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Invierno 2000 Tabula de Contenido
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Las etapas de la vida

Por: Mary Zabelski, Presidenta de NAPVI Con permiso del noticiero Awareness publicado trimestralmente por la Asociación Nacional de Padres de Incapacitados de la Vista (NAPVI)

Cuando Cara mi hija estaba chiquita yo sentía temor al futuro, no sabía que le deparaba a una niña "ciega". Algunas veces el pesimismo y la compasión que expresaban nuestros familiares me ponía muy triste. Sin embargo mi hija nunca dejó de asombrarme, la manera en que disfrutaba la vida, su interés por otra gente y por las cosas a su alrededor, y su ansia por saber lo que otros niños estaban haciendo. ¡Igual que otros niños!

Al cumplir los tres años la inscribí en nuestro distrito escolar para que asistiera a un aula de clases especial para niños incapacitados de la vista. Una vez más sentí angustia y pánico porque no sabía si iba poder adaptarse a su nueva escuela. El primer día, al besarla de despedida y ver que subía al autobús amarillo sentí un nudo en la garganta y comencé a parpadear rápido para evitar que me salieran las lágrimas. En el transcurso de esos dos años ella hizo amistades, se contagió de sarampión, aprendió a mecerse en los columpios.. y pidió una bicicleta nueva con llantas de entrenamiento. ¡Igual que otros niños!

Cuando se llegaron los años de bachillerato me preocupaba el pensamiento que quizá no se sentiría a gusto o que otros estudiantes no iban a querer hacer amistad con ella. Pero su maestra de movilidad la había enseñado a transportarse independientemente para ir y venir de su bachillerato, y la primera semana en su camino de regreso a la casa hizo una amiga. Después conoció a más muchachas en la escuela y eventualmente se hicieron las grandes amigas. Cara y sus amigas eran muchachas calladitas y estudiosas, yo disfrutaba oyendo sus risas en las tardes cuando hablaban por teléfono de novios prospectos o imaginarios. Ella se hizo miembro de algunos clubes que se reunían después de las horas de escuela, estuvo en el Cuadro de Honor Nacional, puso solicitudes en varias universidades y asistió al baile de graduación. ¡Igual que otros estudiantes de bachillerato!

Al acercarse la hora de la universidad otra vez comencé a sentir dudas y temores sobre el futuro de Cara. ¿Estábamos haciendo lo correcto alentándola a que estudiara y viviera en una universidad en otro estado? Me pasé todo el verano ayudándola a planear sus clases, organizar y combinar su ropa, practicar nuevos peinados, pedir los libros de texto, arreglar para que tomara clases de movilidad y practicar lavar su ropa. Después de la orientación para estudiantes nuevos, nos abrazamos, nos besamos y con lágrimas en los ojos nos dijimos adiós. Yo sabía que se quedaba feliz, emocionada y hasta cierto punto con ansia de comenzar esta nueva etapa en su vida. ¡Igual que otros estudiantes! ¡Igual que otros papás!

La recurrencia de su cáncer cuando salió de la universidad, su exitosa recuperación, sus logros en los deportes, sus medallas en bicicletismo, su graduación de abogada - todas fueron más etapas en la vida de ella y en la mía.

La semana pasada, a la edad de veintiocho años, Cara se casó. Ella y Spencer están soñando y planeando su futuro unidos. ¡Igual que muchos otros muchachos y muchachas jóvenes!

Al mirar hacia el pasado y a todas las etapas de nuestra vida, una cosa realmente sobresale: Cara fue una pequeña, una adolescente, una joven, igual que otras personas son pequeños, adolescentes y adultos jóvenes. Los problemas y las etapas por las que ella ha pasado son comunes en todos los humanos.

Entre las obligaciones que como padres tenemos se encuentra el hacer decisiones. Aún que puede ser más fácil "hacer las cosas nosotros mismos" en lugar de permitir que nuestros hijos batallen para terminar alguna tarea, a largo plazo el camino difícil es el mejor. Al ir dominando sus tareas, aprendiendo deportes y rutas para transportarse Cara se fue sintiendo más segura de sus propias habilidades. A ella se le dieron oportunidades al igual que a otros niños, se le asignaron responsabilidades, se le permitió participar en actividades sociales y en juegos, y consistentemente se le permitió que terminara con éxito muchas tareas sencillas cuando estaba creciendo. Ahora ella tiene un buen concepto de sí misma y se siente con confianza cuando se enfrenta a nuevas situaciones.

Los exhorto a que primero vean a su hijo como la persona que es, con sus talentos, habilidades, destrezas, personalidad especial. Asígnele responsabilidades, aliéntelo a que sea independiente, y dedique tiempo para pasarlo con él. Por supuesto, la ceguera, la incapacidad de la vista o las otras incapacidades son inconveniencias permanentes, pero son secundarias e incidentales a lo que es su hijo, con sus propias y especiales cualidades. ¡Igual que el hijo de cualquier otra persona!


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Last Revision: September 1, 2010