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Invierno 2010 Tabula de Contenido
English version of this article (Versión Inglesa)

De Christina and Pete Suarez, Harlingen, TX

Resumen: Los padres describen el proceso emocional de enviar a su hijo a un campamento residencial. Su renuencia no evitó que lo enviaran y la experiencia fue positiva para todos.

Palabras clave: ciego, retinopatía del prematuro (ROP), campamento


Tenemos dos hijos: Peter, de diez, y Christian de ocho. Christian es ciego debido a que padece ROP. El verano pasado decidimos intentar nuevamente inscribir a Christian en el campamento de verano para el desarrollo de Destrezas Vitales en TSBVI. Lo inscribimos en el verano de 2008 pero no había lugar para él, lo cual aceptamos ya que no estábamos preparados para ese paso aún. En mayo, recibimos una carta que indicaba que Christian había sido aceptado en el campamento en julio de 2009. Aunque aún no sabíamos si estábamos preparados, envié todos los formularios necesarios.

El verano llegó y aún teníamos junio para preparar el viaje a Austin. Pronto llegó julio y estábamos preparados para el viaje a TSBVI. Hice arreglos para que Peter y yo estuviéramos en la casa de mi hermano en Austin, de modo que pudiéramos estar cerca.

El día que llegamos a Austin, mi esposo Pete, quien tuvo que regresar a trabajar a Harlingen, decidió que no quería enviar a Christian a la escuela porque estaba resfriado. Quería dar la vuelta y llevar a Christian de regreso a casa. Todavía no estaba preparado para este paso.

Debido a que pasé semanas empacando y preparándome emocionalmente para este viaje, no quería simplemente dar la vuelta y regresar a casa; de modo que hablamos y decidimos que esta experiencia sería buena para Christian y para nosotros. Dar los pasos para llevar a Christian a su residencia para estudiantes fue fácil. La parte difícil fue partir sin nuestro hijo. Creo que fue más difícil para mi esposo, pero lo hicimos.

Durante los siguientes cuatro días llamamos a Christian pero no quería hablar con nosotros; creo que se estaba divirtiendo mucho. Familiares y amigos nos llamaban para saber cómo estábamos, y estábamos bien. Peter y yo pasamos mucho tiempo junto y nos divertimos en Austin. Llegó el día de retirar a Christian y estábamos emocionados. Fuimos a su habitación y tomamos sus pertenencias, las cuales ya estaban lavadas, y nos sentamos a hablar con el personal. También tenían fotos para mostrar las actividades de Christian, las cuales colocaron en un álbum para nosotros. Todos dijeron que disfrutaron de trabajar y jugar con él.

En nuestro camino a casa Christian, cuyo diálogo es muy limitado, habló sobre la piscina, paseos que realizó, el bote, y la pizza. Era la primera vez que podía entender que estaba describiendo cosas que hizo en la escuela.

Como principiantes en el Campamento de Verano, creo que estuvo muy bien y espero que pueda asistir el próximo año. Gracias a TSBVI por la gran experiencia del campamento de verano.