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Verano 1999 Tabula de Contenido
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Te estoy mirando mamá: la mirada para el acercamiento temprano

Por: Millie Smith, Maestra Entrenadora, TSBVI, Servicios VI

Este artículo se publicó por primera vez en VISIONES, edición junio 1995

El primer evento importante en el desarrollo de la vista del recién nacido es contemplar la cara de su cuidador. El bebé es capaz de enfocar su vista a objetos que están a ocho pulgadas de distancia. Esta es usualmente la distancia entre la cara del bebé y la de su cuidador (Stern, 1977). Para las seis semanas, el bebé puede contemplar directamente a su cuidador y mantener su mirada fija. Para los tres meses el bebé puede seguir con su mirada a distancia los movimientos de su cuidador (Morse, 1991)

Durante los primeros tres meses de vida la relación entre el bebé y sus cuidadores no se limita a las experiencias visuales. Recientemente los hospitales han descubierto que los bebés prematuros se desarrollan mejor si los sacan de las incubadoras por lapsos de tiempo y el cuidador los sostiene cerca de su cuerpo. Este cálido intercambio es mejor para el desarrollo del bebé que el calor de la incubadora. Todos conocemos el truco del reloj que se coloca en la camita del perrito para imitar el latido del corazón. El bebé también aprecia los mimos y platicaditas que los cuidadores tienden a ofrecer. La importancia de la mirada para establecer un acercamiento temprano parece estar relacionada con el hecho de la comunicación compartida entre el bebé y el cuidador. El mensaje enviado y recibido entre ambos participantes es usualmente "Estás precioso"

El bebé tiene tres posiciones básicas de cabecita que casi todos los adultos interpretan de la misma manera. La cabeza levantadita con los ojos mirando directo al cuidador es interpretada como una invitación a la interacción. El cuidador tiende a mirar al bebé y platicar con él cuando la cabecita del bebé está en esta posición. Cuando la cabecita del bebé está volteada ligeramente hacia un lado, el cuidador usualmente piensa que el bebé ha perdido interés en él. El cuidador posiblemente haga algo para atraer la atención del bebé, o posiblemente termine la interacción. Si el bebé voltea su cabecita mucho hacia un lado, la baja o la hace hacia atrás, el cuidador usualmente lo interpreta como que el bebé no desea interactuar. El mensaje que recibe el cuidador, algunas veces inconscientemente es "Vete" o "Déjame solo". (Stern, 1977)

Los cuidadores de bebés incapacitados de la vista necesitan estar conscientes que esas posiciones de la cabeza deben ser interpretadas de manera diferente. Los bebés incapacitados de la vista pueden voltear sus cabecitas a un lado porque ellos pueden ver mejor hacia el frente si voltean sus cabezas. Los bebés que tienen poca o nada de vista pueden voltear sus cabecitas hacia un lado, hacia arriba o directo hacia adelante con su cabecita volteada porque ellos están escuchando y tocando, no mirando. La mayoría de los cuidadores van a tener que, conscientemente, hacer caso omiso de su fuerte instinto natural de interpretar esas posiciones de cabeza como que el niño no quiere interactuar. Cuando un bebé tiene una incapacidad de la vista, la mejor manera para determinar y la mejor hora para terminar la interacción podría ser el observar la tensión de los músculos, la respiración y la vocalización. Para algunos cuidadores será un poco más difícil interpretar las invitaciones para iniciar una interacción. La posición directa hacia adelante de la cabeza que significa que el niño desea interactuar puede no presentarse en el niño incapacitado de la vista. Los cuidadores podrían esperar otras señales como el aumento de movimiento o el balbuceo, pero, a algunos bebés les toma tiempo aprender estas maneras de comunicación que significan el deseo de interacción. Quizá la manera más segura es iniciar las interacciones más frecuentemente sin esperar que el niño las pida. Hasta el presente no se ha comprobado que sea dañino prestar mucha atención al bebé durante sus tres primeros meses de vida.

Los cuidadores también pueden hacer un par de cosas para facilitar que el niño los mire. Primera: los papás han reportado que obtienen mejor contacto de ojos con sus bebés cuando el bebé está acostadito en su cuna, en lugar de que cuando están sentaditos o están siendo cargados. Es probable que el bebé pueda ver mejor la cara del padre cuando está acostado porque puede verla en contra del contraste del techo. Cuando el bebé está levantado, el contraste tras la cara del padre es más complejo. El bebé puede tener más dificultad porque tiene que diferenciar la cara en contra de los muebles, los cuadros en la pared, el tapiz de las paredes, etc. Segundo, el bebé puede poner toda su energía cuando su cabecita tiene un buen soporte. Si el bebé está teniendo que esforzarse en estabilizar su cabeza u otra parte de su cuerpo, él tendrá menos energía para dedicarla a su vista.

Existe otro factor que puede influenciar la mirada de los bebes. Algunos bebés incapacitados de la vista tienen dificultad para manejar el estímulo proveniente de diferentes lugares. Ellos pueden compensar al responder únicamente a parte del estímulo. Algunas veces la parte a la que responden no es la parte que nosotros esperamos que ellos encuentren interesante. (Morse, 1991) El bebé que tiene este tipo de dificultad puede dirigir su mirada al pelo o las cejas en lugar de a los ojos. El cuidador puede sentirse rechazado. De hecho, el bebé puede estar tratando de simplificar su experiencia sensorial. Si el cuidador hace lo que la mayoría de los cuidadores hacen, estará meciendo, platicando y mirando al bebé. No solo eso, probablemente está cambiando de expresión al hablarle al bebé. Esto es demasiado estímulo. "Al aumentar la complejidad de las demandas sensoriales simultáneas, la dificultad para procesarlas también aumenta." (Morse, 1991) Cuando esto sucede, es muy probable que el bebé utilice su sistema sensorial preferido. Si el bebé padece de incapacidades de la vista, no es probable que su sistema sensorial preferido sea el de la vista y evite mirar. (Morse, 1991) En este caso, el mensaje que le está enviando al cuidador no es "Déjame solo", sino "Dame un poco menos de estímulo y un poco más lento".

Los cuidadores pueden ingeniar maneras para que el niño se encariñe si usan el estilo de la vista especial del niño y/o si usan otro tipo de táctica sensorial o tipo de comunicación cuando ellos se dan cuenta que la posición de la cabeza necesita ser interpretada de manera diferente en el niño incapacitado de la vista. Con un poco de ajuste, el proceso de encariñarse puede comenzar de manera positiva. El bebé puede aprender que tiene el poder de hacer que el cuidador se acerque más (Pogrund, Fazzi & Lampert, 1991) y el cuidador puede aprender a ajustar sus interacciones con el bebé de acuerdo a la manera en que el niño procesa la información. El acercamiento entre el bebé y sus cuidadores es la pista de despegue para el desarrollo de las habilidades que se necesitan para todo lo demás.

REFERENCIAS

Morse, M (1991). Visual gaze behaviors: considerations in working with visually impaired multiply handicapped children. RE-view, 23, 5-15.

Pogrund, R., Fazzi, D., & Lampert, J. (1992) Early Focus: Working with Young Blind and Visually Impaired Children and Their Families, New York: American Foundation for the Blind.

Stern, D (1997) The First Relationship: Infant and Mother. Cambridge, MA: Harvard University Press.


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Last Revision: September 1, 2010