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Verano 2002 Tabula de Contenido
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Un Halloween para Recordar

Por Honey Hastings, Alumna, Alpine, Texas

Nota del Editor: Ustedes recordarán seguramente el artículo de Honey: “Un Ángel en mi Vida” del número Primavera 2002. Ella nos ha enviado otra gran remembranza de haber crecido con su hermano, Chris. Honey explica: “Siempre fue muy duro para nosotros ir a cualquier lado con él, así que salir de la casa era todo un reto. Espero que disfruten esta historia tanto como a mí me gustó escribirla.” Honey es una alumna del último grado en la Sul Ross State University en Alpine, Texas. Después de graduarse en diciembre de 2002 con el grado de Educación Primaria (Elementary Education), espera mudarse al Centro de Texas para vivir más cerca de su hermano Chris.

“¡Una uva pasa de California! Mamá, ¿qué clase de disfraz es ese? ¿Por qué no puede ser algo normal, como un fantasma o un duende, como el hermano de alguien más?” Todo lo que mi mamá pudo hacer fue recordarme que Chris, por supuesto, no era normal. Todavía era ciego, sordo, mentalmente retardado y físicamente impedido, lo mismo que el día que nació. Ni siquiera disfrutaba del Halloween ni disfrutaba disfrazarse como una uva pasa. A mí tampoco me gustaría. Después de todo yo había decidido ser una princesa ya que mis padres me acusaban de comportarme como tal.

Dejamos la casa, cargamos el automóvil y finalmente nos fuimos a la Fiesta de Halloween anual en nuestro centro cívico local. Apenas si podía soportarlo; el breve camino de siete millas parecía interminable. Yo fui la primera en salir, por supuesto, una vez que el vehículo se detuvo. No podía dejar que me vieran con una uva pasa por hermano. Era simplemente demasiado penoso. Yo pensaba que deberíamos haberle puesto simplemente alas para hacerlo un pájaro, para que correspondiera con sus brazos que parecen alas, pero nadie quiso escucharme.

Entramos como familia, y más tardó en cerrarse la puerta que yo en salir. La Casa Encantada era la primera en mi lista, y después de que el esqueleto acabó de corretearme por el cuarto, me dirigí rápidamente a la fila de la manzana subibaja donde todos mis amigos esperaban ansiosamente su turno. Yo intenté agarrar esa manzana. No importaba qué tanto me llevara o qué tan mojadas terminaran mis ropas. Yo iba a ganar.

Después de tres intentos finalmente obtuve mi manzana. No era la niña más seca en el lugar, pero como todos mis amigos, estaba feliz y cargada de dulces. Finalmente decidí que era tiempo de cazar al resto de mi familia, así como a la uva pasa de mi hermano. No quería, pero, por supuesto, sino pasaba algún tiempo con ellos mientras estábamos fuera, nunca más volvería a ir a ningún lado. Los divisé en una mesa de la esquina, y tan apenada como estaba, me dirigí de todas maneras hacia ellos.

Chris no estaba feliz en medio del caos al centro de niños vestidos brillantemente y de sus padres. Su apretado leotardo negro y su holgada ropa púrpura se estaban volviendo irritantes para él, y yo sabía que en cualquier momento mi mamá anunciaría que ya era hora de irnos a casa. Mientras luchaba para sostener el tesoro de dulces que había acumulado, oí un chillido dirigido a nosotros a nuestras espaldas. Mi mamá y yo volteamos casi al mismo tiempo para ver quién estaba hablando.

“Uuuuhhhh ¿qué está haciendo él aquí? fueron las palabras emitidas por la preciosa boca de una niña de siete años, que en ese momento estaba cubierto con dulce de algodón y lo que parecían ser los restos de una barra de chocolate.

Pensé para mis adentros: “Aquí viene el ridículo de la uva pasa.”

Erica Wright, (cuyo nombre ha sido cambiado por razones que no necesito mencionar) tenía la mirada más disgustada en su cara conforme meneaba la cabeza, levantaba su nariz y examinaba a Chris con preocupación. Yo tampoco estaba feliz con su reacción. Él era mi uva pasa por si alguien tenía la intención de meterse con él, y si mi mamá no decía algo pronto, yo iba a hacerlo. Mi mamá se inclinó rápidamente y le susurró a ella: “yo tampoco puedo creer que él esté aquí.”

La boca de Erica se cayó y sus ojos se abrieron enormes mientras preguntaba quedamente: “¿Por qué dice eso?”

Mi mamá se irguió y respondió: “Bueno, sabes, es muy especial y está muy orgulloso de sí mismo. Lo que a ti te pueden parecer unos brazos ordinarios deformados, en realidad son sus alas. Él las agita, despega y vuela alrededor de la casa en todo momento.” Mi mamá continuó: “Justamente ayer, tuve que atraparlo con la red para los peces, para evitar que se fuera volando de nuestro jardín al frente.

Recuerdo vívidamente la cara de Erica mientras se alejaba corriendo de nosotros y gritando “¡MAMITA!” Yo estaba llorando por reír tanto.

Fue en este momento que me di cuenta que no estaba apenada de mi hermano debido a sus discapacidades. Había asumido el papel normal de hermana y había estado apenada debido a sus ropas. En mi mente Chris parecía normal. Él era mi hermano, y no había nada que alguien pudiera decir o hacer que me hiciera sentir de manera diferente. De todas maneras decidí que el año siguiente, yo iba a escoger su disfraz de Halloween.


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Last Revision: September 1, 2010