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Verano 2006 Tabula de Contenido
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Memorias del Pasado: Servicios para Niños Ciegos y con Impedimentos Visuales en Edad Preescolar

Por Phil Hatlen, Superintendente, Escuela para los Ciegos e Impedidos Visuales de Texas

Resumen: Una revisión de la historia de los servicios a los niños ciegos en edad preescolar en Estados Unidos.

Palabras Clave: Ceguera, impedimentos visuales, preescolares, Seminario Internacional Preescolar, Phil Hatlen, Escuela para los Ciegos e Impedidos Visuales de Texas, desarrollo infantil.

Nota de los Editores: La TSBVI tuvo el honor de ser sede de la 25º versión del Seminario Internacional Preescolar en Austin entre el 10 y el 13 de mayo de 2006. Contamos con la asistencia de 53 personas que atendían a niños pequeños con impedimentos visuales, incluyendo a profesionales de 16 estados y 21 de Texas. Fue una reunión agradable e interesante de personas con gran pasión y experiencia en atender a esta población especial. La siguiente es la conferencia introductoria presentada por el Superintendente de la TSBVI, el Dr. Phil Hatlen.

¿Por dónde comienzo para dirigirme a un grupo tan ilustre? Aquí tenemos a Natalie Barraga, una de mis mentores, cuyo conocimiento de los servicios para los niños ciegos se extiende mucho más allá en la historia que el mío. Aquí está Lee Robinson, cofundador de NAPVI, cofundador de este seminario, cuyas credenciales relacionadas con la educación de niños ciegos en edad preescolar son mucho más legítimas que las mías y Stu Teplin y Deborah Hatton, cuyo trabajo he admirado durante muchos, muchos años. Stu, sé que te conocí en el primer Seminario Internacional al que asistí y no me sorprendería que también te hubiera conocido a ti, Deborah, en esa misma ocasión. Miren a su alrededor, amigos míos, estamos ante la presencia de gigantes. Y recayó en mí la responsabilidad de dar una pequeña mirada a los servicios prestados a los niños ciegos en edad preescolar en Estados Unidos.

En el otoño de 1956, estudiaba docencia bajo la dirección de Jeanne Kenmore en una sala de recursos en Berkeley, California. Jeanne aceptó un cargo en preparación de personal en la Universidad de Minnesota en enero de 1957 y yo fui contratado para terminar el año escolar. Parecía haber cierta confusión respecto a si comencé mi carrera profesional en 1956 o 1957. Siempre he dicho que fue durante el año escolar de 1956-1957, refiriéndome a que sé que estoy cumpliendo 50 años en esta profesión.

¿Dónde nos encontrábamos en 1956 respecto a los servicios para los niños ciegos en edad preescolar? Recuerden que ya habían pasado tres años de la investigación que determinó que el exceso de oxígeno era la principal causa de RLF. Aunque mi memoria me dice que los padres de los bebés ciegos a menudo se acercaban a mí durante mis primeros años de enseñanza para preguntarme qué podían hacer para asegurar un crecimiento y un desarrollo normal para su bebé.

No ha salido de mi mente la frase “Trate a su bebé ciego como trataría a cualquier otro bebé”, la que recalca la desesperada necesidad que teníamos en la década de 1950 para negar que los bebés ciegos eran diferentes. Pronto comencé a decir “Debe tener las mismas expectativas para su bebé ciego que tendría para cualquier bebé, buscar ayuda profesional y saber que necesitará intervención cuando la experiencia de aprendizaje requiera que aprenda más allá de lo que puede alcanzar con sus brazos”.

Como bien lo saben Natalie, Lee y algunos otros de ustedes, éste fue un tiempo interesante. Tuvimos héroes, como Berthlond, Nancy, Polly, Sherry y otros, pero no creo que realmente hubiéramos sabido qué hacer con los padres que se quejaban, negaban o se enfadaban en términos de si hacerlos sentir cómodos o entregarles respuestas. Recuerdo en alguna parte de nuestra literatura una cita de Selma Fraiberg particularmente profunda, que trataré de parafrasear: Cuando me reunía con estas familias, a menudo ellas no tenían esperanzas. Los padres sentían que ellos y sus bebés estarían mejor muertos. Así que más que todo lo otro que hicimos, ayudamos a los padres a aprender a amar y valorar a su bebé y a reconocerlo como un ser humano hermosamente único. Los siento, Selma, por tomarme ciertas libertades con lo que dijiste realmente, pero sé que capturé el significado de tus palabras.

Hay muchas personas en nuestro pasado cuyos nombres vienen rápidamente a mi memoria y en los que no he pensado en varios años. ¿Estaban Laura Zetchie en Washington, Mollie Vlasnik en Oregon, Anna Elonen en Michigan, Miriam Norris en Chicago? ¿Qué pasó con Dorothy Burlingham, Jane Hallenback, Kathryn Maxfield y Arthur Parmelee? Nombres que viven en mi memoria y que probablemente sean extraños para la mayoría de ustedes. La profesión que tienen hoy día fue fundada por estas personas.

Y ¿Cuáles eran los pensamientos predominantes de estos pioneros mientras luchaban con los problemas relacionados con el desarrollo? Pareciera que, en el tiempo que ingresé a mi profesión, si un niño ciego no estaba de acuerdo con su nivel cronológico, estaba emocionalmente perturbado. No, no dije retardado, dije emocionalmente perturbado.

Leo las palabras de Merriam Norris: Norris, M., Spaulding, P.J., & Brodie, F.H. (1957). Blindness in Children (La Ceguera en Niños). Chicago: The University of Chicago Press.

“Sin embargo, los esfuerzos por entregar este tipo de oportunidades generalmente enfrentan obstáculos prácticamente insuperables, no en pequeña parte debido a la falta de un tratamiento adecuado e instalaciones educativas para cualquier niño que presente problemas graves en su desarrollo. En la mayoría de las comunidades existe una seria escasez de recursos, ya sean públicos o privados, incluso para el tratamiento de los llamados niños normales con problemas emocionales. En el caso de los niños ciegos cuyos problemas se ven acentuados por el impedimento físico y la permanente falta de comprensión de sus necesidades, incluso se les niegan las instalaciones que existen para los niños sin impedimentos físicos. Como resultado, el compromiso con una institución para niños con retardo mental ha sido la consecuencia casi inevitable. El alto costo para la sociedad causado por esa falta, se aprecia en el pesado gasto del cuidado institucional a lo largo de su vida y en la permanente pérdida de capacidad productiva de la persona ciega. Este es en sí un argumento que urge a entregar a la comunidad los servicios necesarios en todos los niveles, que le den al niño ciego la oportunidad de usar al máximo sus capacidades innatas” (p. 154).

Informe sobre el Boston Nursery para Bebés Ciegos, 1947 por B. Lowenfeld, The Blind Preschool Child, New York: American Foundation for the Blind, Inc.

“Todos los niños son residentes – no son alumnos por el día. Pueden permanecer en la guardería hasta que tengan edad para el kindergarten, pero no existe una edad mínima: una pequeña niña llegó a vivir con nosotros cuando tenía diez días de nacida. No todos los niños permanecen por el período máximo y siempre estamos felices porque los padres quieren y descubren, a través de algún cambio en las circunstancias quizás, que es posible volver a incluirlo en el círculo familiar. Sin embargo, la mayoría de los padres prefieren que el niño permanezca todo el tiempo para obtener el mayor beneficio de la guardería.“ (p. 104).

The Preschol Blind Child, His Needs and Resources (El Niño en Edad Preescolar, sus Necesidades y Recursos) por Pauline Moore. *discurso pronunciado en el taller, “The Blind Child in the Classroom” (El Niño Ciego en la Sala de Clases), Universidad de Denver, 23-27 de junio, 1958.

Extraído de: Abel G. (1978). Concerning the Education of Blind Children (Respecto a la Educación de Niños Ciegos) (reimpreso). Ann Arbor: University Microfilms International.

“También están los niños que se desarrollan con mayor lentitud debido a una deficiencia mental. Sin embargo, la investigación actual apunta al hecho de que probablemente la incidencia de la deficiencia mental no sea mayor entre una muestra de niños que son ciegos que entre los niños que son videntes. Además, otros estudios, principalmente el trabajo de Samuel Hayes, indican que no hay una mayor incidencia del retardo mental entre los niños que son ciegos a causa de otras enfermedades oculares.

No obstante, existe un grupo de niños que presentan características que desconciertan a los profesionales. Muchos de estos niños han recibido diagnósticos de “daños”, “sicóticos”, “esquizofrénicos” etc. Algunos de estos niños de edad escolar ya han sido expulsados de programas educativos de diversos tipos y ahora se presentan en los programas para niños con alteraciones. Todos tienen retardos”.

Durante mis primeros años en la profesión, conocí dos programas para ciegos emocionalmente perturbados en California del Norte. Uno, una instalación residencial para niños ciegos en edad preescolar, se llamaba Clearwater Ranch y estaba en la costa de San Francisco. La otra estaba ubicada en Richmond, California y era una instalación que proporcionaba servicios por el día a aproximadamente 40 niños ciegos en edad preescolar. Recuerdo haber visitado esta instalación aproximadamente en 1958. El director me contó que si el niño ciego había estado emocionalmente perturbado durante tres años, necesitaría seis años para revertir los efectos. Nunca olvidaré esta conversación porque me atemorizó más de lo que se pueden imaginar.

Quiero contarles que en California del Norte, durante la era del RLF, el principal programa para los niños ciegos era el Snoma State Hospital para niños retardados. En la década de 1950 y 1960, era fácil que una familia convenciera a su médico que su propia salud mental estaba en riesgo si mantenían al bebé ciego en casa. Así que los médicos derivaron a cientos de bebés al Snoma State Hospital y la mayoría aún vive allí. ¿Eran retardados? ¿Estaban emocionalmente perturbados? Nunca lo sabremos, porque en ese momento estaban en su asignación adecuada.

Ahora sabemos que no todos los múltiples problemas de los niños ciegos en edad preescolar se originan de los disturbios emocionales. Pero pienso, para aquellos de ustedes que quizás no conozcan sobre esta historia inicial, que hubo un tiempo en que incluso algunos de nuestros líderes estaban convencidos de que la discapacidad adicional de un niño ciego en edad preescolar que no estaba de acuerdo a su nivel de desarrollo cronológico era un disturbio emocional. Gracias a Dios hemos aprendido mucho desde esa época.

A través de los esfuerzos de muchos de ustedes, y de otros que no están presentes, los servicios de educación y desarrollo para bebés y niños ciegos e impedidos visuales en edad preescolar han mejorado enormemente desde los primeros años de la RLF. Ahora sabemos que el desarrollo no necesariamente es paralelo al de los niños videntes, que el retardo y las diferencias en el desarrollo existen y deben ser consideradas. Estoy orgulloso de los avances logrados en la comprensión y en el manejo de las necesidades de los bebés ciegos y sus padres – el futuro de estos niños es brillante debido al trabajo que los padres y los profesionales realizan en forma conjunta.


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Last Revision: September 1, 2010