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Verano 2005  Tabula de Contenido
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Mirando Hacia Atrás y Mirando Hacia Adelante

Por Kim Cunningham (madre de Kayleigh Joiner), Pearland, Texas

Resumen: Una madre comparte sus miedos y alegrías y describe los éxitos que ha tenido al criar a su hijo con impedimentos visuales.

Palabras Clave: crianza, transiciones

Nota del Editor: El anuncio de Kim en la lista de correos de Familias de Impedidos Visuales de Texas sirve de inspiración a otras familias.

Puedo recordar hace 13-1/2 años cuando finalmente pude traer a casa a mi pequeña niña después de una estadía de 4-1/2 meses en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales. Al nacer, ella había pesado sólo 1 lb. 7 oz. y salió de la UCI pesando 4 lb. 8 oz. Mis sentimientos mezclaban la tristeza y la alegría – la alegría de tenerla finalmente en casa y la tristeza de no saber cómo criar a una hija con pérdida de visión. ¡Estaba completamente aterrada!

Mi mayor temor era que ella no conociera la alegría y que no pudiera realizarse en la vida. Le prometí cuando bebé, que le daría todas las herramientas que necesitara para su éxito y que el resto dependería de ella.

Nuestra familia se alegraba con cada meta que alcanzaba; sin importar que estuviera retrasada en comparación con sus compañeros. Me mantuve alerta respecto a cuál sería la siguiente etapa en su desarrollo y trabajaba para alcanzar esas metas. Durante la escuela primaria, luchaba por comprender los conceptos. Sólo le pedí que hiciera su mejor esfuerzo y que nunca se concentrara en las calificaciones que obtenía – a veces era una A – a veces una F.

A medida que crecía, vi llegar a la vida a una niña muy decidida. Después de intentarlo por 5 ó 6 años, aprendió a montar sola una bicicleta de 2 ruedas. Trató una y otra

vez de aprender todo lo que hacían sus compañeros – a andar en patines, a patinar sobre hielo, a golpear una pelota de béisbol, a nadar, a bucear y a jugar tenis. ¡Nada de esto fue fácil para ella!

Este año, mi hija comenzó su primer año en la escuela secundaria de primer ciclo. Sucedió algo que aún no deja de sorprenderme - se transformó en una niña llena de confianza en sí misma. Uno de sus trabajos para el otoño era plantearse una meta para el año. ¡Su meta fue obtener sólo A! ¡Después de las primeras seis semanas – lo logró! ¡Esta fue la primera vez y estábamos fascinados!

Durante el transcurso del año, ella continuó obteniendo sólo A. Debo admitir que antes de que me entregaran el informe de calificaciones, traté de prepararla para la posibilidad de que obtuviera algunas calificaciones más bajas, ya que las asignaturas eran cada vez más complicadas. Pero esto no sucedió. Parecía resplandecer orgullosa de su éxito. Después, hace dos semanas, ¡Trajo un documento que decía que había sido nominada por sus profesores para ser incluida en la Sociedad de Honor Nacional de Secundaria de Primer Ciclo!

¡Increíble! – Lloré hasta más no poder, dando gracias a Dios por bendecirnos con una alegría tan grande, después de tantos años de incertidumbre. ¡Espero que esto dé a los demás esperanza cuando se sientan desesperanzados, para que nunca jamás se den por vencidos!


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Last Revision: September 1, 2010