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Marina McCormick, Maestra en Educación, del Programa Escolar Diurno Regional para Coordinadores de Sordos de Región 4

Resumen: La autora analiza las distintas maneras en que los distritos escolares locales pueden ayudar a los alumnos que padecen sordoceguera. Hace énfasis en la colaboración, ubica al alumno en primer lugar, recompensa al personal que se destaca e incluye al alumno como parte de la comunidad local.

Palabras clave: sordoceguera, administradores, colaboración, inclusión

Cuando la mayoría de las personas se encuentran con la palabra "sordoceguera", la primera imagen que se les viene a la mente es la de Helen Keller y su docente, Anne Sullivan. En gran medida, gracias a la naturaleza articulada y considerada de Keller, el innovador dúo desafió la percepción pública relacionada con lo que podían hacer las personas con varias discapacidades.

Si bien la vida de Keller puede servir de inspiración a muchas personas, la realidad de la sordoceguera es más variable de lo que suelen creer originalmente quienes no pertenecen al ámbito de la educación. Esta variabilidad dentro de la sordoceguera se debe a varios factores. Por ejemplo, los niños experimentan variaciones en la pérdida de la audición y de la visión. Un niño que padece sordoceguera puede hacer un excelente uso de su audición residual y esforzarse para poder ver de cerca, mientras que otro puede tener una mejor agudeza visual pero una profunda pérdida de la audición. Entre otros factores que contribuyen a la diversidad dentro de la sordoceguera son el conocimiento del niño, los factores sociológicos, las modalidades de comunicación, el desarrollo socio-emocional y las destrezas en el área de la tecnología. Por la naturaleza propia de su discapacidad, los niños con sordoceguera requieren ser individualizados para poder satisfacer sus necesidades.

Ello es la plena realización de la individualización, aunque, muchos equipos educativos de las escuelas públicas deben luchar contra ello al ocuparse de alumnos con sordoceguera. Un equipo de enseñanza puede encontrarse con un individuo con sordoceguera por primera vez y esforzarse por encontrar la manera de ofrecerle a dicho individuo acceso al programa. De estos gigantescos esfuerzos surge la falsa creencia de que el alumno con sordoceguera no puede alcanzar el éxito en el ámbito de las escuelas públicas y que debería asistir a otro lugar para cubrir sus necesidades educativas. Sin embargo, es posible contrarrestar esta noción mediante la designación de un administrador educativo fuerte para que lidere el equipo.

A continuación, se mencionan cinco consejos para que los administradores los apliquen mientras conducen a sus equipos a alcanzar el éxito en lo que respecta a alumnos con sordoceguera.

1. Desarrollar una comprensión profunda de las necesidades del alumno.

Para poder liderar eficientemente al equipo que prestará servicios al alumno con sordoceguera, en primer lugar el administrador debe tener un alto nivel de conocimiento sobre el alumno y sobre sus necesidades académicas y funcionales. La sordoceguera es una discapacidad que está relacionada con el acceso. ¿Cómo hará el alumno para ingresar al programa, al ámbito escolar o a la red social del campus? Familiarícese con los informes auditivos y de visión del alumno. Averigüe cómo se comunica el alumno y los requisitos del alumno en cuanto a alojamiento y modificaciones. Manténgase informado sobre las necesidades cotidianas del alumno. El equipo multidisciplinario que se ocupa del alumno (que podría incluir docentes para los discapacitados visuales y/o sordos, un especialista en orientación y movilidad, docentes de educación general y otros), u otros integrantes del equipo del campus, se comunicarán, en la mayoría de los casos, primero con el administrador cuando surjan preguntas relacionadas con los servicios del alumno. Si no cuenta con un conocimiento integral sobre la discapacidad del alumno y la programación, el administrador de la educación no puede responder la pregunta que se esconde detrás del resto de las preguntas: ¿Por qué hacemos esto?

2. Conozca al equipo. Forme parte del equipo. Conduzca al equipo.

Ronald Reagan dijo una vez: "El máximo líder no necesariamente es aquel que hace lo mejor. Sino el que se ocupa de lograr que los demás hagan lo mejor" (Goodreads, 2015). Sin lugar a dudas, individualizar servicios para un alumno con sordoceguera es una de las mejores cosas que un administrador de la educación puede pedirle a su equipo. Por lo tanto, resulta fundamental identificar al equipo que se ocupará del alumno. Enumere cada uno de los servicios y tipo de apoyo que necesita el alumno, y alinee las necesidades del alumno con su personal actual; para esto, clasifique al equipo como integrantes del equipo principal (interacción frecuente con el alumno) o integrantes del equipo principal ampliado (interacción poco frecuente con el alumno). Entable una sólida relación con los padres o tutores del alumno, ya que ellos también forman parte del equipo principal del alumno. Identifique las fortalezas de su equipo y las áreas en que su equipo necesitará capacitación adicional. Defina horarios regulares para reunirse, tanto para el equipo principal como para el ampliado. Participe de manera activa en las reuniones y aprenda con el equipo.

3. Concéntrese en el alumno.

En la era de las pruebas de gran importancia, los educadores quieren encontrar soluciones rápidas a sus problemas educativos. Ocuparse de manera efectiva de los alumnos con sordoceguera es una maratón, no una carrera de velocidad. Para enseñarle a un alumno con sordoceguera es necesario implementar una atención coordinada entre el alumno y la docente, ambos coexistiendo aquí y ahora. Para los docentes, esto significa que las lecciones no son como las tradicionales y que no deben pensar en los típicos conceptos de horarios escolares, como los períodos de clase de 45 minutos. Para los docentes que no están familiarizados con la sordoceguera, esto puede generarles cierta inquietud ya que no conocen las técnicas relacionadas con la enseñanza diferenciada.

Al analizar la programación, todos los integrantes del equipo participarán con muchos correos electrónicos, llamadas telefónicas y reuniones. Las reuniones del programa de educación individualizada (IEP) pueden ser extremadamente largas debido a la cantidad de servicios y proveedores de servicios que puede requerir un alumno. La preparación y la enseñanza del alumno resultarán intensivas para el equipo. Será necesario que se inscriban en programas de desarrollo profesional en forma constante. Con todo esto en juego, es fundamental defender el objetivo que se esconde detrás del arduo trabajo del equipo.

4. Recompensar los aportes excelentes del personal.

Si el equipo cumple con sus elevadas expectativas de ofrecer servicios de enseñanza y apoyo de alta calidad para los alumnos con sordoceguera, reconozca y recompense sus logros. Estos logros no tienen por qué ser ocasiones trascendentales. Pequeños logros tales como esfuerzos de colaboración, estrategias de enseñanza o coherencia a la hora de brindar un servicio excelente y apoyo son igualmente importantes. ¿Se dio cuenta de que la persona interviniente y el intérprete trabajan juntos para ofrecer apoyo lingüístico y conceptual en una lección compleja de biología? ¿Notó de qué manera la docente de educación física integrada le ofrece al alumno una increíble alternativa para que camine alrededor de la pista? Recompensar el éxito suele motivar al equipo.

5. Recuerde que la comunidad confía en su escuela y en su distrito.

Con frecuencia, resulta tentador para un equipo enfocarse en lo que no puede entregar más que en lo que puede realmente entregarle a un alumno con sordoceguera. Tenga en cuenta esta verdad esencial: el alumno y su familia son miembros valiosos de la comunidad, y han depositado toda su confianza en usted y en las capacidades de la escuela, no solamente para cumplir sus expectativas sino para superarlas. De acuerdo con Jay Gense, ex director del Centro nacional de sordoceguera, el 95% de los alumnos con sordoceguera de todo el país viven con sus familias en su hogar y asisten a la escuela en sus comunidades (Gense, 2015). En la mayoría de los casos, el equipo puede ocuparse de satisfacer las necesidades del alumno con sordoceguera por medio de la resolución creativa de problemas y las líneas abiertas de comunicación. Queda en usted, como administrador, alentar la creencia de que "Sí, se puede" en lugar de "No, no es posible".

Pensamientos concluyentes

No suele suceder que un alumno con sordoceguera camine hacia la escuela; no obstante, cuando lo hace, se abre un abanico infinito de posibilidades de aprendizaje para el alumno y su equipo. Los alumnos con sordoceguera tienen una capacidad asombrosa para ampliar nuestra comprensión profesional sobre lo que es posible a nivel educativo en el ámbito de la escuela pública. Ellos desean alcanzar sus objetivos y cumplir sus sueños tanto como otros alumnos, e, incluso cuando no necesariamente tengamos una línea directa en algunos casos para averiguar cuáles son sus aspiraciones, la esperanza sigue existiendo.

Como dijo Helen Keller en The Story of My Life (La historia de mi vida), "Uno nunca debe aceptar arrastrarse cuando lo que verdaderamente siente es un impulso para elevarse" (Keller, 2002).

Referencias

Gense, D. J. (2015). Deafblindness—The state of the nation. (Sordoceguera - El estado de la nación) Simposio sobre sordoceguera en Texas, 2015: Austin, TX.

Goodreads. (2015). Citas de Ronald Reagan. Obtenido de http://www.goodreads.com/author/quotes/3543.Ronald_Reagan

Keller, Helen. (2002). The story of my life. Londres, Inglaterra: Penguin Books.