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Verano 2004 Tabula de Contenido
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Introducción del Editor de la Sección Familia: Continuando con nuestra serie que destaca las maneras en que trabajan las familias en relación a las habilidades del currículum central expandido, esta edición se concentra en la orientación y movilidad (O&M). La O&M se describe generalmente como la capacitación específica para ayudar a un niño ciego o con impedimentos visuales a saber qué lugar ocupa en su ambiente y dónde desea ir (orientación). También lo ayuda a ser capaz de desarrollar un plan para llegar a ese lugar (movilidad). Las rutinas diarias realizadas por las familias — que pueden ser: formar un coro en casa, jugar en el parque del vecindario o ir de compras al centro comercial— entregan una oportunidad ideal para que los niños con impedimentos visuales practiquen sus habilidades de O&M y, a la vez, desarrollen confianza en su habilidad para desplazarse en forma segura e independiente. Probablemente el mayor desafío de los padres es conservar el importante balance entre mantener a su hijo seguro, pero permitir que experimenten algunos golpes y moretones menores. Como dice un antiguo dicho: a veces, las lecciones que mejor se aprenden son aquellas que se aprenden con dificultad.

Observando a Mis Hijas Recorrer el Mundo Juntas

Por Vicki Goodnight, Madre, Spring, TX

Resumen: La autora comparte las lecciones que aprendió sobre la orientación y movilidad y cómo se sintió recientemente cuando sus hijas se aventuraron más allá de sus expectativas.

Palabras Claves: ciego, familia, currículum central expandido, orientación y movilidad.

Me sorprende la cantidad de cosas nuevas que nos trae cada año el hecho de ser padres de un niño con impedimentos visuales o físicos. Cuántas cosas damos por hecho cada día, aun sabiendo que como padres de hijos “especiales” ponemos mucha más atención en ellos y en lo que hacen diariamente. El año escolar recién pasado fue una experiencia de aprendizaje increíble, no sólo para mis hijas, sino también para mi esposo y para mí.

Tenemos tres hijas maravillosas: nuestra dulce Elizabeth de cinco años de edad, inquisitiva y muy activa, la adorable Brittany, de buen corazón y extremadamente tímida y nuestra honesta Dani, que adora la diversión. Dani y Brittany tienen trece años. Ellas están muy preocupadas de la escuela y, por supuesto, de los chicos, ya que son tan cercanas como si fueran gemelas, aun cuando son hermanastras. Sin embargo, tienen una gran diferencia: Dani tiene impedimentos físicos y visuales y se moviliza con una silla de ruedas. Eso no les impide hacer todo juntas y probablemente son incluso más creativas que la mayoría de los niños de su edad debido a este impedimento. Pero verlas crecer y extender sus alas juntas me ha enseñado una lección este año. Esta es una lección que me atemorizó enormemente.

Dani tiene una silla de ruedas motorizada (que le da una libertad de la que estoy eternamente agradecida) que obtuvo al terminar el segundo grado, hace cuatro años. Aunque tiene impedimentos visuales, tiene una visión suficiente para manobriar la silla (otra de las cosas de las que estoy eternamente agradecida). Se demoró más o menos un mes, desde el momento en que recibimos la silla, en darse cuenta de que aunque ahora podría ir donde quisiera o hacer (casi) todo lo que quisiera, ella no lo hacía. Se mantenía en un punto hasta que alguien le diera la instrucción “sigue...dobla a la derecha...retrocede”, ¿entienden la idea?. En ese tiempo, Dani ya estaba recibiendo servicios para los impedidos visuales (VI) por intermedio de la escuela y mencioné este problema a su profesora de VI . Ella sugirió que Dani podría necesitar una Evaluación de O&M. Bueno, después de explicarme el significado de otro acrónimo nuevo – O&M significa Orientación y Movilidad — ¡pensé que sonaba fantástico! ¿Quiere decir que existe un especialista que puede trabajar con mi hija para asegurarse de que entienda la direccionalidad, el espacio donde se mueve y el movimiento en sí? ¡Oh! ¡Sí! ¡Inscríbanos!. Así que, por supuesto tuvimos un ARD para esto y determinamos que Dani necesitaba mucho un programa como ese, aunque fuera sólo una evaluación para comenzar, porque como todos sabemos, no se puede recibir un servicio sin antes someterse a una evaluación.

Ellos vinieron y realizaron esta evaluación y luego sugirieron que Dani necesitaría tarjetas de colores brillantes para guiarla alrededor de la escuela. Estas tarjetas le mostraban dónde debía detenerse para una clase, dónde estaba la enfermería, la puerta de salida, etc. Estos signos eran de color neón y estaban ubicados donde estaría el campo de visión de Dani. Eso era todo. Ese fue el resultado de la evaluación de O&M de Dani. Un cambio tan pequeño y simple que nadie había pensado probar antes y ¿adivinan qué?..Funcionó por los menos por un tiempo.

Tuve la bendición de descubrir a la TSVBI este año y nuestra familia se ha beneficiado de muchas maneras durante el transcurso del año gracias a ellos. Para detallar todas estas maneras tendría que escribir un libro; así que me referiré a lo que es importante para nosotros en este momento. A través de la TSVBI, he descubierto la habilidad para seguir buscando hasta encontrar lo que Dani necesita, la habilidad para decir realmente “mi hija tiene impedimentos visuales ” y lo más importante, la habilidad para juntar estas dos cosas y darme cuenta de que hay ayuda disponible de aquellos que han hecho esto antes. No estamos tan solos como pensábamos.

Bueno, comencé esta historia hablando de cómo Dani y Brittany crecían. Verán, me he dado cuenta este año cómo Dani ha logrado compensar y manejar su impedimento visual y su problema de movilidad. En la escuela, Dani atraviesa principalmente pasillos vacíos y tiene claves visuales especiales para ella. En casa, sabe muy bien cómo moverse. Sin embargo, fuera de allí existe todo un mundo de lugares sin signos de colores brillantes diseñados para guiarla, sin huellas dejadas por la silla de ruedas en la alfombra y millones de esquinas sin marcas en los muros de piedra por encuentros cercanos con una silla de ruedas motorizada de 350 libras. Dani ha dejado que su hermana sea su guía – sus ojos para el mundo, si prefieren decirlo de esa manera. Brittany se ubica entre ella y el borde de la acera o pone su mano sobre la de Dani para guiarla por espacios con muchas personas, para asegurarse de que Dani y los demás estén seguros.

El fin de semana recién pasado, las dos, acompañadas de un amigo, decidieron ir solas a Eckerd’s, que se ubica al frente de nuestra subdivisión. Cuando les dije que podrían caminar hasta allá, pensaron que habían ganado la lotería...estaban tan entusiasmadas. Fueron a su habitación a buscar dinero y, por supuesto, a peinarse y maquillarse porque todos sabemos lo importante que es verse bien para una caminata de treinta minutos con un calor de 93 grados. Llevaron una botella con agua, un teléfono celular y bocadillos (llevar bocadillos cuando vas a la tienda también es una obligación). Bien, mi esposo y yo teníamos algunos trámites que hacer y las dejamos antes de que estuvieran listas para salir. En la mitad del camino entre nuestra segunda y tercera detención, comencé a atemorizarme. No podía dejar de pensar que hacía demasiado calor para Dani y que no sabría cómo decirle a Brittany, necesitarían algo y yo no estaría allí … etc., etc., etc. Finalmente, imploré a mi esposo que fuéramos a casa para que por lo menos pudiéramos llevar a las niñas a Eckerd’s. Seguro que sería igual de divertido que caminaran solas a casa después de estar en Eckerd’ , ¿cierto? Estaba equivocada, pero no tanto.

Después de dejar a las niñas en la tienda, continuamos con nuestros trámites. Dos horas más tarde, aún no sabía si ellas habían llegado bien a casa. Como nuevamente estaba haciendo que mi esposo cruzara la ciudad a gran velocidad para llegar casa, las llamé por mi teléfono celular y Brittany respondió el teléfono, obviamente sin aliento pero bien, y dijo que estaban casi por llegar a casa. “¿Qué? ¿Estuvieron en Eckerd’s dos horas?” La respuesta que recibí me dejó totalmente aterrada. Brittany dijo que habían salido de Eckerd’s hace un buen rato y que cruzaron la calle para ir a la farmacia que está al otro lado. Al principio pensé que esto no era un gran problema porque sabía que tendrían que cruzar calles al ir o al regresar de la tienda. Luego recordé que la calle que tuvieron que cruzar era una calle principal de cuatro pistas, con una pista para doblar sin paso de peatones. Mi corazón no dejó de latir fuertemente en días (en realidad, estoy haciendo ejercicios de respiración profunda con una bolsa de papel en este momento). Al llegar a casa, descubrí que no sólo disfrutaron el placer de comprar y cruzar una calle principal en la que no tenían nada que hacer, sino que también agregaron a su aventura el detenerse en una pizzería en la esquina opuesta camino a casa. (Sí, eso significa que cruzaron la misma intersección con tráfico una vez más). Además de estar preparadas para el próximo siglo por hacer cosas tan obviamente contrarias a las reglas que no es necesario verbalizar, ellas sobrevivieron. A pesar del terrible temor que experimenté después de esto, me di cuenta de que estan creciendo y recordé cómo fue descubrir la libertad a esa edad.

Aunque me alegra el corazón ver a estas niñas tan cercanas, hace poco comencé a tener otra preocupación: ¡Brittany no siempre caminará al lado de su hermana!. Se acerca rápidamente el momento en que sus alas se extenderán en direcciones diferentes, volarán a diferentes rincones de la tierra y Dani necesita ser capaz de recorrer esos rincones por sí sola.

Cuando mi esposo y yo contemplamos la monumental tarea de enseñar a Dani a navegar por un océano de confusión en un mundo dominado por claves para las personas sin impedimentos visuales, recuerdo esa experiencia de hace varios años cuando por primera vez oí al profesor de impedidos visuales explicarme qué era la O&M. Con el poder de la memoria y las armas del nuevo conocimiento adquirido de la enorme cantidad de información compartida por la TSVBI, decidí que era tiempo de solicitar más servicios al especialista de O&M. Es momento de que nuestra hija aprenda a abrirse paso por el mundo.

Necesita aprender a recorrer el mundo, de modo que pueda hacer lo que hacen todas las niñas de su edad: ir al centro comercial, ir al cine; divertirse en la pista de patinaje o simplemente caminar por la calle para conocer al encantador chico recién llegado al vecindario. Estas son habilidades que nuestros otros hijos aprendieron observando (OK, conocer al chico nuevo no) pero Dani necesita que se las enseñen. Aunque sé que somos los responsables últimos de su conocimiento, también sé que no podemos manejar solos algunas tareas y que hay personas capacitadas para ello que quieren ayudarnos.

Nos costó trece años darnos cuenta (y aceptar) esta necesidad y todavía tenemos mucho que hacer para preparar a Dani para su futuro. ¡Sólo estoy agradeciendo todas las lecciones que aprendimos este año y esperando enfrentar las nuevas que aún tenemos que descubrir!


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Last Revision: September 1, 2010