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Verano 1999 Tabula de Contenido
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El autoestímulo en la búsqueda del descanso o, "Yo soy normal, tú eres el que tienes una manía"

Por: Kate Moss, Especialista en Apoyo a Familias

y Robbie Blaha, Maestra Entrenadora, TSBVI, Servicios Sordociegos

Este artículo se publicó por primera vez en la edición de Julio 1993 de P.S. NEWS!!!

El tiempo de descanso, el tiempo libre de trabajo y deberes, es importante para todos los humanos. El tiempo de descanso es cuando se deben hacer actividades que nos relajen y nos den la energía que nos permita renovarnos para poder enfrentarnos a las demandas de nuestra vida cotidiana. Es algo que necesitamos tanto como necesitamos los alimentos o el sueño para mantenernos sanos física y mentalmente.

Todos tenemos diferentes maneras para utilizar nuestro tiempo de descanso. Lo que puede ser una actividad de placer para mí (leer una novela de misterio) puede no ser un placer para otro. Esto lo sabemos y lo aceptamos. Sin embargo, en lo referente a las "habilidades de placer" de los niños sordociegos con frecuencia ponemos énfasis en actividades que no los relajan o les producen energía positiva. Como lo describió un joven sordociego, "pasamos su tiempo de descanso tratando de que participen en "juegos de trabajo". El jugar juegos de aprendizaje, participar en actividades de arte o en los deportes, u otras actividades que son parte de su programación educacional puede beneficiar a los niños de muchas maneras, pero esas actividades no necesariamente responden a sus necesidades de "descanso y placer"

Entre las actividades que con frecuencia ofrecen relajamiento o diversión a esos individuos se encuentran comportamientos que para nosotros son inaceptables: menear las manitas frente a sus ojos, jalar hilos de la ropa, hacer sonidos repetitivos, etc. Dichos comportamientos son considerados como autoestimulatorios, y como tales con frecuencia son percibidos negativamente porque no se ven "normales", pueden interferir con el aprendizaje o pueden autolesionar. Pero, estos comportamientos también sirven un propósito positivo en esos individuos.

Es posible que sea más razonable cambiar nuestra percepción de estos comportamientos autoestimulatorios. Esto es especialmente verdadero si cambiar nuestra percepción también nos ayuda a encontrar maneras para ofrecer información al niño sordociego y consecuentemente reducir su necesidad de encontrar estímulo en sí mismo. Estos comportamientos pueden también ser la clave de información sobre sus preferencias personales que nosotros podemos usar para seleccionar actividades de placer que sean más adecuadas.

EXPERIENCIAS ESTIMULANTES

La mayoría de nuestras "actividades de placer" no son más que comportamientos autoestimulatorios que a través del tiempo se han ido ritualizando y aceptando socialmente. No hay nada de valor intrínseco o razón para: saltar de una torre amarrado a un resorte, jugar barajas, bailar, jugar en la computadora, oír música, fumar, etc.

Los individuos participan en diferentes actividades porque ellos las encuentran agradables y porque las actividades alteran su estado físico. Cada una de esas actividades nos ofrece un tipo en particular de recepción sensorial.  No necesariamente existe una gran diferencia en los comportamientos conocidos como autoestimulatorios y algunas de estas actividades, aparte del hecho que algunas son más aceptadas socialmente y aparentan ser más "normales" que otras. Por ejemplo: ¿qué tan diferente es golpearse la cabeza repetidamente contra una mesa y tocar el tambor repetidamente con las manos, mecerse al compás de la música cuando se baila o mecerse en silencio, hacer sonidos repetitivos o imitar el piar de los pájaros, girar el cuerpo sin una razón aparente o subirse a un juego mecánico en un parque de juegos?

A diario una gran parte de nuestra energía es usada en comportamientos autoestimulatorios. Unicamente tiene que observar a las personas a su alrededor. Usted está en la sala con su familia viendo la televisión, o en una junta con sus compañeros de trabajo. Aún que todos pueden estar ocupados en la misma actividad, su hija o compañero de trabajo está jugando con el pelo. Su hijo o su compañero de trabajo está meneando la pierna o tamboreando ritmos con los dedos en el brazo de la silla. Su esposo está cambiando los canales con el control remoto o su jefe está moviendo papeles. Si les pregunta qué están haciendo, ellos probablemente le contestarán que están viendo televisión o en una junta importante. Es menos probable que le digan que están cambiando los canales, enrollándose el pelo en los dedos, practicando el tambor con los dedos o moviendo papeles.

 

Tabla- El cerebro busca el estímulo por medio de los canales sensoriales. Todos buscamos el estímulo ee manera diferente. Algunas maneras son aceptadas por la socieda mientras que otras no lo son. En algunos caso la aceptación parece ser arbitaria. Esta tabla muestra ejemplos de cómo los individuos típicamente satisfacen sus deseos de estímulo y cómo alguno comportamientos autoestimulatorios de los niños sordociegos corren paralelos a eso comporetamientos

Canales sensoriales

Guía de etiqueta para comportamientos de autoestímulo

Variaciones creativas que concuerdan con la guía de etiqueta.

Táctil: La información recibida por medio del tacto (por medio de la piel) Incluye el toque ligero, la presión, el dolor y la temperatura.

Enrollarse el pelo en los dedos, tamborear con los dedos, soplar en un vaso para nublarlo con la condensación, sentir las telas, tallarse los ojos, jalarse la barba.

Jalarse el pelo, sentarse frente a la ventila del aire acondicionado, darse golpecitos en la cara o en el oído, jugar con la saliva, tallarse la cabeza.

Propioceptivo: La información de la posición de los miembros del cuerpo; proviene de las sensaciones originadas en los músculos, coyunturas, ligamentos y receptores correspondientes a los huesos.

Acurrucarse en las cobijas, tronarse los nudillos de los dedos, mecer o cruzar las piernas, sentarse sobre una pierna.

Acurrucarse en los muebles, esconder los brazos bajo la camisa, abanicar las manos.

Visual: La información recibida por medio de los ojos/la vista.

 

 

 

Contemplarse los dedos/las uñas/los anillos, ver la televisión sin sonido, ir a ver los escaparates de las tiendas, ojear las revistas, oprimirse los párpados de los ojos.

Abanicar la mano frente a los ojos, ojear las páginas de los libros, contemplar la luz, jugar con objetos brillantes o transparentes, picarse los ojos.

Auditorio: La información recibida por medio del oído.

Canturrear/chiflar, dar golpecitos con un lápiz sobre una mesa, escuchar música de fondo.

Vocalizar o emitir sonidos. Tamborear en objetos, golpear dos objetos juntos cerca del oído.

Olfatorio: La información recibida por medio de la nariz/olfato.

Usar perfume, oler los marcadores, oler las calcomanías perfumadas, quemar incienso.

Embarrarse excremento en el cuerpo y olerlo, oler los zapatos o las manos de otras personas.

Palatorio: La información recibida por medio de la lengua y los labios (el gusto) Muy relacionada al sentido del olfato.

Masticar palillos de sabores, chupar dulces de menta, dulces duros, fumar, masticar el pelo, morder las plumas o joyería.

Sentir objetos por medio de la boca, masticarse el pelo, chuparse los dedos, lamer objetos.

Vestibular: La información recibida por medio de los receptores del oído interno que nos permiten detectar el movimiento, especialmente la aceleración y desaceleración; muy unido al sistema de la vista que suministra información al vestíbulo localizado en el interior del oído.

Mecerse en las sillas o mecer el cuerpo, subirse a los juegos mecánicos, bailar, girar en los bancos altos, patinar, resbalarse.

Mecer el cuerpo, girar el cuerpo, girar en columpios, mecer la cabeza.

Todos, aún esos que cuentan con un sistema central nervioso intacto, toleramos diferentes niveles de estímulo. Observe los diferentes gustos musicales (y la intensidad del volumen) entre los gustos de un adolescente y un individuo de cuarenta años. La mayoría de los adolescentes disfrutan los conciertos a todo volumen con toda clase de luces, mientras que la mayoría de los adultos siente más inclinación hacia la música suave y la tranquilidad de un cuarto con luz tenue.

PREGUNTAS QUE DEBEMOS HACERNOS SOBRE EL AUTOESTIMULO

Si hemos llegado a aceptar que el autoestímulo es una actividad importante y válida para los individuos sin incapacidades, entonces debemos comenzar a cambiar nuestro entendimiento de los comportamientos autoestimulatorios de los individuos sordociegos.

¿Se le puede poner un alto a este comportamiento?

Al buscar la respuesta a esta pregunta, primero examínese a sí mismo. Haga este pequeño ejercicio. Identifique uno de sus comportamientos autoestimulatorios más arraigados y placenteros, tal como tronarse los nudillos de los dedos, canturrear, deslizar el dije en la cadenita, etc. Trate de llevar la cuenta de cuántas veces lo hace durante el transcurso de un día. Después, trate de no hacerlo durante 24 horas. Si usted lo logra, después trate de no hacerlo por un año. Trate de no hacerlo bajo ninguna clase de circunstancia: en tiempos de tensión,

en tiempos de ocio, etc. Una vez que haya terminado de hacer este ejercicio, conteste la pregunta anterior. Su respuesta será un ruidoso "No", o "quizá, sí...." dependiendo del nivel de éxito que usted haya logrado.A los niños sordociegos (al igual que a usted y a mí) les gusta tener comportamientos autoestimulatorios para calmarse, para darse energía, para realimentarse. La mayoría de las veces el individuos no puede completamente eliminar el comportamiento, ni debe de hacerlo tampoco, porque el comportamiento tiene un propósito.

¿Puede cambiarse el comportamiento?La mayoría de los padres descubren que es más probable que su hijo participe en comportamientos autoestimulatorios cuando el niño está de ocioso o tenso. El interactuar con el niño de alguna manera puede poner alto al autoestímulo. Si el comportamiento parece ser en respuesta a que el niño está estresado, busque maneras de ayudarlo a relajarse (Eje: dele un masaje, arrópelo en una cobija, etc.) Esto puede reducir la cantidad de tiempo que el niño se dedica al comportamiento que a usted le parece inadecuado o dañino. Pero, si usted lo deja solo, es más probable que el niño se vuelva a dedicar a esta actividad tan pronto como se le presente la oportunidad.

¿Puede refrenarse el comportamiento si se le permite que lo haga en ciertos lugares y a ciertas horas?

Algunos comportamientos pueden presentar problemas porque la sociedad los considera inaceptables. Los fumadores han descubierto que tienen que "refrenar" su estímulo favorito durante sus viajes en avión, pero todos sabemos exactamente a dónde van en el aeropuerto a fumar su último cigarrillo antes de que salga su vuelo.

Con algún esfuerzo muchos niños pueden aprender a meterse a su recámara o a un lugar privado cuando se dedican a un autoestímulo que no se considera socialmente aceptable. Usar un calendario de símbolos que representen esta actividad favorita y ponerle un horario a la actividad como parte de las actividades cotidianas podría ayudar al niño a frenarse de hacer esa actividad por períodos más largos de tiempo e involucrarse en otras clases de actividades.

¿Puede modificarse o ampliarse este comportamiento para hacerlo más "socialmente aceptado"?

La importancia de los comportamientos autoestimulatorios es que revelan cómo su hijo recibe información. Si a su hijo le gusta "esconderse" en los cojines del sofá, le gusta que lo carguen o lo abracen mucho, o le gusta que le den un masaje, usted puede asumir que él se siente motivado por la información que recibe propioceptivamente. Si a su hijo le gusta vocalizar, escuchar música, o golpear dos objetos cerca de su oído, usted puede asumir que él se siente motivado por la información que recibe por medio del oído.

Estos comportamientos pueden ser usados para explorar los canales sensoriales que el individuo prefiere para recibir información de su mundo. Con esta información podemos buscar maneras en las que podamos desarrollar actividades de recreo "más comunes" para el niño, para que él pueda también llegar a verlas como "placenteras". Por ejemplo, si el niño disfruta la sensación de ver las luces, podemos encontrar juguetes adecuados a su edad que puedan motivarlo, tales como el Lite-Brite, las lámparas de lava, máquinas de ondas continuas, tabletas de dibujo con iluminación, y hasta algunos juegos de Nintendo. También puede encontrar otras actividades tales como visitar las salas de máquinas de juegos, decorar con luces los días festivos, y o colgar una hamaca bajo un árbol para observar la luz a través de las hojas.

Dedique tiempo para observar los diferentes tipos de autoestímulo a los que se dedica su hijo, y cuándo lo hace. Obsérvelo y tome nota de lo que usted vea y cuando lo ve. Después trate de ver si hay un patrón en esos comportamientos que le puede dar información sobre el tipo o tipos de estímulo que él/ella prefiere y el propósito que sirve. Al mismo tiempo tome nota de qué tipos de actividades le disgustan.

Cuando usted tenga un buen entendimiento de lo que él/ella prefiera, comience a pensar en maneras para ofrecerle otras actividades estimulantes o quizá modificar o ampliar las preferidas. Pídale ayuda a la maestra de su hijo, a la terapeuta física, a la terapeuta ocupacional y a otros. Observe a otros niños de la misma edad y trate de encontrar juguetes y actividades que puedan ayudar al comportamiento autoestimulatorio a verse más "normal".

Algunas veces la actividad autoestimulatoria favorita del niño puede ser modificada o ampliada de una manera que la haga más aceptada socialmente. Por ejemplo, todos conocemos a alguien que se muerde las uñas, pero ¿los reconocemos cuando se convierten en "los manicuristas"? Algunos de mis amigos han sustituido su actividad favorita de morderse las uñas por la actividad de cuidado de las uñas. Ellos traen consigo a todas horas un juego completo de manicurista y con frecuencia se les puede ver en las juntas afilándose o cortándose las uñas. Ellos se las tallan, les ponen crema, se las pintan...... se examinan las uñas para ver si se les rompieron, si se les quebraron o si traen algún cuerito. Otros los admiran por sus esfuerzos en lugar de ponerlos en lugar de tenerlos en baja estima como personas nerviosas que se muerden las uñas.

Sin embargo, debe saber que generalmente su hijo necesitará su apoyo para descubrir estos otros comportamientos socialmente aceptados. La primera reacción del niño será preferir el comportamiento que él/ella ha desarrollado por sí mismo.

Si el comportamiento es dañino para el niño o para esos a su alrededor ¿puede ingeniarse una manera en que pueda hacerse menos dañino?

Los individuos que gustan de brincar de cosas altas son un gran ejemplo de cómo se puede ingeniar una manera para que el comportamiento autoestimulatorio no sea tan peligroso. Estos individuos (los patinadores, los paracaidistas, los esquiadores, etc.) han desarrollado maneras de hacer lo que les gusta, colocándose en posiciones extremadamente peligrosas, y sobrevivir. Existen industrias que se dedican a la manufactura de atuendos y equipo de protección que les permite hasta aventarse desde un avión y aterrizar sin matarse.

Frecuentemente, con los niños que se ponen en peligro de hacerse daño a sí mismos al participar en actividades autoestimulatorias que son excesivas al punto que crean un peligro físico para ellos o para otros, lo más que usted puede hacer es ofrecerles protección. Puede usar temporalmente un protector, un casco u otro artículo para proteger al niño y a los individuos a su alrededor.

¿Podrían existir factores físicos o emocionales que provocan estos comportamientos?

Aparte de ofrecerle protección para los efectos del comportamiento, es importante examinar la causa. Con frecuencia estos comportamientos emergen en respuesta a algún problema físico que el niño no puede expresar. Cuando estos comportamientos emergen o aumentan, pueden ser la manera en que el niño expresa su dolor o su disminución de sensación, como en el caso del desprendimiento de la retina o una infección del oído. Para salvaguardar la salud y seguridad del niño, cuando estos comportamientos emergen o aumentan es una buena que se le haga un examen médico.

Los estados emocionales y medioambientales también provocan el aumento de estos comportamientos dañinos. Una joven que conocí aumentó la intensidad de su comportamiento autoestimulatorio después de la muerte de su papá. La cantidad e intensidad del comportamiento posaba un peligro a su seguridad y la seguridad de otros. Siendo que no existía una razón fisiológica para su comportamiento, la familia dedicó mucho tiempo para ver con ella las fotografías de su papá, yendo al cementerio con ella y tratando de participar con ella en actividades que tenían alguna relación con su papá. Al pasar el tiempo, su comportamiento disminuyó al nivel en el que estaba antes de la muerte de su papá.

Los cambios de horarios, de rutinas y mudarse a un nuevo medio ambiente también pueden provocar un aumento en el comportamiento autoestimulatorio. Entre las estrategias que pueden ayudar a reducir el tiempo dedicado al comportamiento se encuentran: el ayudar al niño a anticipar los cambios y ofrecer tanta consistencia como sea posible en sus rutinas.

CONCLUSION

Como usted y yo, los niños sordociegos necesitan participar en actividades autoestimulatorio. Debido a que sus comportamientos aparentan ser diferentes a los nuestros y pueden interferir con el aprendizaje o ser peligrosos, mucha gente los toma de manera negativa. Cambiar nuestra percepción de estos comportamientos nos puede ayudar a manejarlos mejor.

Existe una variedad de maneras para manejar los comportamientos autoestimulatorios. Haga planes para que durante el día el niño esté involucrado con otros. Trabaje para que controle su comportamiento, o ingenie un medio ambiente en el que el comportamiento se pueda hacer de manera menos peligrosa. Incorpore en el horario del día tiempo para que el niño haga su actividad favorita. Busque maneras para adaptar el comportamiento para que se vea más "normal". Aprenda a usar la información que estos comportamientos revelan sobre los canales sensoriales preferidos del niño para ofrecerle actividades recreacionales sociales que sean agradables para él/ella, aún si esas actividades no llenan completamente sus necesidades de "recreación". Finalmente, acepte que probablemente nunca va a poder extinguir completamente esos comportamientos sin que sean reemplazados por otros comportamientos autoestimulatorios. La autoestimulación es común en todos los humanos y tiene un importante objetivo.

RECURSOS Y LECTURA ADICIONAL

Levack, Nancy et al. Low Vision: A Resource Guide with Adaptations for Students with Visual Impairments, TSBVI, 1991

Kotulak, Ronald. Descubriendo los misterios del cerebro. Austin American Statesman, domingo 6 de junio de 1993 páginas G1 y G4-6

Restak, Richard, M. D. El cerebro, Bantam Books, 1984.

Romanczyk, R. G., Kistner, J. A., y Plienis, A. Comportamientos autoestimulantes y autodañinos: etiología y tratamiento, páginas 189-254 en El Autismo y la Psycopatología Grave, Avances en el Análisis de Comportamiento del Niño y su Terapia, Vol.2

Rojahn, J. y Sisson, L. A. Comportamientos de estereotipo, páginas 181, 223 en Handbook of Behavior Modification with the Mentally Retarded, Segunda Edición, 1990.

Stone, Gretchen. Self-estimulation and learning behavior, 1987.

Silverrain, Ann. Una discertación informal: enseñando al niño profundamente incapacitado, 1991

van Dijk, Jan. El movimiento y la comunicación con los niños de rubéola, 1968

Wiley, David. Es más que un juego: adquiriendo habilidades de recreo, VISIONS, TSBVI.


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Last Revision: September 1, 2010