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Verano 2006 Tabula de Contenido
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En el Supermercado

Por Carol J. Castellano

(Reimpreso con autorización de Future Reflections, Edición Especial 2004. Future Reflections (Reflexiones sobre el Futuro) es una publicación de la Federación Nacional de Ciegos.

Resumen: Una madre comparte cómo transformó los viajes al supermercado en oportunidades para que su hija que es ciega aprendiera sobre algunas áreas esenciales del currículum central expandido.

Palabras Clave: familia, ciegos, desarrollo de conceptos, currículum central expandido, consejos para los padres.

A mi hija Serena le encantan nuestros viajes semanales al supermercado. Su diversión comienza fuera de la tienda, donde ella elige el carro adecuado para sentarse. Luego hacemos que se abran las puertas automáticas.

Esto debe parecer mágico para un niño, se abre un interesante mundo de aromas, sonidos, gustos y personas y, desde el punto de vista de los padres, también se abren oportunidades de aprendizaje. Serena tenía tres años cuando comenzamos nuestra rutina en el supermercado. Pueden adaptar las “lecciones” al nivel de edad de su hijo.

“Serena, Papá necesita algunas peras”, anuncié cuando entramos a la sección de frutas y verduras y comenzamos a elegir algunas. “¿Ésta está buena? Le pregunté. “¿Huele bien?” Mira como se siente. “¡Éste es el tallo!” Oh, mira ¡Hay una hoja en el tallo! “Busquemos una bolsa plástica para poner nuestra pera.”

Serena me ayuda a sacar una bolsa del rollo y a desprenderla del borde perforado. Cuando ponemos las peras, las contamos. “Una, dos, tres, cuatro. Eso es una para Papá, una para Mamá, una para Serena y una para John. ¿Crees que son suficientes peras? Podemos sentirlas a través de la bolsa. ¿Puedes sentir que hay cuatro peras allí dentro?”. Vamos a las manzanas, “Mmmmm, estas manzanas se sienten diferentes a las peras y huelen diferente, también. Veamos si tienen tallo. Las peras y las manzanas tienen tallos”.

Recorremos esta sección del supermercado discutiendo sobre cada una de las frutas y verduras que come nuestra familia. Descubrí que dar a Selena uno o dos datos personales respecto a cada producto hace que tenga más significado para ella. “A mami le gustan las Delicious, a papi le gustan las Macintosh.” O podemos cantar una canción (Apples and Bananas o Day-O) o conversar sobre el guacamole que vamos a preparar con los aguacates. También uso detalles de los libros de cuentos para expandir el mundo de Serena. “Mira, aquí está el perejil, tal como lo buscaba Pedro el Conejo en el huerto del Señor MacGregor”. En estas circunstancias, Serena está muy dispuesta a tomar y explorar cosas que habitualmente sería reacia a tocar, como la lechuga o el brócoli.

Para darle una idea de todos los alimentos que se venden en un supermercado, le digo que se incline y extienda su mano. “¡Este es un pasillo largo, Serena, hay galletas y galletas y galletas y galletas y galletas y galletas en este pasillo!” le digo mientras ella pasa su mano paquete tras paquete. Hacemos esto en diferentes pasillos, usando los productos en los que tiene un gusto o un interés particular. Incluyo toda la información adicional que creo que Serena puede absorber mientras se divierte. Si la información nueva puede basarse en algo que ya conoce, será más fácil que el niño aprenda. Por ejemplo, “El pan de este paquete está hecho de trigo ¿Recuerdas que vimos el trigo en la granja?” Puede incluir toda la información que pudiera ser pertinente para su hijo. Piense en el conocimiento que ya tiene al que pudiera agregar esta información.

El pasillo favorito de Serena, después del de las galletas, es el de los productos lácteos. Le encanta tomar y contar los paquetes de queso, los envases de leche y jugo de naranja y los huevos de la caja. Aquí puede ocurrir todo tipo de aprendizaje. “Esta caja de leche es mucho más pequeña que la caja de jugo de naranja”. (Use los términos cuarto y medio galón si su hijo está preparado para ello). “¡Guau!, el jugo de naranja es tan pesado que apenas puedo tomarlo”. Lo ponemos con cuidado en el carro detrás de ella y escuchamos el golpe. “El jugo que está dentro del envase viene de naranjas iguales a las que elegimos antes. Tienes que partir la naranja y exprimirla para que salga el jugo. Serena, ayuda a mami a revisar los huevos. No queremos llegar a casa con algunos huevos quebrados. Contémoslos. Doce, eso es una docena. Tendremos huevos para el desayuno de mañana.”

Trato que Serena saque cada uno de los productos de la repisa. Si no los alcanza, lo pongo en su regazo para que pueda mirarlos. Luego le digo, “Pongámoslo en el carro DETRÁS de ti”. El gran énfasis en la palabra “detrás” hizo que Serena aprendiera esa preposición en particular y su significado con mucha facilidad. El asiento del carro del supermercado también sirve para practicar “a tu lado” y “junto a ti” y mami está parada “en frente de ti”. Puede practicar las habilidades de memoria preguntando “¿Recuerdas dónde puse los plátanos? Sí, están en el asiento junto a ti”.

Recorremos el supermercado y conversamos sobre las formas, los sonidos y las texturas. “El frasco de mantequilla de maní es redondo” Los macarrones de esta caja hacen mucho ruido cuando la agitas. ¿Cuándo se cocinan siguen haciendo el mismo ruido? No, las cosas blandas no hacen tanto ruido” “Estas papas están sucias con tierra. Ellas crecen en la tierra, debajo de la tierra. Tenemos que escobillarlas muy bien antes de cocerlas.”

Nos detenemos en el mostrador de atención. “Mami debe hacer que le aprueben el cheque. Aquí, Serena, ¿podrías sostenerme el talonario de cheques? Ahora pásamelo, por favor, y sostén mi pluma.” Creo que usar los términos adecuados como “mostrador de atención” y “aprobar” permite al niño una mejor exposición a la actividad y además expande su vocabulario.

Finalmente vamos a pagar. “Serena, ¿Escuchas el sonido de las cajas registradoras? Ahora estamos en el mostrador de caja. Mami va a poner los abarrotes en la cinta transportadora. ¿Quieres sentir como se mueve? Mira, aquí están los pretzels que sacamos de la repisa antes. Los saco del carro y los pongo aquí. Ahora el cajero me dirá cuánto dinero cuestan nuestros abarrotes. Después de que pague, podremos llevar nuestros abarrotes a casa.”

Generalmente, en este momento ya hay tres paquetes de bocadillos abiertos, ambas estamos cansadas y sólo queremos llegar a casa. Pero sé que la fatiga vale la pena porque después de cada viaje al supermercado ha aprendido por lo menos algunas cosas y ha solidificado el conocimiento que tenía de antes. Entiende y se integra mejor a lo que sucede en el mundo que la rodea.


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Last Revision: September 1, 2010