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Verano 1999 Tabula de Contenido
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Orgullo, determinación y estima propia

Por: Phil Hatlen, Superintendente, Escuela para ciegos e incapacitados de la vista de Texas

El 30 de abril y el 1° de mayo la Escuela para Ciegos e Incapacitados de la Vista de Texas (TSBVI) fue anfitrión de la competencia deportiva de la South Central Association of Schools for the Blind (SCASB) Los atletas de pista y campo descendieron sobre TSBVI de todas las escuelas para ciegos en Nuevo México, Mississippi, Louisiana y Alabama. Para el evento llegó a Austin un total de 120 atletas, sus entrenadores y otros.

Brevemente les platicaré los importantes eventos que se llevaron a cabo durante los dos días, después describiré mi reacción a la competencia de pista. Los entrenadores de todos los equipos se reunieron para planear futuros eventos. Los superintendentes de las escuelas se reunieron para discutir los reglamentos, el financiamiento y otras cosas. El viernes en la noche, los representantes de todas las escuelas participaron en un programa de música y talento que deleitó y divirtió a la audiencia. Cuando SCASB reanudó las competencias entre las escuelas, hace como tres años, se decidió ofrecer la oportunidad a los estudiantes para que participaran en eventos no atléticos. Esto permitiría que más estudiantes participen en estos eventos interescolares.

Se ofrecieron muchas oportunidades para que los estudiantes fraternizaran y conocieran a sus contemporáneos de otros estados. Algunos reanudaron amistades que germinaron en eventos pasados. Otros hicieron nuevas amistades. Comieron juntos, se divirtieron juntos, y tuvieron un baile maravilloso el sábado en la noche; el baile estuvo auspiciado por la fraternidad Delta Gamma. Para los estudiantes ciegos o incapacitados de la vista, son raras las oportunidades que se les presentan para ampliar sus experiencias y conocer gente de otras partes del país. Así que, para estos estudiantes, estos dos días significaron mucho más que los eventos de competencia.

Sin embargo, lo que más me impresionó fue la competencia de pista y campo. TSBVI tiene equipos de lucha grecorromana y carreras. La competencia en pista siempre es con otras escuelas para ciegos. En la competencia de lucha, TSBVI algunas veces compite con escuelas locales. Durante los años que he estado en TSBVI, raramente he tenido la oportunidad de asistir a estos eventos, por una variedad de razones. Pero, esta vez decidí que no me iba a perder la competencia SCASB de pista. Así que, a partir del viernes en la tarde y durante la mayor parte del sábado, me senté y observé a algunos de los atletas más maravillosos que he visto en mi vida.

No, ellos no corrían especialmente rápido, ni su tolerancia era impresionante. No brincaban especialmente alto o lejos. Y sí, venían en todos los tamaños y formas. La escena no necesariamente parecía ser una competencia Clasificación I de la NCAA. Pero la dedicación y la determinación de los atletas convirtió el evento en algo muy significante. ¡Nunca he visto a ningún atleta dar tanto de sí mismo! ¡Nunca he visto más "tesón" y espíritu competitivo! Nunca he visto ganadores más modestos y perdedores más orgullosos. Cada uno de los atletas compitió con orgullo. Seguro, ellos se preocupaban por su lugar en contra de los otros atletas. Pero se sentían tan orgullosos de sólo estar compitiendo que su espíritu produjo la atmósfera más maravillosa.

Vi a atletas fallar en su arranque y regresar con más determinación todavía. Vi corredores tropezarse, lesionarse, levantarse cojeando y terminar la carrera. Los vi llegar a la meta dando traspiés, sin haberle dado un segundo al pensamiento de desistir en su esfuerzo. Vi a algunos corredores ser sobrepasado por el ganador, pero con mandíbulas apretadas y pura determinación terminar la carrera. Vi oficiales que nunca consideraron terminar la carrera hasta que el último corredor había cruzado la línea final, sin importar cuánto tiempo tomaba. Pero fue la indómita determinación a competir y la valentía personal la que me dejó completamente pasmado. La integridad del espíritu competitivo, el aplauso para el contrincante, el deseo de que el oponente de uno mismo lograra triunfar, eso fue lo que impregnó el aire de cada uno de los eventos.

Dudo que mis palabras puedan capturar el aura y la atmósfera del evento, dudo que puedan expresar justamente el ambiente del evento. Pero si usted puede imaginarse, considere lo que este tipo de vivencia significa para los jóvenes. El otro pensamiento que dominaba mi mente cuando estaba observando a estos jovencitos y jovencitas fue: Si estos estudiantes hubieran estado asistiendo a una programa de inclusión en el bachillerato de su localidad, probablemente ninguno hubiera tenido la oportunidad de vivir esta experiencia. Hubiera sido problemático que su escuela local les hubiera permitido participar y competir. En los bachilleratos de nuestra época se pone demasiado énfasis en el triunfo del atleta. No, los corredores y brincadores y tiradores que vi no hubieran sido aceptados en el equipo de su escuela local. ¡Imagínese lo que se estaban perdiendo!

Pero, se podría preguntar: ¿los eventos como este, parecidos a las Olimpiadas Especiales, no dan a los estudiantes una vista distorsionada de sus habilidades? Quizá, pero ¿que tanto importa? ¿tenemos que comprar siempre a los niños ciegos con los niños que pueden ver? ¿No es bueno y saludable que los niños ciegos o incapacitados de la vista comparen sus habilidades en contra de las habilidades de otros niños ciegos o incapacitados de la vista? Cuando Omar sintió en su pecho el listón de la meta final al final de la corrida de 1000 metros, ¿usted realmente cree que le importó si los atletas que venían detrás de él estaban ciegos o podían ver?

La estima propia es un sentimiento elusivo y frágil. A todos nos llega y se nos va. Cuando nos llega nos hace sentir realmente bien y nos calienta todo el cuerpo. Nos llega cuando nos damos cuenta que somos buenos para algo. Somos buenos para leer; somos buenos para las matemáticas; somos buenos en orientación y movilidad; somos buenos en el Braille’n Speak; somos buenos para correr y brincar. Nuestros pies se aligeran, caminamos un poco más erguidos, y lo mejor de todo, una vocesita dentro de nosotros nos dice "Phil, eso que hiciste lo hiciste realmente bien". De eso consiste la estima propia, y todos la necesitamos de vez en cuando, porque si no la vida es un martirio. Si usted nunca ha leído lo que Sally Mangold dijo sobre la estima propia, y lo que puede hacer por los niños, lo exhorto a que lo haga.

Ah, un último comentario sobre la competencia de pista. Un consultor en incapacidades de la vista de uno de los Centros de Servicios Educacionales en Texas asistió al evento completo, y se está preparando para auspiciar un evento parecido en su región para los estudiantes ciegos o incapacitados de la vista que están inscritos en las escuelas locales. ¿Sabe qué? En ese evento se verá el mismo orgullo, determinación y estima propia en los atletas que el que observé hace unas semanas. Este tipo de vivencias para los estudiantes no deberían llevarse a cabo únicamente en las escuelas para ciegos.


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Last Revision: September 1, 2010