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Una publicación sobre discapacidades visuales, y sordera y ceguera, para familias y profesionales.

Otoño/Invierno 2015 - Prácticas efectivas

Chris Montgomery, Especialista en educación para sordos y ciegos de la escuela de Texas para Ciegos y Discapacitados Visuales (Texas School for the Blind and Visually Impaired)

Las necesidades únicas de los estudiantes sordos y ciegos

Los estudiantes con sordoceguera (DB, por sus siglas en inglés) son considerados una población de baja incidencia a nivel nacional.  Debido al importante impacto causado por la pérdida combinada de la visión y audición, estos estudiantes requieren de apoyo especializado para tener acceso a la información de su medio ambiente, y para desarrollar la comunicación y los conceptos sobre el mundo que los rodea. A pesar de que los distritos locales pueden ofrecer servicios de visión y audición, a menudo hay un vacío en la planeación y programación específicas para atender las necesidades educativas de estos estudiantes debido a la falta de profesionales con entrenamiento específico para la sordoceguera a nivel local. Muchos distritos luchan para encontrar los recursos internos para acomodar las necesidades especiales de estos estudiantes y sus familias (Blaha, Cooper, Irby, Montgomery, y Parker, 2009).

La creación de centros regionales para niños con sordera y ceguera (sordoceguera) empezó en la década de 1970. Estos centros ofrecían una red nacional para el desarrollo de un programa piloto y para compartir información, y tenían la intención de contar con personal con entrenamiento especializado. Los centros regionales tenían la responsabilidad de desarrollar servicios directos para niños con sordoceguera, antes de la promulgación de la legislación de educación obligatoria. Reconociendo los problemas de esa época (especialmente la segregación de la población de estudiantes con sordoceguera), había dos características importantes que deben ser mencionadas: la proliferación de programas universitarios dedicados a la preparación de personal especializado en sordoceguera y financiamiento federal estable. Estos programas lograron asegurar un constante suministro de maestros entrenados y prácticas educativas específicas diseñadas para servir a estos estudiantes a desarrollarse en el campo. (Collins, 1993).

Luego de la década de 1970, la filosofía educativa cambió de la programación centralizada hacia modelos educativos locales e inclusivos. Conforme la población de estudiantes con sordoceguera se trasladó a comunidades locales, se han presentado retos, y algunos beneficios, para estudiantes con discapacidades de baja incidencia.  Al recibir servicios a nivel local, los estudiantes sordos y ciegos tienen mayor acceso al plan de estudios estándar. Información reciente de conteo de niños muestra que más de 60 % de los estudiantes que son sordos y ciegos asiste a escuelas locales y el 26 % de los mismos participa en la instrucción estándar (Schalock & Bull, 2013). Adicionalmente, los estudiantes que asisten a escuelas locales pueden vivir en casa y participar en la rutina diaria de la familia. 

Sin embargo, la situación de acceso y apoyo para estos estudiantes es compleja.

Muchos distritos escolares locales tienen dificultades para ofrecer instrucción apropiada en el salón de clases. Estos distritos pueden tener problemas para contar con personal dedicado en una posición enfocada a una población de tan baja incidencia. En algunos distritos en Texas, el Proyecto de Sordoceguera de Texas (The Texas Deafblind Project) ha visto un incremento en la contratación de personal para intervención (para profesionales entrenados) para ayudar a los estudiantes con acceso a la información, comunicación y apoyos especiales. A pesar de que la función del personal de intervención es brindar apoyo directo a los estudiantes, no tienen la intención de reemplazar la función del maestro, quien está a cargo de diseñar la instrucción y brindar guía a todo el equipo educativo del estudiante. Cuando un estudiante tiene acceso a personal de intervención, los miembros de nuestro equipo de comunicación han observado retos cuando dicho personal de intervención no cuenta con acceso al apoyo de profesionales calificados. Dichos retos incluyen que el estudiante no tenga acceso a evaluaciones apropiadas, la falta de metas IEP específicas a la sordoceguera y la falta de información por parte de los miembros de familia en relación a la función del personal de intervención en el equipo. Nuestras experiencias colectivas como equipo con estos retos nos hicieron examinar tanto la necesidad del entrenamiento a los maestros, así como la función de los maestros en el servicio de estudiantes que tienen sordoceguera.

Recientemente, la Oficina de Educación Especial solicitó al Centro Nacional de Sordo-Ceguera (NCDB, por sus siglas en inglés) que se involucre en una evaluación nacional de las necesidades para mejorar los servicios de intervención en Estados Unidos. Esta encuesta incluyó consultas con padres, proveedores de asistencia técnica, administradores, miembros de facultad de educación superior, personal de intervención y maestros. NCDB encontró la necesidad de más maestros de estudiantes con sordoceguera para apoyar la práctica del personal de intervención. El NCDB específicamente recomendó que el personal de intervención tenga “supervisores con conocimiento y expertos en sordoceguera que puedan ofrecer consulta y entrenamiento”, y de esa forma impulsar la función del personal de intervención y dar una planeación educativa más integral para estudiantes que son sordos y ciegos.

Algunos programas universitarios para la preparación de personal, ofrecen cursos para estudiantes de servicio profesional que son ciegos y sordos. Actualmente solo dos estados, Utah e Illinois, reconocen certificaciones específicas para maestros de estudiantes con sordoceguera.  A nivel nacional, los maestros de estudiantes con discapacidades visuales (TVI, por sus siglas en inglés), y de los estudiantes sordos o con discapacidades auditivas (TDHH, por sus siglas en inglés) están ofreciendo gran parte del apoyo para el desarrollo del IEP e instrucción en el salón de clase. En muchos casos, estas dos disciplinas de enseñanza no cuentan con la experiencia específica de educar a niños con sordoceguera, y el apoyo local y regional se otorga a través de los proyectos estatales de asistencia técnica para personas sordas y ciegas.

El campo de la sordoceguera actualmente se sostiene, en gran parte, por financiamiento federal para los proyectos estatales de sordoceguera. Sin certificados reconocidos a nivel nacional o estatal y sin dinero dedicado para programas bien establecidos de preparación de personal para maestros de estudiantes con sordoceguera, nuestro campo se encuentra en una situación muy complicada.

El inicio: Programa de mentores para maestros de personas con sordera y ceguera, ayuda a definir y explorar la práctica

En un esfuerzo para desarrollar e impulsar los servicios educativos para estudiantes en Texas que son sordos y ciegos, el programa de mentores de la Escuela de Texas para Ciegos y Discapacitados Visuales (TSBVI) inició un proyecto piloto en el 2009. Cinco maestros fueron seleccionados en tres regiones de centros de servicios educativos, para tomar parte en un Proyecto de Mentores de Sordoceguera (DB) en base a su dedicación a sus estudiantes sordos y ciegos.  Por los primeros tres años de este programa piloto, cada maestro participó en el entrenamiento otorgado por Robbie Blaha, quien es una maestra certificada de estudiantes con discapacidades visuales, así como maestra certificada de sordos y personas con discapacidades auditivas. La señora Blaha actualmente es consultora para el Proyecto de Sordoceguera de Texas, con el programa de comunicación de TSBVI. Por un plazo de tres años, los cinco maestros participaron en entrenamiento en temas como evaluación, comunicación para estudiantes sordociegos (DB), estrategias y temas relacionados con el comportamiento, y adaptaciones sensoriales para el IEP. Como grupo, estos mentores en entrenamiento incursionan en el campo de la sordoceguera al desarrollar y revisar materiales específicos para estudiantes sordos y ciegos.

Uno de los documentos desarrollados por los participantes del programa piloto para mentores y el Proyecto de Sordoceguera de Texas fue “Los roles y responsabilidades del maestro itinerante de sordoceguera” (“Roles and Responsibilities of the Itinerant Teacher of Deafblindness”). Este documento describió ocho puntos específicos para el trabajo de un maestro itinerante de estudiantes con sordoceguera (TDB, por sus siglas en inglés) y fue utilizado para determinar los temas de entrenamiento para el Programa Piloto de TDB. En el documento “Los Roles...” se incluyeron mejoras adicionales, discusiones y pruebas de campo en el Programa Piloto de TDB y posteriormente se desarrollaron borradores para incluir modelos autocontenidos.

Sociedad con distritos locales para atender el reto

En 2010, nuestro proyecto empezó nuevamente a ver cómo podíamos atender la necesidad de la función reconocida de maestros de sordoceguera. A través de conversaciones con dos administradores en el área de Houston, descubrimos puntos en común al comparar a las poblaciones y metas de estudiantes sordos y ciegos para cada uno de los distritos. Ambos administradores estaban comprometidos con la idea de la mejor programación posible para sus estudiantes con sordoceguera, y buscaban modelos innovadores para entrenar a su personal.

En cada distrito había un alto número de estudiantes con sordoceguera, lo que permitió la identificación de un área de necesidad dentro del distrito. Se seleccionaron temas de entrenamiento a través de una combinación de evaluación de necesidades y roles preestablecidos del TDB. Esta habilidad de canalizar nuestro esfuerzo fue vital ya que permitió a los administradores designar y asignar tiempo de personal dedicado a los casos de estudiantes sordos y ciegos. Luego trabajamos con los administradores para seleccionar personal en base a las historias personales de interés y dedicación para trabajar con estudiantes con sordoceguera. A partir de este mutuo deseo de explorar y definir este rol o función en específico, nació el piloto “Maestro de Sordociego”.

Los maestros en los distritos identificados como TDB para el piloto, tenían aprobación en discapacidad auditiva o en discapacidades visuales (o ambas). Además de los TDB, se formaron equipos alrededor de ellos que incluían a un TVI o TDHH (dependiendo de la experiencia del TDB, TDHH o TVI), y especialistas de orientación y movilidad (O y M). Otros miembros del equipo se incluyeron en las sesiones de entrenamiento conforme era apropiado.

Además de los dos distritos en el área de Houston, también participó en el piloto la Escuela de Texas para Ciegos y Discapacitados Visuales (TSBVI). La población de estudiantes sordos y ciegos en TSBVI normalmente oscila entre los 15 y 20 estudiantes. La función del TDB es distinta a la de la mayoría de los distritos locales, con salones de clases específicos para los estudiantes sordos y ciegos, autocontenidos, pocos alumnos por maestro y programa residencial. Se percibió que el modelo “centralizado” de TSBVI complementaría el modelo local de distritos y podría funcionar como un recurso de práctica para otros participantes en los programas piloto.

Desde junio de 2011 hasta mayo de 2013, siete TDB y sus administradores se reunieron con el personal de nuestro proyecto para definir las habilidades y prácticas únicas para atender a los estudiantes que son sordos y ciegos. Nuestro modelo para entrenamiento estuvo compuesto de una serie de siete talleres de entrenamiento. Los talleres fueron inmediatamente seguidos por consultas individuales entre los TDB, consultores del Centro de Servicio Regional 4 y personal de comunicación. Las consultas de seguimiento tenían la intención de aplicar de forma más directa las ideas y conceptos de nuestras sesiones de entrenamiento a los casos de estudiantes sordos y ciegos de los TDB. Durante nuestras reuniones de taller, a menudo dividimos a los administradores en un grupo separado para que se enfocaran en temas de cambios de sistemas más grandes.

Conclusión

Mantente al tanto para la segunda parte de este artículo en la publicación de primavera y verano de Texas SenseAbilities, en el que describiremos cómo se extendió un programa piloto para maestros de sordos y ciegos para incluir a un grupo de maestros para ayudar a probar este modelo. Se incluirá información sobre la asistencia técnica, estudiantes, TDB y resultados de sistemas, así como más opiniones sobre cómo el Proyecto de Sordociegos de TSBVI continuó con el desarrollo del Programa Piloto de Maestros para Sordociegos.

Referencias

Blaha, R., Cooper, H, Irby, P., Montgomery, C., y Parker, A. (2009). Teachers of students with deafblindness: Professionalizing the field. (Maestros de estudiantes con sordoceguera: profesionalizando el campo.) Council for Exceptional Children: D.V.I. Quarterly, (54) 3, 49-51.

Collins, M. (1993). Educational services: Presentation. Proceedings of the National Symposium on Children and Youth Who Are Deaf-Blind. (Servicios educativos: Presentación. Procedimientos del Simposio Nacional de Niños y Jóvenes que Son Sordos y Ciegos) (203-219). Teaching

Research Publications. National Consortium on Deaf-Blindness [NCDB]. (2012). Recommendations for improving intervener services. (Recomendaciones para mejorar los servicios de intervención) Obtenido de http://interveners.nationaldb.org

Schalock, M.D. y Bull, R. (2013). The 2012 National Child Count of Children and Youth who        are Deaf-Blind. Monmouth, OR: National Consortium on Deaf-Blindness, Teaching            Research Institute, Western Oregon University.