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Verano 2004 Tabula de Contenido
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Allá

Por Cathy Anne Murtha, Access Technology Trainer, Sacramento, CA

Reimpreso con la autorización de la autora.

Resumen: Una sorprendente forma de enfrentar las dificultades que encontró la autora mientras pedía instrucciones.

Palabras Claves: ciego, familia, experiencia personal, currículum central expandido, orientación y movilidad.

Nota del Editor: El siguiente artículo fue escrito por Cathy Anne Murtha, encargada de capacitación en acceso a la tecnología (Access Technology Trainer), que se especializa en enseñar a individuos ciegos cómo acceder a sus computadoras. Su sorprendente forma de enfrentar algunas de las dificultades que encontró cuando recibía instrucciones es una maravillosa forma de recordar a cada uno de nosotros la importancia de evitar términos basados en la visión al dar instrucciones a individuos ciegos o con impedimentos visuales. El artículo ha sido publicado en diversos países y por varios de los afiliados al ACB y NFB en sus boletines. Cathy dice que escribió este artículo cuando estaba en el college, sin pensar que sería tan valorado por la comunidad. Puede contactarse con Cathy Anne en http://www.accesstechnologyinstitute.com/intouch.html

Mientras mi perra guía y yo estábamos en la fila de la caja del River City Market en CSUS, hice a la cajera lo que consideré una pregunta simple. “¿Me podría decir dónde están las servilletas?” Su respuesta fue apresurada, pero sincera: “Allá.”

Cuando bajaba por primera vez del tren eléctrico, logré captar la atención de una persona que pasaba por allí. “Por favor señor, ¿Me podría decir dónde puedo tomar el autobús 63?”. Una amable voz me entregó una agradable respuesta antes de desaparecer en el bullicio de la tarde, “Lo puede tomar, allá”.

Tantas cosas están allá — servilletas, paradas de autobuses, lápices, plumas, perchas para ropa, tiendas de departamentos, ¡incluso mis zapatos!. Una cantidad innumerable de objetos y sitios importantes e indispensables se encuentran todos en ese lugar, oculto por el misterio y la intriga.

Me quedo en silencio perpleja cuando sé que algo está allá. Es un lugar en el que nunca he estado y que no tengo esperanza de encontrar por mí misma.

Mi perra guía tiene bastante habilidad para encontrar sillas, escaleras, ascensores, escaleras mecánicas, puede ayudarme a cruzar las calles e incluso puede encontrarme el mostrador de Diet Pepsi en Food Town; sin embargo, cuando le pido que encuentre algo “allá” su pequeño trasero golpea el suelo y un leve gemido me dice que está tan confundida como yo.

Hoy no iremos “allá”. “Allá” me ha causado cierto fastidio, mucha confusión y, en una ocasión, hizo que mi corazón se acelerara mucho.

He descubierto que “allá” puede ser un lugar peligroso. Un día, mientras cruzaba una calle, oí la irritada voz de un conductor gritar para advertirme de un camión que iba a aplastarme y que venía de “allá”. Afortunadamente, la sombra desvío al vehículo que se aproximaba y me llevó a la seguridad de la solera. El corazón de ambas latía aceleradamente mientras nos tomábamos unos minutos para recobrar fuerzas.

Encuentros cercanos con “allá” pueden ser experiencias atemorizantes.

Aunque muchas personas ciegas se han preguntado la ubicación exacta de “allá”, pocas se han atrevido a aventurarse y explorar realmente este misterioso lugar.

Un día, mientras me encontraba en la fila en el supermercado, pregunté a la vendedora dónde podría encontrar aspirinas. Con una alegre sonrisa en su voz, me informó que las aspirinas estaban ubicadas “allá.” Suspiré con cansancio y decidí que daría el siguiente paso para revelar el misterio que había causado tantas molestias a mis compatriotas desde el principio de los tiempos.

Suspirando profundamente y tratando de parecer imperturbable, sonreí a la vendedora, “¿Dónde es allá?”, pregunté. Imaginé la expresión de shock de la muchacha. Sentí que compartía miradas condescendientes y preocupadas con sus compañeros de la tienda. El silencio se hacía palpable a medida que reflexionaban sobre la posibilidad de permitir que una persona ciega accediera a la tierra prohibida.

No tenía alternativa; ¡Tendría que decirme cómo encontrar “allá”! ¡Había triunfado! La alegría me inundaba mientras esperaba, sin aliento, la respuesta.

Una victoriosa sonrisa se instaló en mis labios, mi mano tomaba firmemente el arnés de Shadow; ¡pronto estaríamos “allá”!. Oí la voz resignada de la vendedora, pues la decisión ya estaba tomada. “Por aquí”, dijo.


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Last Revision: September 1, 2010