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Invierno 2009 Tabula de Contenido
English version of this article (Versión Inglesa)

Por Myrna Medina, Especialista de Familias de CDBS, Servicios de California para la sordo-ceguera

Reimpreso con la autorización de reSources, Otoño de 2004, una publicación de Servicios para los Sordociegos de California. Para leer este artículo así como otros temas de reSources visite la página <http://www.sfsu.edu/~cadbs/News.html>

Resumen: Una madre describe cómo preparó a su familia antes de mudarse a una nueva casa en otra comunidad. Los pasos que ella dio permitieron una transición sin dificultades para su niña con sordoceguera.

Palabras Claves: Sabiduría Familiar, transiciones de niños con necesidades especiales, sordoceguera,  discapacidades múltiples, competencia cultural.


Hace muchos años, cuando salí de México para venir a vivir a los Estados Unidos, el cambio ocurrió tan rápido que no tuve la oportunidad de pensar sobre todo lo que implicaba este cambio. Fue durante las vacaciones de Navidad y lo peor era que no sabía que iba salir de México tan pronto. Ni siquiera tuve la oportunidad de despedirme de mis compañeros de escuela, ni de mis amigos. Llegue aquí, a un lugar completamente diferente, a una cultura diferente, a un idioma diferente y con personas diferentes. Fue muy traumático y tenía miedo, sentía mucha ansiedad tratando de acostumbrarme al nuevo ambiente.

Hace unos dos años, hice otro cambio en mi vida—mi familia y yo nos mudamos de Los Ángeles a Riverside, una ciudad que está ubicada como a 50 millas al este de L.A. Cuando estábamos buscando una casa nueva, no se me ocurrió que esto iba ser un gran cambio para mis niños, especialmente para Norman, mi niño de 8 años quien es sordociego y que también tiene discapacidades múltiples. Después de que encontramos la casa que queríamos comprar y sabíamos exactamente dónde íbamos a vivir, de repente recordé todo lo que me pasó hace muchos años cuando vine a vivir a los EE.UU. En el fondo de mi corazón estuve preocupada por Norman, debido a todas sus necesidades especiales era posible que el cambio iba a tener un impacto muy grande en él.

 

Tomando en cuenta el hecho de que el cambio iba a ser un desafío muy grande, mi esposo y yo empezamos a desarrollar un plan para hacer la transición más fácil para Norman. Ya sabíamos que había factores en nuestra contra, tales como la fecha y la distancia (la fecha porque era durante el año escolar y la distancia porque la casa nueva no estaba a la vuelta de la casa vieja, sino a una distancia de muchas millas. Sin embargo, estábamos muy emocionados con el cambio.

Cuando diseñamos nuestro plan de transición, tomamos en cuenta todos los factores correspondientes, tales como el ambiente del hogar, la escuela para nuestra niña, un programa escolar para Norman, etc. Luego nos preguntamos, “¿Cómo podemos hacer esto?” ¿Cómo podemos asegurarnos de que esta transición va a funcionar?” y la pregunta más importante— ¿Cómo podemos asegurarnos de que el nuevo programa escolar de Norman sea el que mejor le conviene?

En primer lugar, no nos cambiamos inmediatamente a nuestra nueva casa. Decidimos que Norman se quedara en el programa en que estaba por el resto del año escolar (ya que casi eran las vacaciones) para minimizar el número de cambios en su vida. Pensamos que un cambio lo podría confundir, ya que iba a tener muchos cambios, todos al mismo tiempo. En lugar de eso, decidimos visitar nuestro nuevo hogar con toda la frecuencia posible, hasta pasábamos unos fines de semana en el nuevo lugar, explorando el área y familiarizándonos con nuestra nueva casa y con el vecindario, también visitamos la nueva escuela.

Poco tiempo después, yo visité el nuevo programa escolar y conocí a la persona que iba a ser la nueva maestra de Norman. Le expliqué todo sobre las necesidades de Norman y le pregunté que cómo se sentiría teniendo un niño sordociego en su clase. Además, le pregunté sobre todos los servicios relacionados y la posibilidad de reunirme con el asistente personal de Norman antes de que la escuela empezara. El próximo paso fue llevar a Norman al salón de clase para darle la oportunidad de conocer a su nueva maestra y que ella lo conociera a él.

Cuando empezó el año escolar, fui a la escuela con Norman durante los primeros días. Aunque nos habíamos reunido anteriormente, todo era más o menos nuevo, tanto para Norman como para su maestra y para su ayudante personal. Mi presencia en el salón de clase y las explicaciones que pude ofrecerle al personal de la escuela sobre la manera de comunicarse y trabajar con

Norman, facilitaron toda la transición. Norman no sintió que yo lo había dejado en la escuela y la maestra tampoco se sentía tan perdida. Un poco después de esto, el equipo educativo de Norman y yo nos reunimos para hablar sobre toda la información relacionada con Norman.

Tomando en cuenta todo lo que era mejor para nuestro niño, junto con todos los planes, tiempo y esfuerzo, esta transición fue un gran éxito. Finalmente nos mudamos a nuestro nuevo hogar. Norman está progresando en el programa nuevo sin grandes complicaciones.  Además, a nuestra hija también le gusta su escuela nueva y ahora tienen un perro que se llama Buster.