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nvierno 2004Tabula de Contenido
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Manteniendo Altas Expectativas

Por Brandy Wojcik, Discovery Toys Educational Consultant, Austin, TX

Resumen: Conozcan a una jovencita cuya vida habla sobre el valor de defenderse en una etapa temprana. Los padres y profesionales del área se beneficiarán mucho de su historia sobre una ruta determinada hacia la elección de una carrera.

Palabras Claves: ciego, sordociego, historia personal, educación para una carrera, currículum central expandido.

Soy una joven de 23 años que asiste a la Universidad de Texas para especializarse en Niñez Temprana y Educación Especial. Actualmente tengo dos trabajos de jornada parcial, uno en el St. Luke Infant Care Center (Centro de Cuidados Infantiles St.Luke) y el otro como vendedora independiente para Discovery Toys®. Con frecuencia cuido bebés para ganar dinero extra y para obtener experiencias valiosas. En mi tiempo libre, me agrada tocar mi flauta, leer, ayudar a otros a tener éxito y cantar con el coro de mi iglesia. Cuando se me propuso que escribiera este artículo, me pidieron que respondiera varias preguntas: ¿Qué me llevó a elegir este trabajo?, ¿Qué y quién me ayudó a tomar mis decisiones?. No hay una respuesta simple, ya que creo que fueron varias experiencias complejamente entrelazadas y personas especiales las que me llevaron donde estoy hoy en día.

Al mirar hacia atrás, las experiencias de los primeros diez años de mi vida jugaron un rol importante en mi éxito. Cuando por primera vez se me diagnosticó Amaurosis Congénita de Leber, una consejera se presentó en mi casa para conversar con mi mamá y le dijo: “Si usted la sobreprotege ahora, tendrá que sobreprotegerla durante toda su vida”. En ese momento, mi madre sacó las almohadas y elevó sus expectativas respecto a lo que yo podría llegar a ser. Porque según recuerdo, mi ceguera nunca fue una excusa. Me enseñaron que sí, yo era diferente; pero eso no era un problema. Podría tener que hacer algunas cosas en forma diferente, pero esa era la clave: en forma diferente, igual terminaría las tareas o alcanzaría las metas. Según puedo recordar, se esperaba que tuviera un rol activo en las tareas de mi familia, en la escuela y en actividades extracurriculares como las Girl Scouts. Durante mi etapa preescolar, comencé a aprender braille mientras asistía a clases diariamente, a limpiar mi habitación, a ordenar mi puesto en la mesa y a respetar a los demás. A medida que los años transcurrieron y yo era mayor, las responsabilidades aumentaron y con ello también las expectativas. Seguí realizando mis tareas domésticas, junto con mis deberes escolares y ayudando con mi hermana menor. También comencé a tener un rol activo en la toma de decisiones respecto a mi programa educativo.

En la escuela secundaria de primer y segundo ciclo, varias cosas siguieron siendo iguales pero varias también cambiaron. El cambio más grande fue la organización de mi escuela. Como yo asistí a once escuelas diferentes durante mis primeros doce años de vida, presentaba un retraso académico importante. No había duda de que tenía la habilidad; simplemente carecía de los recursos para aprender. Cuando terminé quinto grado, tenía habilidades de comprensión de grado doce, pero mis otras habilidades de lectura y matemáticas estaban en el nivel de segundo a tercer grado. Para ayudarme a equiparar estas habilidades, se tomó la decisión de que era necesario que asistiera a la Escuela para los Ciegos e Impedidos Visuales de Texas (TSBVI). Ya tenía una base adecuada con las tareas que realizaba en casa, pero ahora era mayor y vivía lejos de casa. Aprendí a cocinar, limpiar, plantearme metas, viajar en forma independiente y ser parte de las decisiones que se tomaban sobre mí en un nivel completamente nuevo.

Fue más menos en ese momento que comencé a participar muy activamente en actividades extracurriculares. Seguí siendo activa en las Girl Scouts, compartiendo las responsabilidades para el éxito de la tropa. Comencé a participar activamente en deportes, en el consejo de estudiantes, en el coro, en lecciones de piano, en el Programa Pal y en clases de actuación.

Aunque participé en todos los ARD desde que estaba en tercer grado, sólo contribuí dando mis opiniones respecto a lo que ya se había decidido para mí. En sexto grado, mi asesor comenzó a reunirse conmigo antes de que se formulara el ARD para dejarme dar mi opinión sobre lo que se planificaba para mi educación. Pienso que eso fue importante porque comencé a aprender cómo descifrar si no estaba feliz respecto a una decisión porque no me agradaba o si tenía una buena razón para estar en desacuerdo con el comité de ARD. Esto me permitió ser honesta sobre mis habilidades y tener control de mi vida. En octavo grado, regresé a mi escuela pública. Cuando comencé a preocuparme de que no estaba recibiendo la educación que necesitaba para tener éxito en el college, llamé a mi propio ARD para defender el hecho de que estaría en una posición de igualdad frente a mis compañeros videntes. No me preocupaba qué tipo de trabajo necesitaba hacer; quería una oportunidad justa de competir con ellos y asistir al collage. Como parte del comité de ARD, tomamos la decisión de que regresara a la TSBVI. Cuando pedí ser tratada equitativamente y tener altas expectativas, lo logré. Creo que de muchas maneras, como tuve que trabajar duro para recibir una buena educación, esto es para mí mucho más de lo que se puede imaginar.

En sexto grado comencé además a realizar trabajos voluntarios, con lo que pude obtener experiencia laboral y competir para ganar el premio anual de servicio a la comunidad. La primera experiencia voluntaria la tuve en Magic Years Day Care, donde trabajé en la sala infantil ayudando al profesor a alimentar, cambiar y entretener a los niños. Me encantó este trabajo y con él comenzaron a florecer mis sueños de ser profesora. Me imaginé que deseaba enseñar a los bebés, pero no sabía cuánto lo deseaba hasta la escuela secundaria. Allí aprendí que para hacer la diferencia que deseaba, tendría que enseñar a niños con necesidades especiales. Fue el Programa Pal el que motivó esta parte de mi meta. El Programa Pal asocia a estudiantes mayores con estudiantes primarios para trasladarlos a distintos lugares del campus, ayudarlos con las tareas y en general ser sus mentores.

Durante la escuela secundaria, participé en el programa de Matrícula Doble (Dual Enrollment) de la TSBVI, donde los estudiantes asisten parte del día a una escuela secundaria local y otra parte del día a la TSBVI. Participé activamente en teatro y luego en banda, mientras que aprendía a tocar la flauta. No sé si ustedes lo saben o no, pero en la escuela secundaria se incentiva a los adolescentes a que comiencen a pensar en la vida después de la escuela. Sabía que tenía la obligación de asistir al College para lograr mis objetivos, me planteé metas altas y organicé mis clases en la secundaria para que me dieran la experiencia educativa que necesitaba para alcanzar mis metas. Tomé clases como Economía en el Hogar (Home Economics) y Desarrollo Infantil (Child Development). También participé en un programa de trabajo de verano donde trabajé en un centro de cuidado infantil local compartiendo las responsabilidades en la sala de clases por el cuidado de los niños. Además, durante la experiencia del trabajo de verano viví en un apartamento con dos otros adolescentes que participaban en el programa. Esta experiencia de trabajo sólo reforzó mi deseo de enseñar. Me gradué y pronuncié el discurso de despedida de mi clase en la TSBVI y ocupé el lugar 57 de 430 en McCallum High School.

Aunque todas las actividades y expectativas que compartí con ustedes en los párrafos anteriores jugaron un rol muy importante en mis elecciones y metas, algunas cosas hicieron una gran diferencia en lo que soy hoy en día. La primera es la actitud que tuvieron las personas respecto a mi ceguera, es decir “no tiene gran importancia”. La segunda es el nivel de responsabilidad que se me asignó y que se esperó que mantuviera. Mi participación en las Girl Scouts por doce años también fue un factor clave, porque allí fue donde aprendí a plantearme mis propias metas, mantener un calendario, interactuar adecuadamente con mis compañeros y con los adultos y a poner de mi parte. Además, siempre he asumido la responsabilidad por mis acciones – buenas y malas. Realmente pienso que eso es lo que me modeló para ser quien soy.

Como adulto, sigo planteándome nuevas metas que alcanzar. Ahora sé que deseo trabajar con niños con necesidades especiales y encontré en el College el caminó que me llevará allí. He sido sometida a dos transplantes de riñón y me preocupé de mi diálisis en casa mientras esperaba el segundo riñón. Actualmente cuido a mi hermana menor que vive conmigo y limpio independientemente mi casa, voy de compras y cocino mi propia comida, asisto al trabajo y a la escuela. Participo activamente en mi iglesia, ayudando a enseñar en la escuela dominical, tomando clases de Biblia, contribuyo cocinando para reuniones de miembros y cuido niños.

A menudo me preguntan cómo llegué a ser vendedora en Discovery Toys®. Decidí vender estos juguetes cuando necesité algunos para los niños que cuidaba en mi casa. Rápidamente descubrí que eran divertidos y fáciles de usar y que podría trabajar cuidando niños sólo un día en lugar de dos. Lo mejor de ser vendedora es que siento que soy capaz de ayudar a los padres de niños con distintos niveles de habilidades.

Lo que tuvo mayor impacto al dar forma a mis decisiones y metas de hoy es lo que la consejera dijo a mi madre cuando yo era un bebé. Si no le hubiera dicho que me dejara tener experiencias de vida normales, puede que aún no lo hubiera hecho. Quiero ser para los demás esa misma profesora que guíe a los padres a ayudar a que sus hijos hagan todo lo que puedan en todos los aspectos de su vida.

Quiero agradecer a las personas que jugaron un rol valioso en mi desarrollo e independencia: a mi madre por insistir desde el principio en que yo era normal y que podría hacer realidad mis sueños; a Lisa Birr, mi primer modelo de adulto ciego, además de mi profesora; a Jan Walker, mi primer instructor de Braille y O&M cuando tenía tres años; a Debra Sewell, mi profesora en la TSBVI, por ayudarme a mejorar mis habilidades en Braille y alcanzar los estándares académicos; a Nancy Voots, que fue mi profesora y asesora durante los siete años que estuve en la TSBVI; a Robyn Koenig, instructor residencial, por continuar con las expectativas que comenzó mi madre; a Elise Ragland, mi líder de las Girls Scouts, amiga, segunda madre y director de ventas de Discovery Toys® y a Helen Weiker, mi jefe y directora en St. Luke, por insistir en que yo tendría un rol equitativo en mi trabajo y por ser flexible y adaptar el lugar de trabajo poniendo etiquetas en braille en las cajas donde se almacenan las cosas de los niños . ¡Gracias a todos por estar ahí siempre!

Me encanta ayudar a los demás y si algún lector desea conversar conmigo sobre mi historia u obtener más información sobre Discovery Kids®, se puede contactar conmigo en el 512-453-0975 o en brandy@discoverytoyslink.com . También puede visitar mi sitio web www.discoverytoslink.com/brandy.


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Last Revision: September 1, 2010