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Verano 2001 Tabula de Contenido
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Ayuda y Esperanza, Un(a) Niño(a) a la Vez

Por Terry Murphy, Director Ejecutivo, Comisión de Texas para los Invidentes

Uno de los aspectos más difíciles pero también más gratificantes de trabajar en la Comisión, es llamar a los padres que acaban de enterarse de que sus bebés tan largo tiempo esperados, nunca verán con claridad las caras de quienes los sostienen y abrazan. Es difícil, debido a que es un momento emotivo para todos –incluso para nosotros que hemos escogido el campo de la ceguera y de los impedimentos visuales como nuestro trabajo. Nunca es fácil ver el miedo inicial que sienten los padres que apenas están tratando de digerir los hechos médicos detrás del impedimento visual de su bebé, cuando se nos pide que les llamemos.

Estoy convencido de que hablo por todos nosotros en la Comisión, cuando afirmo que no me opondría a perder mi trabajo por falta de clientes. Pero no parece que eso sucederá durante el resto de mi vida. De acuerdo al Registro Anual de Alumnos con Impedimentos Visuales 2001 (2001 Annual Registration for Students With Visual Impairments) publicado por la Agencia Educativa de Texas (TEA por sus siglas en inglés), hay 6,179 alumnos entre 0 y 21 años de edad en Texas, hoy en día, que entran en la definición de impedidos visuales de la TEA. Nosotros atendemos a una gama mucho más amplia de niños, así que hay mucho trabajo por hacer.

Nuestra recompensa por llamar a los padres de los recién nacidos y de los niños pequeños deriva de ser capaces de plantar semillas de ayuda y de esperanza con prontitud. La ayuda sobreviene primero en forma de simple tarjeta de un(a) trabajador(a) social. Aunque rara vez un padre o una madre lee las palabras Comisión de Texas para los Invidentes (Texas Comission for the Blind) con entusiasmo, estamos acostumbrados a sus reacciones. Está bien. Este no es el momento para presumir a los padres sobre las grandes cosas que están haciendo en nuestros días las personas que son invidentes o impedidos visuales. En vez de ello, es el momento de escuchar y de responder preguntas. La esperanza se siembra con unas cuantas frases directas: “El Programa para los Niños Invidentes e Impedidos Visuales está aquí para ayudar cuando usted esté listo(a).”

Walter Anderson, editor de Parade, la revista que se inserta en varios periódicos dominicales de Estados Unidos, dice en su libro The Confidence Course: Seven Steps to Self-Fulfillment (El camino a la confianza: siete pasos para la autosatisfacción): “La verdadera esperanza reside en lo posible, incluso cuando la vida pareciera ser una trama escrita por alguien que quiere ver a cuánta adversidad podemos sobreponernos.”

Aunque está escrito para todas las edades, las palabras de Anderson son especialmente apropiadas para los padres a quienes conocemos. Cuando nace un bebé con problemas visuales o cuando un(a) niño(a) sufre de un impedimento visual severo, toda la familia empieza una jornada llena de retos. Debido a que la principal fuente de información para la mayoría de los niños es el sentido de la vista, los familiares de los niños con pérdida visual se convocan de manera inmediata a la acción para proporcionar alguna información perdida o incompleta. Este es un territorio desconocido para la mayoría de los padres. El trabajo de la Comisión es el de proporcionarles un mapa que los conduzca en última instancia a una vida más plena y enriquecedora para sus hijos. El mapa que trazamos está lleno de marcas de verificación de “pensamiento de posibilidades” conforme animamos a los padres a que piensen en las posibilidades para su hijo(a).

Un parlamento que muchos padres escucharán de nuestros trabajadores sociales durante sus primeras reuniones es: “¡Estoy aquí para poner a trabajar a su bebé!” Es importante para los padres absorber el aliento detrás de estas palabras. Hablamos a partir de décadas de experiencia cuando decimos que creemos en el potencial de su hijo(a) para adaptarse completamente a la vida con su debilidad visual. También creemos en la capacidad de los padres para añadir los papeles de defensor, coordinador y maestro a su currículo familiar. Mientras más pronto empiece el trabajo tanto para la familia como para el(a) niño(a), más rápido sonreirán todos con cada habilidad recién aprendida, y lo que empezamos como un momento ansioso para los padres puede relajarse en una forma cotidiana de vida.

La institución se prepara para una fiesta en noviembre que conmemorará los 70 años desde que se creó la Comisión en 1931, así como los 30 años desde que el Centro de Rehabilitación Criss Cole abrió sus puertas en 1971. Al investigar sobre los servicios para los niños, leí en nuestros archivos que Miss Ruth Siler, Consejera para Niños Invidentes de Preescolar, informó al Consejo de la Institución en 1957 que acababa de terminar un folleto para los padres de niños de preescolar que eran invidentes. También noté que la institución estaba solicitando un consejero para preescolar adicional. Desde estas pequeñas raíces, los servicios han aumentado paulatinamente hasta convertirse en la red estatal de trabajadores sociales de Niños Invidentes e Impedidos Visuales. El último período legislativo no destinó los fondos que esperábamos para ampliar el programa, pero tenemos suerte de contar con 39 trabajadores sociales que laboran intensamente a lo largo y ancho de Texas, y que atendieron a 8,265 niños el año pasado, incluyendo niños con impedimentos visuales severos y a niños que necesitaban tratamiento ocular.

Ocasionalmente escuchamos sobre algunos padres que no conocían nuestros servicios. Usted puede ayudarnos contándoles a los padres de niños con discapacidades visuales acerca del Programa para Niños Invidentes e Impedidos Visuales. Dígales que un trabajador social está cerca para proporcionarles ayuda y esperanza.


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Last Revision: September 1, 2010