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Verano 2003 Tabula de Contenido
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La Evolución de las Escuelas para Ciegos en el Siglo XXI

Por Phil Hatlen, Superintendente,
Texas School for the Blind and Visually Impaired

En este país, la inclusión ha tenido sus inicios más serios en la década de 1950. A finales de la década de 1970, se estableció firmemente como la opción de colocación educativa más popular y deseable para muchos niños ciegos e impedidos visuales. Esto no sucedió con facilidad y muchos conflictos serios causaron lo que ha sido una era emocionante y maravillosa en nuestra historia que no es menos que jubilosa. Lo más importante en estos conflictos fue que las escuelas para ciegos fueron dejadas fuera del movimiento hacia la inclusión; de hecho, se les concibió con frecuencia como inhibidoras de la misma inclusión. El resultado fue años de sospechas, hostilidad, guerras de turbas, y una atención menos que adecuada a las necesidades de los niños.

Incluso hoy en día hay niños que están recibiendo servicios inadecuados, no porque los servicios no estén disponibles, sino porque son las víctimas de diferencias filosóficas equivocadas. Esto se aplica igualmente a los alumnos ciegos e impedidos visuales en las escuelas para ciegos y en las escuelas locales.

“Evolución” implica un movimiento gradual y estable. Esto es lo que le ha sucedido a las escuelas para ciegos en los EUA. Antes de la segunda mitad del siglo XX, estas escuelas eran el paraíso para la élite de ciegos. Los niños sin discapacidades adicionales eran mayoría, y los programas académicos que se ofrecían eran tan buenos, y a veces mejores, que los que recibían los alumnos no inhabilitados en las escuelas regulares. A lo largo de la mayor parte de la segunda mitad del siglo XX, hubo un importante levantamiento en las escuelas para ciegos. Como deberíamos de haberlo esperado, la mayoría de los padres de niños ciegos con discapacidades adicionales preferían sobre todo la inscripción de sus hijos en las escuelas regulares. Este movimiento dejó a muchas de las escuelas para ciegos con poblaciones que disminuían rápidamente.

Sin embargo, conforme nos volvimos más sofisticados al diagnosticar el impedimento visual, y conforme empezamos a reconocer gradualmente nuestra responsabilidad hacia los alumnos impedidos visuales con discapacidades adicionales, muchos de los espacios vacantes en las escuelas para los ciegos pronto se llenaron con una población muy compleja y demandante. Éste no es el lugar para discutir si fue o no un buen movimiento para las escuelas para ciegos. En mi opinión, cada niño con impedimento visual, sin importar las discapacidades adicionales, se beneficia de los servicios educativos que atienden los impedimentos visuales.

Desgraciadamente, trabajamos en una profesión que, cuando el péndulo oscila, no se detiene en medio, sino que se va al polo opuesto. Primero, lo popular era colocar al hijo de uno en una escuela para ciegos. Después el péndulo osciló y el lugar para la mayoría, sino para todos los niños ciegos e impedidos visuales fueron las escuelas regulares. Muchos de nosotros vimos como nuestra responsabilidad profesional tratar de mover ese al péndulo hacia el medio. Y, queridos amigos, eso es lo que ahora ocurre. Por eso hay una seria evolución de las escuelas para ciegos en los EUA en este momento.

A principios de la mitad de los años 70, mi privilegio era discutir el papel emergente de las escuelas para ciegos en Inglaterra, Alemania, Australia y Japón. Sin excepción alguna, mis peores temores resultaron ciertos. En otros países con creciente énfasis en la inclusión, hubo tensión creciente entre las escuelas para ciegos y los defensores de la colocación en escuelas regulares. En todas las instancias, mi mensaje a los colegas de todo el mundo en las escuelas para ciegos era consistente. “No luchen contra la inclusión,” sostenía yo. “Es inevitable. En lugar de eso, abracen la inclusión y encuentren maneras positivas en las que puedan alentarla y apoyarla. No hay razón por la cual los campeones de la inclusión no puedan ser líderes en las escuelas para los ciegos.”

Tal vez hay tres grupos de profesionales. Primero, hay un grupo clamoroso pero que va disminuyendo, que cree que todos los niños sin vista deben asistir a las escuelas para ciegos. Después está un grupo igualmente ruidoso, que se encuentra a sí mismo en el lado de lo políticamente correcto, que defiende la colocación en la escuela regular para todos los niños visualmente impedidos. Después está el tercer grupo, uno que ve lo valioso en todas las opciones de colocación y que cree que los servicios deben corresponder a las necesidades de los alumnos. Este tercer grupo no tiene agenda política alguna. Simplemente cree que, por cada niño ciego e impedido visual, hay un programa apropiado, basado en las necesidades individuales de cada niño. Las necesidades podrán cambiar a lo largo de los años, lo que a veces esto significa que la colocación también debe cambiar. Mi “tercer grupo” tiene dos creencias fundamentales: 1) Sin importar la colocación, todos los niños impedidos visuales necesitan un maestro calificado que pueda antender sus necesidades especiales. 2) Deben tenerse en cuenta las necesidades del curriculum básico expandido de los niños impedidos visuales cuando se planifiquen los servicios educativos.

Para aceptar mi tesis referente a las escuelas para ciegos, usted debe comprender algunas de las creencias fundamentales que tengo. Creo que las escuelas para ciegos son centros para los profesionales más experimentados, expertos en la educación de los impedidos visuales. La escuela para los ciegos debería ser el “centro” de los servicios educativos para los niños ciegos y visualmente impedidos, sin importar a qué lugar vayan a la escuela. Es la responsabilidad profesional de una escuela para ciegos compartir su experiencia cada vez que sea requerida. Para compartir realmente, debe haber un cambio importante de recursos. En dos de los Estados Unidos, las escuelas han cambiado sus nombres. La Wisconsin School for the Visually Handicapped (Escuela para los Incapacitados Visuales de Winsconsin) ahora es el The Wisconsin Center for the Education of the Visually Impaired (Centro para la Educación de los Impedidos Visuales de Wisconsin). El mismo cambio ocurrió en Nebraska. En ese estado, la escuela para los ciegos fue obligada por su legislatura a asumir un papel significativo en la educación de todos los alumnos impedidos visuales de Nebraska.

Esto constituye una importante evolución. Mientras las escuelas para ciegos continúen sirviendo a niños en escuelas residenciales, descubrirán diversas maneras en que pueden enriquecer la educación de todos esos niños en escuelas regulares.

La primera entrega de las Escuelas para Ciegos en el Siglo XXI ha sido quizás una lección de historia. En futuras entregas veremos cómo se están aplicando estas grandes ideas ahora.


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Last Revision: September 1, 2010