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Invierno 1999 Tabula de Contenido
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Legalmente ciego y procediendo hacia adelante

Por: Jerry Herrera, Luling , Texas

La primera vez que me di cuenta que algo andaba mal con mi vista fue cuando tenía seis años. Mi mamá le estaba diciendo a mi papá que ella pensaba que algo estaba mal con mi vista. Mi papá no quería creerle. Para comprobarle que yo podía ver él dejó caer un montón de monedas en el piso al mismo tiempo que le decía: "Te lo voy a comprobar". Mis hermanos y yo nos aventamos al piso a recoger las monedas. Yo no encontré ni un solo centavo. Esto puede parecer cruel, pero algunas veces las personas amadas no entienden o comprenden que tienes un problema. Algunas veces ellas hacen o dicen cosas que no tienen sentido. Para su información: Yo amo verdaderamente a mis papás, y nunca voy a tenerles rencor por algo que han hecho o dicho acerca de mi problema de la vista.

Recuerdo la primera vez que fui al optometrista. Yo no entendía porque no podía leer lo que él me estaba pidiendo que leyera. Pensé que finalmente estaba progresando cuando por fin pude ver su dedo a unos pies de distancia. Las relaciones que he desarrollado con mis doctores son vitales en mis batallas diarias. Algunos doctores son muy serviciales, pero parece que a otros no les importa nada. Siempre sé honesto cuando les digas lo que puedes o lo que no puedes ver. Toda la información es muy importante. Necesitas decirles la verdad para que te puedan ayudar. La tecnología médica está cambiando constantemente. Trata de mantenerte informado lo mejor posible sobre los nuevos descubrimientos y estudios médicos. Toda esta información te servirá para entender y manejar tu situación.

Mi vista es 20/400 en ambos ojos, esto es debido a un nistagmo congénito y queratocono. En 1993, recibí tres trasplantes de córnea para corregir el queratocono. Mi córnea derecha fue operada dos veces porque mi cuerpo rechazó la córnea donada. Hay dos cosas que quiero mencionar. Primero, edúcate tú mismo sobre tu diagnóstico tanto como te sea posible, especialmente por medio del Internet. Segundo, nunca tomes demasiado en serio lo que oigas o lo que leas. Tu problema nunca va a ser igual que el de otros. Tu situación puede tener parecidos, pero tu problema y tratamiento pueden ser diferentes.

Uno de los mayores retos que he tenido que enfrentar en mi vida fue asistir a la escuela pública en el Distrito Escolar Independiente de Lockhart. Al principio los consejeros me colocaron en clases de educación especial, en donde permanecí hasta el cuarto grado. Yo pienso que esto fue una buena idea porque yo no podía ver el pizarrón y podía aprender más rápido en el aula de clases especiales. Después que les probé que yo podía aprender bien si podía ver el trabajo, me pasaron a las clases regulares.

En mi opinión, cuando estás joven ( en primaria) es mejor que tus papás y consejeros ayuden a guiar tu educación. Cuando estás más grande (en secundaria o bachillerato) nadie sabe más que tú acerca de tus capacidades, fuerzas y debilidades.

Nunca te menosprecies en lo que se refiere a tu educación. Si no tratas con ganas nunca vas a saber qué tan lejos puedes llegar. Yo pasé por muchas batallas tratando de hacer que mis maestros, consejeros, papás y amigos comprendieran mi incapacidad de la vista. Tuve ayuda para tomar notas y usaba libros de letra grande y aparatos para ver mejor para que me ayudaran a funcionar en y alrededor del aula de clases. Nunca pasó un día en que no me vi enfrentado con un nuevo obstáculo. Hace mucho tiempo aprendí que nadie te puede realmente ayudar a menos que los hagas entender lo que te causa el mayor problema para poder hacer una tarea. Una tarea puede ser cualquier cosa, desde levantarte en la mañana hasta tomar los exámenes en la escuela.

Justo cuando pensé que ya podía manejar todo, me vi enfrentado con la realidad que tenía que ir a trabajar. Ahí fue en donde todo se me hizo realmente difícil. No quiero asustarte, pero esa es una batalla con la que quizá tengas que luchar toda tu vida.

La regla número uno es nunca ponerte límites y tratar de hacer todo lo que realmente te interesa . Al ir procediendo de una experiencia a otra, te darás cuenta de tus debilidades y tus fuerzas. Cada vez que yo fallaba en un empleo o en una tarea, yo me decía: "al menos traté". Yo siempre aprendí de mis fallas. Créeme, duele. Yo soy el primero en decir que es difícil levantarte cuando fallas, pero nunca debes darte por vencido. Cuando logras triunfar, se siente maravilloso.

La tecnología, los aparatos adaptadores y los aparatos para la vista disminuida han jugado un papel muy importante en mi vida. Yo uso toda clase de equipo especial, desde los libros con letra grande hasta varios pares de lentes para leer; desde una cocina adaptada con aparatos especiales hasta las computadoras CCTV. Mi vida depende de esto. El Dr. David Starnes, un especialista en vista disminuida, ha sido mi ángel de la guardia en lo que se refiere a los aparatos de ayuda para la vista. La Comisión de Ciegos de Texas y los planteles de rehabilitación han sido muy útiles toda mi vida. Ellos han estado involucrados conmigo desde el primer día que fui a la escuela hasta que conseguí mi primer empleo.

Va a llegar el día en que sentirás que has llegado al punto en tu vida en donde nadie puede ayudarte. Cuando yo siento que he llegado a este punto, yo investigo para ver qué más puede hacerse o lo que puedo hacer para lograr el triunfo en lo que tengo que hacer. La meta principal es: nunca darte por vencido y siempre tratar de encontrar la mejor manera. Algunas veces yo me sorprendo a mí mismo, esto es por los talentos que tengo para ingeniarme. Sé creativo para encontrar maneras para ver mejor y poder terminar tus tareas.

Mi familia ha sido la espina dorsal de mi vida. Mi esposa Erlinda, mis dos hijos, Juan de 17 año y Ray de 20, y mi adorable hijita Bonnie de nueve años. He estado casado diez años. Cada segundo de nuestro matrimonio ha sido una aventura... y muchas más están en el futuro. Mis hijos me hacen que me esfuerce aún más para lograr el triunfo. Tengo mucha suerte que todavía tengo a mi mamá, Mary, a mi papá, Natividad, a dos maravillosos hermanos, David y Nick, y a mi hermana Gerisma. Si no fuera por mi familia yo no sería tan rico como soy ahora. Ningún dinero en el mundo puede igualarse al amor y alegría que mi familia me da. Tenemos nuestras diferencias, pero sabemos que si no nos tuviéramos los unos a los otros no tendríamos la base familiar en que fundar nuestra vida.

Cuando he tenido problemas de transportación, visitas al doctor, juntas o entrevistas de trabajo, mi familia ha estado ahí para ayudarme. Ellos también han estado ahí para regañarme cuando lo necesitaba. Ellos me recuerdan que no soy de los que se dan por vencidos y que una vez que comienzo algo siempre lo termino. De que mi familia entera me da, lo que más aprecio, es que no sienten lástima por mí, ni me hacen que sienta lástima por mí mismo. Ellos me aceptan así como soy, y eso es todo lo que quiero, ser aceptado como lo que soy.

Nota del editor: Nos dio mucho gusto que Gerald "Jerry" Herrera escribiera este artículo sobre su experiencia de crecer padeciendo de vista disminuida. Después de graduarse de bachillerato, Jerry vivió dos años en el dormitorio mientras que asistía al Instituto Tecnológico de Waco. Ahí el recibió su diploma en ciencia de computación. En el presente, Jerry trabaja para el Departamento de Servicios de Información del Departamento de Seguros de Texas. Si deseas ponerteen comunicación con él puedes escribirle a su casa: 229 West Austin Street, Luling, TX 78748.


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Last Revision: September 1, 2010