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Verano 2002 Tabula de Contenido
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Consejos para los Maestros del Salón de Clases Con un Alumno con Impedimento Visual

Por Emily Biggers, Maestra, Distrito Escolar Independiente Birdville

Querida Maestra,

¿Va a tener una niña visualmente impedida en su salón de clases normal? ¿Ya lloró o gritó? ¿Se ha encontrado a sí misma pensando “no sé como podré hacer esto”? Yo también pasé por eso, justamente hace dos años. Tenía poca capacitación de cualquier tipo en educación especial; no sabía nada acerca de la ceguera, y sinceramente nunca consideré aprender nada acerca de los ciegos. De qué bendición me hubiera perdido si no se me hubiera dado la oportunidad de enseñar a una alumna con impedimento visual llamada Laurel. Yo estaba preocupada profesional y personalmente. Aprendí y crecí de manera en la que no sabía que fuera posibles. Eché a perder muchas cosas. Sufrí muchas frustraciones al principio pero después empecé a sentirlo como algo natural y más fácil. Sea paciente con usted misma. Dése cuenta de que es un nuevo reto, ¡pero uno muy emocionante! Aquí hay algunas cosas que aprendí y que me gustaría compartir con usted ¡Cuando usted encuentre el tiempo para leer esta carta tan larga!

Recuerde que esta niña es solamente una niña. Una niña con algunas necesidades especiales que le llevará tiempo a usted entender y atender. Una niña que le ayudará a aprender acerca de sus necesidades especiales. Una niña que podría reír más fuerte y con mayor simpleza que el mejor payaso de las clases que usted pueda imaginar. Una niña que podría ser especialmente reservada. Una niña que tendrá una personalida, miedos y fortalezas. Igual que cualquier otro niño a quien usted haya enseñado. Una niña que pueda meterse en problemas de manera tan frecuente como los demás. Tal vez mayor número de veces… Debido a la frustración o a la falta de estimulación visual o incluso por una razón que usted no pueda identificar. Una niña que podría comportarse excepcionalmente bien, tanto que usted casi se regocijará cuando empiece a salir de su concha y a hablar más con sus compañeros. En cualquier caso, o en algún punto intermedio, esta niña es sólo eso. Una niña. ¿Ciega? Sí. Pero todavía es sólo una pequeña chiquilla que quiere que su maestra la quiera y desea complacerla. Sea gentil. Sea comprensiva. Sea firme. Sea real.

Su niña impedida visual no lo verá de la misma manera en que usted lo ve, pero déjeme asegurarle que ella verá. Usted se sorprenderá de la manera en que ésta niña ve al mundo. Usted aprenderá a deslizar cosas en sus manos para que ella pueda “ver” la roca o la moneda o incluso la oruga con sus dedos. Aquellas serán unas manos que usted nunca olvidará, manos que salen para conocer la vida como el mundo con vista dice que es. Manos que aprecian lo suave y delicado, lo duro y espinoso como sólo pueden hacerlo los ciegos. Manos que algún día temblarán tímidamente para tocar el brazalete en su brazo o la peineta de plástico en su cabeza. Manos que producirán, con el tiempo, un lenguaje mágico propio. Un lenguaje de puntos realzados que le abrirán las puertas a esta niña. Puertas como leer y escribir, y tal vez la universidad o incluso la escuela de posgrado algún día. El Braille se convertirá en una parte normal de su salón de clases. Abrácelo. Todos sus alumnos disfrutarán aprender un poco acerca de él. Enséñelos a valorar las diferencias de aprendizaje antes que a temerlas. Trate al escritor braille y a otro equipo para VI (Impedimento Visual) con la misma atención que usted trata a los lápices y computadoras. Son herramientas.

Esta niña que entrará a su salón con un bastón, y cuyos ojos tal vez no se vean como los suyos, y cuyos materiales tendrán que ser diferentes, la necesita a usted. Ella no necesita que la acaricie, o que haga todo por ella. Especialmente no la necesita para señalar sus diferencias a la clase de manera regular al ofrecerle una invitación especial a hacer cosas o una oportunidad adicional antes de que usted firme su hoja de comportamiento… debido a que ella sea ciega. Ella no necesita que usted capacite a su clase para que le ayuden cuando ella lo solicite, o cuando la ayuda sea apropiada. Necesita que usted ponga modelos para sus compañeros sobre las maneras en la que ella debe ser tratada. Ella necesita que está bien ser ciega en un salón de clases lleno de alumnos con vista, debido a que esta niña vivirá en un mundo lleno con gente con vista plena durante toda su vida… y esa vida no puede esperar a empezar hasta que ella deje su clase.

Tener una alumna impedida visual la retará a usted a llegar a un nuevo nivel como maestra. Usted “narrará” imágenes, o hará que sus alumnos con vista le ayuden. Usted dirá más al señalar objetos. Usted verbalizará más. Cuando usted sostenga una imagen o haga un gesto, o escriba palabras sobre el pizarrón, su niña VI estará sentada esperando hasta que usted se tome el tiempo de decirlo. ¡Diga todo! Sólo toma un poco más de esfuerzo, y pronto será como una segunda naturaleza para usted.

No tema utilizar palabras de vista con los que no ven. Por ejemplo:

       “Nos vemos mañana”

       “¡Mira ésto!”

       “¿Viste La Guerra de las Galaxias?”

       “¿Quién vio el aterrizaje del transbordador espacial en la TV?

Su niña ciega usará esas palabras, también. Recuerde que ese tipo de frases sólo son una “jerga” cultural. Su alumna VI no lo tomará literalmente si usted le pregunta si ella vio el programa especial de los osos polares en el canal Discovery. Ambas saben que ella no lo “ve”, pero estuvo lista con los oídos atentos si su TV estaba encendida durante el programa de los osos polares.

Estoy segura de que si todos los alumnos normales son diferentes entre sí, todos los alumnos VI no son iguales. Su alumna será diferente en muchas maneras de mi alumna VI. Espero, sin embargo, que algunas de las ideas que he incluido aquí den tranquilidad a su mente y a su corazón. Usted probablemente se siente a veces estresada. ¡Ese es un buen síntoma! Significa que usted es una maestra eficiente que se preocupa por sus niños, que busca ser la mejor maestra que usted pueda ser, y que desea sinceramente que esta alumna con necesidades especiales tenga éxito en su salón de clases de educación normal.

Apóyese en el equipo VI. Están altamente capacitados. Le brindarán apoyo y comprensión. Saben que esta tarea no es su tarea de todos los días. También saben que los niños ciegos aprenden mejor junto a sus compañeros. Están entusiasmado porque su niña VI es capaz de estar en su salón de clases. Hágale preguntas a los especialistas VI. Persígalos durante el día y acóseles en sus buzones de correo. Hágalos sus compañeros de equipo. ¡Les serán de gran ayuda para usted! Nunca se preocupe de que ellos estén ahí para analizar su manera de enseñar o su letra manuscrita o su organización. Ellos están ahí para hacer posible el aprendizaje de esa niña en su clase que necesita un par de ojos extra que vean por los suyos, que les enseñe cosas que no sabemos como educadores normales. A lo largo del camino, le enseñarán muchas cosas. Ni siquiera intente aprender todo de una vez. Y si empiezan a abrumarla, sólo dígales que usted está abrumada. ¡Ellos harán todo lo que puedan para disminuir su estrés! Sea cortés con ellos. Dése cuenta de que su carga de trabajo es alta y que no son capaces de estar en todos los lugares al mismo tiempo.

Puede respirar profundamente. Puede susurrar una oración. Puede desear conocer y enseñar a una niña muy especial con algunas necesidades muy especiales. Las recompensas serán como ninguna de las que ha conocido. ¡Puede que tenga un año maravilloso!

Atentamente,

Emily Biggers


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Last Revision: September 1, 2010