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Verano 2002 Tabula de Contenido
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¿Existía la Vida Antes de la Transición?

Por Phil Hatlen, Superintendente,
Escuela para Ciegos e Impedidos Visuales de Texas

La respuesta es, por supuesto, que no. La transición ha sido una parte vital de todas nuestras vidas, mucho antes de que el término “Transición” existiera en educación especial y en rehabilitación. Y los educadores de los alumnos ciegos e impedidos visuales no la inventamos. No fuimos los primeros en ponerle una etiqueta a un proceso. Hoy en día, el concepto de “transición” para alumnos ciegos e impedidos visuales está tan reconocido que se ha añadido como la novena meta de la Agenda Nacional.

Contrario a las creencias comúnmente aceptadas, la “transición” es más que mudarse de la casa y la escuela al trabajo y a la comunidad, aunque este es el contexto en que la mayoría de nosotros la definimos. En su lugar, vivimos transiciones muchas veces durante nuestras vidas, de infante a niño pequeño, de alumno de preescolar a alumno de escuela, de escuela primaria a escuela intermedia, y así sucesivamente. En la TSBVI, nos hemos enfocado recientemente a dos tipos de transición. La primera transición se da de la casa y la comunidad a la TSBVI y a la casa de nuevo. La segunda transición es de la TSBVI a la vida adulta en la comunidad. Quizás en un artículo futuro, describiré estos dos esfuerzos en transición. Pero por ahora, me gustaría contarles un poco acerca de mis experiencias respecto a la necesidad de servicios de transición antes de que existiera dicho término.

Hace muchos años, una mujer llamada Mary Morrison (quien se convertiría en una buena amiga mía) escribió un artículo titulado “Las Otras 128 Horas a la Semana: La Enseñanza de Administración Personal para Adultos Jóvenes Ciegos”. Ahora, pongamos la época de ese artículo en perspectiva. Era 1974, y los jóvenes ciegos RLF se estaban graduando de la preparatoria (high school) en grandes cantidades – de hecho, nuestra profesión nunca había tenido el número de adultos jóvenes que teníamos entonces. La mayoría de estos jóvenes eran producto de los sistemas escolares locales cuya educación se concentraba en el aprendizaje académico. Lean lo que Mary tenía que decir acerca de estos recién graduados de la preparatoria en 1974:

1. “Uno de mis primeros descubrimientos fue que sólo uno o dos de nuestros clientes total y congénitamente ciegos podían firmar sus nombres…”

2. “…la mayoría de nuestros clientes habían ido a un supermercado y la mayoría no habían hecho nada más allá de empujar el carrito…”

3. “Dos de ellos no sabían que uno no tenía que tener el cambio exacto para comprar algo en una tienda…”

4. “…La primera lección para todos los alumnos a quienes había enseñado a cocinar había sido cómo encender la estufa, a veces en casas en las que habían vivido durante una década…”.

5. “…¿de qué sirve, Sra. Morrison, saber acerca de la Guerra de los Boer, si usted no puede tender su cama…?”

¿Les suena familiar? ¿Han cambiado las cosas desde 1974? Ciertamente eso espero. ¿Están en el terreno de la transición las preocupaciones de Mary? ¡¡Dicho de manera enfática, sí!!

El lamento de Mary Morrison se convirtió en un grito de campaña para mí. Representa el comienzo de un reconocimiento de la importancia del aprendizaje no académico para los alumnos ciegos e impedidos visuales, aprendizaje que va en paralelo con la manera en que se acerca a la transición hoy en día. Los descubrimientos de Mary estaban repitiéndose por todo el país, y nuestra profesión tenía que mirar con cuidado las habilidades y el conocimiento que estábamos proporcionando a los alumnos ciegos e impedidos visuales. En el Área de la Bahía de San Francisco, varios de nosotros comenzamos a desarrollar una solución inmediata para los recién graduados de la preparatoria que no estaban listos para el trabajo y la vida en la comunidad. Y a partir de ese esfuerzo nació el “Blind Adolescent Life Skills Center” (“Centro de Habilidades de Vida para Adolescentes Ciegos”) (conocido ahora como el Living Skills Center for the Visually Impaired – Centro de Habilidades de Vida para los Impedidos Visuales).

En 1972 este nuevo Centro abrió sus puertas a 20 jóvenes ciegos recién graduados de toda California. Sus cinco objetivos originales eran:

1.  Orientación y Movilidad

2.  Habilidades Vocacionales

3.  Habilidades de Socialización

4. Habilidades de Vida Independiente

5. Habilidades Recreativas

Los primeros participantes de este Centro confirmaron nuestros peores temores acerca de su “preparación” para la vida adulta. Hatlen, Le Duc, y Canter escribieron un artículo intitulado “The Blind Adolescent Life Skills Center” (“El “Centro de Habilidades de Vida para Adolescentes Ciegos”) en la edición de marzo de 1975 de The New Outlook for the Blind. Por favor lea lo que estos autores tenían que decir entonces:

“…La transición de vivir ya sea en una escuela residencial o en casa, a vivir de manera independiente, requiere de muchas habilidades, el conocimiento de las cuales, desafortunadamente, han sido tomadas como un hecho o simplemente han sido ignoradas por muchos servicios educativos…” (p. 109).

Iba a incluir citas adicionales de este artículo, pero conforme lo revisaba, decidí que ustedes podrían recibir el mensaje completo de lo que se dice si leían el artículo completo, y les recomiendo que así lo hagan.

Algunos años después de que se fundó el Blind Adolescent Life Skills Center, empezamos a oír el uso de la palabra “Transición”. El contenido de este concepto nuevo virtualmente corría en paralelo con el curriculum del Centro de Habilidades de Vida. No estoy seguro de porqué ocurrió esto, excepto que sospecho que identificó las necesidades de grupos de discapacitados de elevada incidencia a cambiar el nombre de una nueva área del curriculum.

Tengo el agrado de saber que los compañeros educadores de los jóvenes ciegos e impedidos visuales fueron pioneros de la Transición antes de que fuera un concepto definido. Así lo hicimos porque somos sensibles a las necesidades de los alumnos y actuamos para resolver dichas necesidades.

Hay mucho más que decir acerca de la Transición, y lo guardaré para ediciones futuras.

REFERENCIAS

Morrison, Mary. The Other 128 Hours a Week: Teaching Personal Management to Blind Young Adults. New Outlook for the Blind, 1974, 68, 454-459, 469.

Hatlen, Philip H., LeDuc, Paula, Canter, Patricia. The Blind Adolescent Life Skills Center. New Outlook for the Blind, 1975, 70, 109-115.


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Last Revision: September 1, 2010