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Verano 2006 Tabula de Contenido
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La Danza de las Palabras

Por Barbara Bullard, Poeta, La Verne, California

Resumen: Una madre comparte su experiencia de perder su visión a través de sus historias y poemas.

Palabras Clave: familia, ciegos, poemas, experiencia personal, pérdida de la visión, Retinitis Pigmentosa.

Introducción: sufro de Retinitis Pigmentosa (RP) y perdí mi visión lentamente desde que tenía aproximadamente nueve años. Con la RP, primero perdí mi visión nocturna y cuando llegaba la noche atravesaba los campos entre las casas de mis vecinos con los pies descalzos para que mis pies pudieran “leer” dónde iba - las laderas y pendientes del suelo, las texturas del terreno, revelando dónde me encontraba en el espacio – una especie de paisaje en braille que las plantas de mis pies aprendieron a recorrer.

Cuando perdí la habilidad de distinguir los detalles de las caras, identificaba a las personas a través de su “firma de movimiento” – la silueta de su cuerpo y su forma única de cincelar el aire cuando se movían por una habitación o atravesaban el patio. Ahora, cuando también comienzan a desvanecerse las siluetas de las cosas, aún permanece la “firma del sonido”, que es original de cada persona. Sí, incluso el sonido que hace una persona cuando se mueve y la forma en que agita el aire y la energía que produce es un tipo de sello que permite identificarla. He llegado a valorar mucho esta peculiar forma de reconocer a las personas.

En la universidad, elegí una especialización en danza, de modo que pude disfrutar al tener control del ambiente que me rodeaba y de la forma en que me movía por él (aunque fuera sólo un estudio de danza o un escenario), en un momento de mi vida en que sentí que la pérdida de mi visión me hacía moverme menos libremente, menos intrépidamente. Obtuve mi grado de bachiller en danza en la Loyola Marymount University de Los Angeles y luego de deambular por algunas formas de arte, mis pies se mantuvieron firmes en la poesía – la danza de las palabras.

Escribo poemas con la intención de dibujar momentos en el tiempo y espero que mis poemas absorban por completo al lector a las cadenas de palabras evocando la mayor cantidad de sentidos posibles. También espero que las obras describan no sólo los colores y las formas de ese momento en el tiempo, sino también las emociones que subyacen en el dibujo, aunque tengan un sabor dulce o amargo.

Ahora me muevo en el espacio con seis piernas y vivo con mi adorable guía labrador negro, Yaz, en La Verne, California, un pequeño pueblo a los pies de las montañas junto al gran Los Angeles. Trabajo como escritora independiente y me gusta mucho cuando me encuentro en la libreta de direcciones de alguien con el título de “poeta” junto a mi nombre. Me pueden contactar en Barbara Bullard, 3945 Bradford Street, #109A, La Verne, CA 91750, 909-392-9767, blbullard@earthlink.net

AS THEY DISAPPEAR

 My eyes are disappearing in the mirror.
I remember what they look like.
Curious, I lean close and look with my eyes
to find what my mind still sees.

Faces have no lines, no wrinkles, no scars.
My own cheekbones soften, the jaw line quiets.
Surprisingly, faces grow prettier, more perfect,
not dull, as they disappear.

I like this edge of sight
before dropping
into the chasm of none.

I lay my face in my hand, and speak to my eyes.
I ask them not to go, to stay a little longer.
As if happenstance could be ordered.

These eyes, my friends, work so hard
carrying words letter by letter,
carrying fragments of the world in puzzle pieces,
looking as if smeared by rain or tears,

piece by piece to my brain.
Pieces of letters, pieces of faces,
fragments of worn color,
the faded ghosts of landscapes.

I like the edge of sight
before dropping into none.
I will miss my eyes when they go.

I will miss them.

WRITE ME THE STARS

These things that hang
in your sky, gone so long now
from mine—my black
and lonesome nightscape,
the blank light-white disk of a moon,
its only adornment.

These mysterious points
of brilliance, do they wink
like thoughts, like impulse?
Stars dead so long now,
the heat gone out of their light,
they are invisible to my skin.

How was I to know
I should stop, and pay attention,
and memorize these
bright things missing now
from the insensate velvet
of my unrippled night sky?

How would I have known
they would disappear one day
from my heavens, and then reappear
to me only in words?
If you’re listening, write me
the stars, write me your night sky.

 


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Last Revision: September 1, 2010