericanas conocidas como los Soldados Búfalo. Recorriendo los cuarteles y otros lugares del fuerte, los estudiantes aprendieron cuán dura fue la vida para los primeros pioneros de Ft. Davis y los soldados que ocuparon el fuerte. Hubo muchas oportunidades para la exploración práctica de los elementos y equipos que usaban los soldados.

De vuelta al Rancho Prude para almorzar, apenas tuvimos tiempo para recobrar el aliento antes de iniciar la caminata montaña abajo para participar en una competencia de cuerdas. Trabajando en equipos, los estudiantes tenían que subir una muralla de 14 pies, atravesar un “telaraña” de cuerdas sin alterar la “araña” y participar en una carrera sobre “skies” largos a través del terreno rocoso. Aparte de cerebro, trabajo en equipo y resistencia física, esta competencia hizo que cada uno dominara su miedo a fracasar y a las alturas por el bien de su equipo. Gracias a Dios todos tuvimos tiempo de darnos un chapuzón refrescante y cenar antes de subir nuevamente al autobús para visitar el Observatorio McDonald. ¡Qué asombrosa experiencia! Mark Cash, nuestro guía, nos llevó al observatorio del telescopio de 107 pulgadas, donde tuvimos una experiencia práctica con todas las cosas del telescopio. Los estudiantes tuvieron la oportunidad de explorarlo mientras giraba y cambiaba de posición a la vez que aprendían mucho sobre el trabajo que realizan los astrónomos en McDonald. Al observar el entusiasmo de algunos de los estudiantes, se me ocurrió la idea de que uno de ellos pudiera algún día trabajar allí, ahora que gran parte de la observación y la recolección de datos se hacía mediante computadoras. Al dejar el observatorio participamos en demostraciones científicas para entender las dimensiones de nuestro propio sistema solar. Luego nos sumamos a la “Fiesta de Estrellas” y observamos a través de telescopios más pequeños para ver a Saturno, estrellas gemelas y otras maravillas celestes. Uno de nuestros estudiantes con visión muy deficiente quedó atónito al saber que el punto de luz que observaba era una estrella. Aunque él podía hablar de muchos hechos sobre las estrellas y el espacio, nunca había sabido que las personas videntes veían una estrella verdadera como una manchita de luz, no como un objeto de cinco puntas. Eso me hizo comprender cuán a menudo nuestros estudiantes impedidos visuales tienen conceptos errados acerca del mundo debido a la forma en que enseñamos estos conceptos. Incluso los estudiantes que eran totalmente ciegos salieron teniendo una comprensión mucho mejor del universo y los tipos de carreras que existen en el campo de la ciencia. El personal del observatorio ha diseñado un sinnúmero de formas innovadoras de enseñar a los estudiantes impedidos visuales sobre astronomía y el universo.

Para el tercer día del Campamento Real World, Tamee Argo, consejero de transición de la DARS-DBS, había organizado una serie de actividades para que los estudiantes aprendieran sobre otro mundo – el mundo del trabajo. Compitieron en equipos para enfrentar diversos cargos con salarios y requisitos de capacitación. Aprendieron sobre seguridad y primeros auxilios. También participaron en simulaciones de trabajo en áreas tales como arqueología, trabajo de oficina, reparación de bicicletas y uso de una caja registradora.

En la tarde, los campistas fueron convidados a escuchar una lección de historia viviente por la familia Traylor. Este equipo formado por el marido y su esposa, junto con su hija, yerno e hijo, compartieron información sobre la vida en la región a fines de la década de 1800. Vestidos a la usanza de la época, también dieron a los estudiantes una oportunidad de aprender sobre caballos, ordeñar vacas y fabricar mantequilla con una mantequera. Hablaron de los trabajos típicos que tenía cada miembro de la familia durante aquella época. Los campistas incluso tuvieron la oportunidad de ordeñar realmente una vaca y elaborar mantequilla fresca, un sabroso refrigerio al extenderlo sobre galletas que nos ayudaron a llegar hasta la cena y el helado hecho en casa para el postre. ¿Sabían que se podía hacer helado en una bolsa de plástico?

No era necesario preocuparse por ganar peso debido a los convites extra. Todos lo pasamos muy bien después de la cena jugando en el torneo de goal ball de nuestro campamento Real World. Muchos de los campistas nunca lo habían jugado antes y encontraron que tenían un verdadero talento para el deporte. Vance Lankford del Centro de Servicios Educativos de la Región 15, con ayuda del personal de la DARS-DBS, nos enseñó a jugar y a servir como entrenadores y árbitros durante el torneo. Al subir la colina hacia mi cabaña esa noche, no me había sentido tan cansado en años.

A pesar del cansancio de la noche anterior, estuvimos listos muy de mañana para viajar al Centro de Naturaleza del Desierto de Chihuahua. Todos nos asombramos ante la diversidad de plantas y animales que son nativos de esta región desértica. Las estudiantes exploraron cuidadosamente los cactus, olfatearon la salvia y aprendieron cómo los murciélagos y otras criaturas ayudan a la polinización. Uno de los estudiantes estaba muy interesado en lo que aprendió y hablaba sobre conseguir un trabajo como el de nuestro guía cuando fuese mayor.

Este campamento dio a los estudiantes tantas lecciones del “mundo real” que sería difícil decir cuál tuvo el mayor efecto. Sin embargo, disfruté especialmente las lecciones y destrezas que se usaron más entrada la tarde mientras se preparaban para el baile de término del campamento con todos los demás campistas del Rancho Prude. Después de un paseo a caballo en la tarde y otro chapuzón, comenzaron los preparativos para el baile. Las niñas y los chicos se vistieron con sus mejores galas de campamento e hicieron la promesa de que no rechazarían una invitación a bailar de parte de sus compañeros campistas de Real World. Luego bajamos la colina y nos unimos a la multitud de bailarines al entrar al gimnasio. Fue tan divertido ver cuán bien nuestro grupo se mezclaba con los otros campistas. Había algunos que hacían de comparsas al comienzo del baile, pero antes de terminar la noche, todos habían aprovechado la oportunidad de menear el esqueleto.

Fue un cansado equipo el que logró llegar hasta el comedor a la mañana siguiente y siguió camino hasta el autobús para volver a casa. Mientras conducía montaña abajo hacia Austin, reflexionaba sobre qué magnífica experiencia era ir de campamento.

En Texas somos afortunados al contar con tantos proveedores dedicados de educación y rehabilitación que trabajan para conseguir que los estudiantes con impedimentos visuales vivan experiencias en campamentos de verano. No creo que se pueda subestimar el efecto de dicha experiencia. Estos estudiantes aprenden que pueden alejarse de casa y manejarse bien. Aprenden aptitudes tanto sociales como académicas. Aprenden a asumir un desafío, incluso cuando le tengan un poco de temor, y a vencerlo. Hacen nuevos amigos. Aprenden sobre su impedimento visual en términos de lo que SÍ pueden hacer en lugar de lo que no. Como educador, me recuerdan cuán importante es el aprendizaje por experiencias y cómo se pueden impartir muchas lecciones mientras se escala una muralla, ordeña una vaca, aprende un nuevo baile o juega goal ball.

Si su hijo o hija nunca ha tenido la experiencia de participar en un campamento de verano, debiera usted considerar que lo hagan. Muchas de las oficinas de la DARS-DBS y de los Centros de Servicios Educativos organizan campamentos por un día o por una noche durante todo el verano. Consulte a su maestro de impedidos visuales o instructor de orientación y movilidad qué oportunidades existen en su área. Si usted es un profesional en educación o rehabilitación, considere ser voluntario para ayudar en alguno de estos campamentos. La experiencia de un campamento de verano es especial para cualquier niño, pero especialmente para niños que son ciegos, impedidos visuales o sordociegos. Aparte de redescubrir las alegrías del campamento, tendrá algunas magníficas ideas para la enseñanza cuando el verano termine y la escuela comience de nuevo.