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Verano 2002 Tabula de Contenido
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Transición, un Proceso de Toda la Vida

Por Michael Beukenkamp, Alumno, Amarillo, Texas

Una transición es una serie de cambios diferentes que ocurren a lo largo de la vida. Puede ser ir de una escuela a otra. Una transición también puede ser obtener un trabajo, o, para alguien con sentido de la vista, puede ser conducir un automóvil por primera vez. Yo he experimentado varias transiciones en mi vida, como todo el mundo. En este artículo quiero contarles acerca de diferentes transiciones por las que he pasado y la manera en la que han cambiado mi vida.

La primera gran transición a la que tuve que sobreponerme en mi vida fue la pérdida de la vista. Pasé de ser un alumno normal de tercer grado a uno completamente ciego de la noche a la mañana durante el verano entre el tercer y cuarto grados. Cuando perdí mi vista fue muy difícil. No podía simplemente salir y montar mi bicicleta, ni salir a patinar. Tuve que volver a aprender cómo vivir. Tuve que aprender cómo leer Braille. También empecé a usar el bastón blanco. En ese mismo instante, tales cambios afectaron muchísimo mi vida. Pasé de ir al patio de juegos, a las resbaladillas y a las changueras, a pensar que si me caía tendría que sufrir más cirugías. Al ser tan joven en esa época, realmente no sabía con exactitud qué estaba sucediendo. También sabía, sin embargo, que había cosas que yo quería hacer. Decidí mentalmente que me sobrepondría a la ceguera. Puedo decir que realmente sabía que yo iba a quedar permanentemente ciego alrededor de los once años de edad. Siento que si no hubiera sido por el apoyo que tenía en la escuela y en casa, yo no me encontraría en el lugar en el que estoy ahora. Pienso que el apoyo a temprana edad es muy importante. Si yo quería hacer algo, oía: “Sí, tú puedes hacerlo.” Por supuesto que había problemas que resolver con las diferentes cosas que yo trataba de hacer, pero eso era parte del período de ajuste a tener una discapacidad.

Cuando empecé a aprender cómo usar el bastón blanco, me di cuenta que ser ciego no me detendría para desplazare por mí mismo. Recuerdo la primera vez que subí y bajé una escalera; supe entonces que era capaz hacerlo. Era muy intimidante saber que había un espacio vacío en algún lugar más adelante. Recuerdo haber pensado que si usaba mi bastón podría encontrarlo. Después de utilizar mi bastón durante un par de años, me sentía a gusto viajando fuera de la ciudad yo sólo. Fui a la Texas School for the Blind and Visually Impaired (Escuela para los Ciegos e Impedidos Visuales de Texas) en Austin para cursar un programa de verano. Cuando estuve ahí aprendí más sobre el uso del bastón para ir a donde quisiera. También aprendí cómo usar puntos de referencia para transitar por diferentes rutas a edificios distintos. Era la primera vez que dependí totalmente de mi bastón. Después de eso, fui al Space Camp (Campo Espacial) en Huntsville, Alabama. Durante ese viaje llegué al aeropuerto de Dallas/Fort Worth yo sólo. Aprendí una valiosa lección acerca de los intentos para obtener ayuda. Tenía trece años entonces. Aprendí cómo decirle a alguien lo que necesitaba. Las aerolíneas están dispuestas a ayudar si saben lo que uno necesita. Uno también tiene que saber exactamente qué es lo que quiere que hagan los demás. Su primer impulso, la mayoría de las veces, es conseguirte una silla de ruedas. Cuando lo hicieron, les dije que yo no tenía problema alguno para caminar y les mostré como servirme como guía vidente. Mi experiencia ha sido que la mayoría de la gente siempre está lista para ayudar, incluso si es sólo para dar direcciones. Realicé un segundo viaje al Campo Espacial al año siguiente. Recuerdo que en el viaje de regreso a casa estaba otra vez sólo en el aeropuerto de DFW esperando a que saliera mi avión. El aeropuerto se cerró debido a malas condiciones climatológicas. Resultó que estuvo cerrado durante ocho horas. Recuerdo que mi conexión se cambió cinco veces. Yo me la pasaba preguntando a los empleados de la sala qué es lo que sucedía. Para el momento en que salí de ahí ese día, me sabía el nombre de pila de muchos de los empleados. Es necesaria cierta persistencia para obtener la ayuda que uno necesita.

Cambiar de la escuela intermedia (middle school) a la secundaria (high school) fue otra experiencia de aprendizaje. Tenía que cargar más libros y cuadernos, y la tarea se triplicó. Había que recordar más exámenes para los cuales estudiar. Los maestros tenían mayores expectativas de los grados y en general de lo que uno debía aprender cada día. Pasé de cargar una mochila en la espalda a cargar dos; ambas tan llenas que casi no se podían cerrar. Tomé clases avanzadas en computación y matemáticas que no se ofrecían en la escuela intermedia. Álgebra consumía mucho tiempo. Sabía sin embargo que bien valía la pena. Me daba una probadita de la vida real.

Una de mis metas cuando me quedé ciego era la de obtener un perro guía. Las escuelas de perros guía le piden a uno que tenga buenas habilidades con el bastón. También le piden a uno que tenga dieciséis años antes de hacer la solicitud. Cuando llegué a los dieciséis, envíe solicitudes a unas cuantas escuelas diferentes. Pensando que no sería aceptado mientras estuviera en la secundaria, mis esperanzas no eran muchas. La idea de obtener un perro algún día era la fuerza motriz que me ayudó a aprender cómo usar el bastón. Estaba muy contento el día de abril del año pasado cuando me llegó una carta diciéndome que había sido aceptado en la escuela Seeing Eye en Morristown, Nueva Jersey. Unos días después, recibí una carta de UIDE Dogs for the Blind en California, diciendo que también había sido aceptado ahí. Como me había enterado de Seeing Eye primero, asistí allá. Cambiar de un bastón a un perro fue todo un reto. Cuando uno trabaja con un perro, toma en consideración el tiempo y la distancia y no tanto, digamos, las roturas en la banqueta. Por ejemplo, si yo sabía que había una puerta a cierta distancia más adelante, hacía un poco de física en mi cabeza. Pienso que voy así de rápido, así que necesito empezar a pensar sobre dar la vuelta en determinado tiempo. Cuando uno usa un bastón está a cargo de buscar riesgos y también de seguir la pista de dónde está uno. Cuando uno trabaja con un perro éste se asegura de que uno no tropiece con algo. Es cincuenta-cincuenta; yo le doy las instrucciones y él se asegura de que llegue a donde voy de manera segura. Una de las cosas que noté desde que he usado un perro es que la gente se interesa mucho. Con un bastón, casi pienso que la gente no sabe qué hacer, así que se alejan de uno. En un día promedio con Sporty, mi perro, probablemente hablo con cerca de diez personas diferentes. Casi siempre tienen las mismas preguntas. Quiero educar a la gente para decirles que las personas ciegas también tienen vidas, y que tener una discapacidad es sólo un reto más al que uno debe sobreponerse.

La transición puede ser muy dura, pero al mismo tiempo puede ser gratificante para uno. Cuando uno voltea hacia atrás y realmente piensa lo que hizo para estar donde ahora se encuentra, todo es tan importante. Tener una buena actitud es vital para avanzar en las diferentes fases de la vida. La siguiente transición para mí será cambiar de la secundaria a la universidad. He llegado a la conclusión de que todo lo que hace uno regresa en forma de apoyo propio. Esa es la clave para obtener la ayuda que uno necesita, ya sea al viajar o al hacer la tarea. Siempre hay alguien dispuesto a mostrarte la dirección correcta. Tendré 18 años este verano, listo para enfrentar al mundo.


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Last Revision: September 1, 2010