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Verano 2006 Tabula de Contenido
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¡Puedo Hacerlo!

Por Sharrie Lyon, Profesora de los Impedidos Visuales, Sweetwater, TX

Resumen: Una profesora de estudiantes con impedimentos visuales (TVI) describe las estrategias de enseñanza que usó con un pequeño estudiante que le imponía desafíos en los grados de la primaria. La actitud y la determinación del estudiante a aprender, combinadas con los esfuerzos de sus profesores y las experiencias positivas con sus compañeros, lo ayudaron a lograr mucho más de lo que esperaba.

Palabras clave: Programación, ciegos, impedidos visuales, TVI, Braille, Mountbatten brailler, lectura, matemáticas, independencia, confianza en sí mismo, motivación, comportamiento, PPCD.

Pienso que todos los profesores se preguntan a veces si pueden hacer las cosas que esperan hacer con un estudiante. Como TVI, enfrento este problema una y otra vez con cada estudiante nuevo al que atiendo. Recuerdo que pensaba en un niño en particular, “¿Realmente puedo hacer esto? ¿Puedo usar el conocimiento que he adquirido y hacer llegar al niño donde necesita estar?” ¡Realmente estaba asustada! Al ser una TVI totalmente novata, no tenía mucha experiencia que tomar como base. Sin embargo, decidí preocuparme de un día a la vez, me concentré en esa tarea.

El niño con el que estaba trabajando era muy obstinado. Definitivamente sabía lo que quería y esto era que lo dejara solo. Cualquier cosa que le pedía que hiciera le provocaba enormes rabietas. No era el niño más fácil para trabajar con él, pero yo tenía que enseñarle. Comencé a darle elecciones respecto al trabajo que realizaba. Si era reacio a hacer una elección (no una opción) y comenzaba con sus rabietas, simplemente esperaba que se calmara.

Cree un sistema de calendario táctil simple que lo ayudó en la transición a diferentes actividades. ¡Le agradó este sistema! Comenzó a esperar con ansias las actividades y el hecho de venir a la escuela. A finales del año en PPCD, estaba tratando de seguir las líneas táctiles mientras simulaba leer. Lo único que sabía eran dos o tres letras en Braille. Disfrutaba mucho de la escuela, lloraba si no venía a la escuela aunque estuviera enfermo.

Al año siguiente fue a kindergarten. Trabajó revisando todas las letras, aprendiendo los números y los signos de puntuación. ¡Luego repentinamente estaba leyendo! Si le pedían que hiciera algún trabajo, respondía “¡Puedo hacerlo!” y lo hacía.

Matemáticas era su asignatura favorita. Podía retener en su mente cualquier concepto nuevo que se le enseñaba. Disfrutaba trabajando con el ábaco y aprendiendo a sumar dinero. Le encantaba aprender sobre el reloj. No le importaba si era análogo o digital. Decidí intentar el Código Nemeth con él y ¡no tuvimos absolutamente ningún problema! Después de que aprendió a trabajar con el Perkins Brailler, todo lo que tenía que hacer era preguntarle dónde pensaba que podría estar un número Nemeth en el Perkins y sus dedos lo encontraban. Pensé que se suponía que el Código Nemeth era difícil de aprender. En este caso, fue fácil para mí enseñarle y fácil para él aprenderlo.

Aprendió rápidamente los signos de la adición, sustracción y el signo igual. No tuvo dificultades para leer sus problemas de matemáticas y estaba feliz de responderlos usando el Perkins Brailler. Trabajaba aprendiendo a sumar dinero y a identificar las monedas. Disfrutaba el trabajo y estaba satisfecho cuando encontraba las respuestas correctas.

Una mañana, mientras caminaba hacia la sala de clases, busqué a mi estudiante y no pude encontrarlo. Todos los estudiantes estaban en el piso en grupos de 3 o 4 jugando juegos de centro. Él estaba sentado en el piso con otros 2 o 3 estudiantes jugando un juego de centro que yo había modificado. Los estudiantes de su grupo lo ayudaban a jugar mostrándole cómo sostener sus cartas para que pudiera leer las palabras en Braille.

Estaba comenzando a usar el Mountbatten en clases. Le gustaba la realimentación que obtenía al tener las palabras escritas en Braille y cuando el Mountbatten le hablaba mientras las leía. Esto ayudó a que fuera más fácil y un poco más rápido escribir en Braille. Usando el Mountbatten, comenzó a aprender las contracciones de palabras completas y lo encontró divertido. El Perkins y el Mountbatten se transformaron en parte de la clase.

El primer grado fue diferente. El ritmo era más rápido y se debían hacer muchos trabajos en un tiempo corto. Pensé que el área más importante para trabajar era la de la independencia y que eso significaba aprender a poner su papel en el escritor en Braille en forma independiente. Pudo aprender los consejos que le dio un señor que visitó nuestro distrito. Su consejo fue perforar el papel en el lado izquierdo para ayudarse a orientarlo. “Esto lo ayudará a poner el papel por él mismo”, dijo. Lo intenté; con la práctica podría ver una gran mejora en esta habilidad en un breve plazo. En enero, él ponía el papel en forma independiente pero aún necesitaba ayuda para estirarlo de modo que no se enrollara dentro del Perkins. No estuvo mal, mucho progreso en un tiempo corto, pero aún debíamos seguir trabajando en ello.

La lectura absorbía mucho tiempo en la mañana. Lo hacía bien, pero yo buscaba una forma de que él participara en el programa de Lectura Acelerada (AR) y que, al mismo tiempo, obtuviera una recompensa por el duro trabajo. Probé con las Grabaciones del Programa para los Ciegos y Disléxicos con libros parlantes digitales. Después de que hubiera leído varios libros de AR en Braille, y si había terminado todos sus demás trabajos, leería un libro parlante digital y respondería una prueba de AR sobre él. Tenía tantos puntos como los otros buenos lectores de la clase. Dejé sus libros en Braille y los libros parlantes digitales en la biblioteca para que pudiera pedirlos igual que los demás niños.

Uno de los otros estudiantes de las clases me dijo, “Cuando termino mis trabajos, me siento aquí y escucho el trabajo de Devin. ¡Es genial!”

A veces él me preguntaba: “¿Superé a los otros niños?” cuando leía sus trabajos. De hecho, a veces superaba a los demás estudiantes. ¡Guau! Qué trabajo tan duro que hacía este niño. Por supuesto, su duro trabajo ocasionaba un trabajo adicional para mí. Tenía problemas al tratar de contar con la cantidad de material en Braille que él necesitaba.

Cuando recuerdo nuestros comienzos, veo un tremendo cambio en este estudiante. Ahora está muy dispuesto a intentar nuevas cosas. Tiene confianza y determinación. No hay nada que no pueda aprender a hacer. Esta actitud lo llevará lejos, muy lejos espero.

Me gustaría ver a este estudiante en la universidad. Lo veo consiguiendo un trabajo, haciendo amigos, teniendo una familia y disfrutando de su vida. Creo que él puede hacer cualquier cosa que se proponga. Y lo más importante, él cree que puede hacerlo.

No todos los estudiantes a quienes enseño logran avances tan grandes. Algunos niños desafían el conocimiento que tengo y me envían de vuelta a mis libros y mentores para aprender más sobre el enfoque que pudiera necesitar. Pero aun cuando me enfrento con nuevos desafíos como TVI, recordaré lo que hice con este estudiante. Su éxito me hizo sentir que mi trabajo era fácil. Sé que al igual que mi estudiante, mucho de lo que puedo lograr con un niño depende de mi actitud. Igual como trato de que mi estudiante crea que lo puede hacer, necesito creer que yo también puedo.


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Last Revision: September 1, 2010