TSBVI logo | Home | Site Search | Outreach | Ver/Oír Indicio |

Verano 2001 Tabula de Contenido
English version of this article (Versión Inglesa)

Lectura para Todos: Ampliar las Opciones de Alfabetización

Por Cyral Miller, TSBVI, Director de Outreach
y Ann Rash, Maestra Capacitadora, TSBVI, Outreach VI

La instrucción en el uso del alfabeto braille se ha convertido en un tema controvertido a lo largo y ancho del estado y de la nación. Conocido también como Braille Grado I sin contracciones, el término se refiere al código braille hecho de letras del alfabeto, de símbolos de puntuación y del signo de número. Tiene 180 reglas. En contraste, el Braille Grado 2 consiste del alfabeto además de 189 contracciones de una y dos celdas que representan varias combinaciones de letras. El braille contraído, con 450 reglas, es un sistema más complejo de letras, además de palabras completas y contracciones de partes de palabra. El Braille Grado 2 es considerado como la forma estándar de alfabetización para las personas invidentes. Es reconocido por sus propiedades para ahorrar espacio y por las velocidades de lectura logradas por sus lectores más aplicados. Desde la década de 1950 la mayoría de los materiales publicados de la Imprenta Americana para los Invidentes (American Printing House for the Blind) y por otras organizaciones editoras de braille, se han producido en Braille Grado 2, y la mayoría de la instrucción proporcionada para los alumnos de lectura en braille tanto en escuelas locales como especializadas, ha sido en su forma contraída.

El Equipo VI Outreach en TSBVI, se interesó en el braille alfabético como una manera de incrementar las opciones de alfabetización para los alumnos con impedimentos visuales. Hay una búsqueda nacional de estrategias para ayudar a más alumnos invidentes e impedidos visuales a desarrollar competencia en la lectura y un sentimiento de que muchos alumnos que podrían y deberían ser lectores, no están dominando el braille. Durante visitas de campo a las escuelas así como en conversaciones con maestros de los impedidos visuales (TVI), nos hemos encontrado con alumnos que batallan para obtener competencia lectora a pesar de los niveles adecuados de los servicios especializados. A otros alumnos no se les ha ofrecido instrucción en braille debido a que se piensa que sus discapacidades adicionales limitan su habilidad para leer las contracciones braille. Nosotros nos familiarizamos con One Is Fun: Guidelines for Better Braille Literacy (Uno es divertido: directrices para una mejor alfabetización Braille), de Marjorie Troughton, escrito en 1992. En dicha publicación canadiense (disponible para bajarse de la página web de TSBVI en www.tsbvi.edu), la señora Troughton revisó la investigación sobre los acercamientos para enseñar alfabetización braille, comparando la instrucción en braille con contracciones y sin contracciones. Esgrimió varios argumentos para reconsiderar la práctica actual de introducir al braille con las contracciones de Grado 2. Invitamos a la Dra. Linda Mamer, de Columbia Británica, Canadá, para presentar los materiales de One Is Fun en la conferencia Texas Focus en El Paso. Ella consolidó la idea de que la introducción de braille con sistemas sin contracción puede ofrecer mayores oportunidades de alfabetización para muchos de nuestros alumnos.

Para explorar en mayor medida este tema, encuestamos a una selección de profesionales con experiencia en alfabetización braille y buscamos documentos escritos al respecto. Nuestro cuestionario tenía cuatro preguntas:

  1. ¿Ha tenido usted experiencia enseñando u observando la instrucción de braille sin contracciones?
  2. ¿Qué alumnos, en su opinión, podrían ser buenos candidatos para instrucción de corto plazo en braille sin contracciones (para seguir con instrucción de braille con contracciones)? ¿Por qué? Permítanos conocer cómo define usted corto plazo.
  3. ¿Qué alumnos, en su opinión, podrían ser buenos candidatos para instrucción de largo plazo en braille sin contracciones (sin necesidad de cambiar)? ¿Por qué?
  4. Por favor comparta con nosotros su conocimiento de investigaciones relevantes para los practicantes que toman decisiones sobre qué tipo de instrucción braille es apropiada para alumnos específicos.

Recibimos respuestas de 16 personas, incluyendo a Tanni Anthony, a la Dra. Anne Corn, Francis Mary D’Andrea, Dr. Cay Holbrook, Dr. Alan Koenig, Dra. Linda Mamer, Dra. Sally Mangold, Dr. Dixie Mercer, Debra Sewell, Anna Swenson, Nancy Toelle, y 5 TVI de California y de Colorado. Todos los 16 de quienes respondieron, tienen experiencia enseñando u observando la instrucción en braille sin contracciones, confirmando el uso extendido de esta técnica. Hemos incluido muchos de los comentarios de sus encuestas líneas abajo con lo que hemos aprendido de la lectura y de las discusiones. En la presentación de este tema en la conferencia 2001 de Texas AER, muchos participantes reconocieron utilizar este método con alumnos. Nosotros estábamos interesados en encontrar que varios admiten sentirse culpables de utilizar el braille alfabético, debido a que se les ha  enseñado que el verdadero braille es el Braille Grado 2 (con contracciones).

Hay varios tipos de alumnos para quienes habrá de considerarse la enseñanza de corto plazo del braille alfabético. La mayoría de los informantes de la encuesta sugirieron que en particular, los lectores principiantes y los alumnos que han quedado invidentes de manera reciente, resultarían beneficiados de aprender braille en su forma sin contracciones.

A los lectores principiantes en los salones de clase de primaria, se les enseña generalmente por medio de la instrucción basada en fonética. En Texas, la Iniciativa de Lectura de Texas (Texas Reading Initiative), programa basado en investigación desarrollado en 1997 e implementado en todo el estado, se basa en gran medida en la fonética para la instrucción temprana. Jennifer Dorwin, consejera para el hogar de la Fundación Bebés Invidentes (The Blind Babies Foundation) en California, señala: “Muchos lectores jóvenes con visión usan el método fonético para descifrar palabras y aprender cómo leer. Creo que es justo que no privemos a nuestros lectores de braille de los mismos procedimientos.” Otras respuestas a la encuesta también remarcaron la correspondencia entre el braille alfabético y la letra impresa normal. Por ejemplo, Debra Sewell dice: “Los alumnos en un salón de clases de educación general, que utilizan un acercamiento de habilidades basadas en fonética para la leer” serían buenos candidatos para empezar con el braille alfabético. El braille alfabético es un paralelo directo de la letra impresa, con escritura y lectura letra por letra, así que las reglas fonéticas son las mismas para ambos sistemas. En el Braille Grado 2, las contracciones con frecuencia combinan sílabas y grupos de letras en un solo signo.

Nancy Toelle compartió su experiencia de enseñar Braille Grado 1 a una alumna de jardín de niños, quien aprendió a leer y a escribir al mismo ritmo utilizando los mismos métodos que sus compañeros. Además de la instrucción directa de su TVI, todas las actividades del salón de clases del día que incorporaban las artes del lenguaje, se realizaron junto con sus compañeros de clase utilizando los mismos materiales en Braille Grado 1.

Los alumnos que perdieron su vista en años posteriores y que necesitaban cambiar de la letra impresa a braille, también fueron considerados como buenos candidatos para aprender el braille alfabético, por lo menos de manera inicial. “La mayoría de los adultos que han leído letra impresa necesitan experimentar la lectura en braille de manera exitosa tan rápido como sea posible para mantener su motivación por aprender. El braille sin contracciones les permite leer literatura de adultos muy pronto después de aprender el alfabeto,” escribió Sally Mangold en su respuesta a nuestra encuesta. Como destacó Harley, “Un factor muy importante en el programa de lectura braille para los invidentes recientes, es el éxito que proporciona en la lectura, ya que los recientemente invidentes son por lo general inseguros y son muy sensibles al fracaso.” (Harley et al, 1987).

Muchas de las respuestas a la encuesta también indicaron que el braille alfabético es una buena elección para la población de alumnos que fueron descritos como aquellos con discapacidades adicionales, problemas de aprendizaje, menores capacidades cognoscitivas, o que aprenden a un nivel académico funcional. Carson Nolan concluyó en 1974 que las velocidades de comprensión y de lectura con palabras contraídas eran más difíciles de aprender para los alumnos calificados como “de lento aprendizaje.” (Lowenfeld, 1969). Basados en los estudios realizados con el braille con contracciones, “la evidencia del estudio sugiere con insistencia que para los estudiantes cuyo IQ es menor a 85, el braille es un medio de comunicación extremadamente ineficaz y la necesidad de dominarlo puede constituir una desventaja educativa adicional.” (Nolan y Kederis, 1969). Parece asumirse que debido a que la complejidad de las contracciones hace al Braille Grado 2 difícil de leer, debería limitarse la instrucción para alumnos de braille con discapacidades adicionales. En One Is Fun, la Sra. Troughton afirma que al eliminar la mayoría de las contracciones y simplificar las reglas necesarias, estas poblaciones se vuelven más adeptas a leer y más exitosas en la alfabetización braille.

Frances Mardy D’Andrea describió a una alumna a la que se le había extirpado un tumor cerebral: “Antes de intentar el braille sin contracciones con ella, ya había tenido éxito en aprender a leer, aunque había memorizado el alfabeto. Tenía muy buenas habilidades auditivas y fonológicas. Al final del año escolar, estaba leyendo varios libros pequeños que yo le había fabricado. Se mudó al final de ese año, y me llamó el siguiente para decirme que ahora estaba leyendo libros en Braille Grado 2.”

En Instructional Strategies for Braille Literacy (Estrategias de instrucción para alfabetización Braille) encontramos el ejemplo de un alumno, Tony, que enfrentaba dificultades para leer braille. Su TVI le había enseñado el alfabeto utilizando el programa Mangold. Ella utilizaba las series de Patrones, pero él tenía problemas para recordar las letras del vocabulario de un día para otro e incluso de una hora a la siguiente. El maestro trató varias estrategias adicionales y después decidió consultar con un maestro de alumnos con dificultades de aprendizaje (LD en inglés) en la escuela de Tony.

La recomendación del maestro LD fue la de utilizar un método lingüístico. Guió al maestro TVI para usar familias de palabras, tales como la familia “at” (fat, cat, sat y mat – en inglés), para crear historias que Tony pudiera leer. El TVI también creó juegos y utilizó otras estrategias que ya habían sido probadas, pero esta vez con Grado 1 y con las nuevas estrategias de lectura. La autoestima de Tony mejoró y su nivel de lectura se incrementó. Después se convirtió en un lector de Grado 2 y estaba al nivel de sus compañeros para el cuarto grado (Wormsley, 1997).

La encuesta Outreach preguntó sobre otras categorías de alumnos que inicialmente podrían tener que utilizar el braille sin contracciones. Los alumnos que están estudiando inglés como segunda lengua también se mencionaron. Estos alumnos parten de su conocimiento de un lenguaje escrito que ya han aprendido, y se confunden al necesitar dominar nuevos símbolos y reglas de escritura, además del nuevo vocabulario. Para algunos de estos alumnos, el alfabeto braille fue descrito como una puerta a la alfabetización, un punto de entrada exitoso desde el cual podrían avanzar al Braille Grado 2, completamente con contracciones.

Algunos alumnos pueden aprender el braille alfabético y no cambiar al Grado 2. Debbie McCune de Colorado, afirmó que esta categoría incluye a alumnos con “limitaciones cognoscitivas y a alumnos que no tienen la necesidad de leer mucho.” Tanni Anthony añadió: “Podrá haber alumnos con limitaciones de memoria que necesiten permanecer en este tipo de sistema, o chicos que necesiten un continuo refuerzo del código braille en su medio ambiente y, por lo tanto, necesiten tener todos los días gente a su alrededor para entender el código braille.” Dixie Mercer también identificó a los alumnos desmotivados para utilizar braille y cuya necesidad principal de alfabetización es la de un sistema de etiquetas funcional. Un código alfabético simple podría ser el sistema de mayor éxito para este tipo de alumnos. Frances Mardy D’Andrea afirmó: “Para mí, la prueba sería: ¿es funcional? ¿Es práctico? Y ¿Contribuye al sentido del alumno como parte de su capacidad lectora?

Linda Mamer y otros más mencionan que los alumnos que son sordoinvidentes y que están aprendiendo muchos códigos de lenguaje, incluyendo el deletreo digital, podrían permanecer en el braille alfabético. Todos los informantes enfatizan la asesoría permanente, mantener la posibilidad de aprender el Braille Grado 2 siempre en mente. Sally Mangold afirmó que “Puede haber alumnos que aprenden con lentitud y tienen ciertas dificultades de aprendizaje que pueden funcionar mejor con el braille sin contracciones durante años. La determinación de mantenerlos o no en un braille sin contracciones debería hacerse en la evaluación del nivel de éxito en el que se encuentran.”

Muchos practicantes educativos se basan más en el arte popular y en el instinto que los estudios formales. Alan Koenig y Cay Holbrook hicieron notar que hay una investigación limitada en el uso de braille sin contracciones más allá de One Is Fun. En muchos casos, las estrategias de instrucción pueden basarse en los materiales disponibles. Marjorie Troughton escribió: “Cuando se tomaron estas decisiones (de publicar todos los libros en Braille Grado 2) no era física ni financieramente posible publicar libros en dos códigos diferentes. Sin embargo, con la tecnología de hoy, computadoras, digitalizadores (scanners) e impresoras, ya no es impráctico. Las razones para que haya un solo código ya no son válidas. Las razones para que haya dos códigos son evidentes. Es el momento de que se le dé a un porcentaje mayor de usuarios potenciales de braille la oportunidad de tener un código que sea útil para ellos.” (Troughton, 1992).

Anna Swenson resumió nuestra exploración de este tema al decir que “Sigo sintiendo que no hay una manera “correcta” de enseñar braille, dadas las múltiples variables involucradas. Los maestros deben seleccionar el método adecuado que mejor responda a las necesidades individuales de un infante en un escenario educativo específico. Hay ciertamente historias anecdóticas de éxito en ambos lados de este debate. Mientras disponemos de mayor número de investigaciones que puedan clarificar cuál es la mejor práctica en determinadas situaciones, debemos ampliar, en lugar de reducir, el rango de opciones que permitirá a los maestros tomar las mejores decisiones de instrucción para sus alumnos.”

De manera general, cuando vemos los textos que son utilizados comúnmente por los profesionales de la visión, el trabajo internacional para desarrollar un Código Braille de Inglés Unificado (Unified English Braille Code), la Iniciativa de Lectura de Texas (Texas Reading Initiative), las respuestas a las encuestas y el diálogo con maestros de los visualmente impedidos, seguirán surgiendo varias preguntas al respecto.

1. ¿Cuáles son las habilidades más importantes que los jóvenes lectores de braille necesitan adquirir leyendo braille?

La Iniciativa de Lectura de Texas ha demostrado que los jóvenes lectores deben hacer una conexión entre los sonidos y las letras individuales. Necesitan asociar y manipular los sonidos para formar palabras. Necesitan escribir acerca de sus experiencias y ser capaces de leer de nuevo esa información. La lectura está formada por varias habilidades, incluyendo la discriminación de letras y el uso de vocabulario significativo. Por varias razones, los jóvenes lectores de braille con frecuencia no tienen habilidades de lectura adecuadas durante los primeros años de la primaria. La investigación ha demostrado que las habilidades táctiles de discriminación de niños invidentes de primer grado, y su reconocimiento de objetos comunes del hogar mediante el tacto, pueden variar ampliamente. (Nolan y Kederis, 1969). La instrucción temprana debe optimizar al máximo el cambio exitoso de la experiencia del lenguaje oral al escrito, enfocándose en las conexiones entre los sonidos, las letras y las experiencias de la vida real.

2. ¿Debemos cambiar por completo del braille con contracciones al braille sin contracciones?

Todas las investigaciones que revisamos, las discusiones actuales con los practicantes y los resultados de nuestra encuesta, apuntan a añadir al braille alfabético como una estrategia de instrucción, más que a impulsar la desaparición del Braille Grado 2. Como en todas las decisiones, una consideración cuidadosa y una valoración, debe determinar los medios de aprendizaje del(a) infante. Si un(a) niño(a) progresa con éxito utilizando contracciones, estará claramente aprendiendo en el medio más apropiado. Para la mayoría de lectores braille que deseen tener acceso a literatura publicada a la mayor velocidad posible, la meta será dominar todo el Braille Grado 2. Actualmente, los exámenes estandarizados como el de Valoración de Habilidades Académicas de Texas (Texas Assessment of Academic Skills) se producen en Braille Grado 2, así como la mayoría de los materiales de los exámenes regulados. El código de braille alfabético puede ser una puerta de entrada para muchos de aquellos que, una vez enganchados en el entusiasmo de la lectura fluida, transiten hacia una instrucción literaria más avanzada. En algunas áreas de Canadá y en unos cuantos distritos de Estados Unidos, los lectores braille se cambian a la lectura con contracciones en los grados primarios superiores. Otros transitan antes o después, de acuerdo a sus estilos apropiados de aprendizaje. El braille sin contracciones ofrece éxito pronto con los retos mecánicos de la lectura braille.

3. ¿Podríamos incrementar las opciones de alfabetización para nuestros estudiantes con dificultades de aprendizaje?

Todos los alumnos son diferentes, y ningún método de enseñanza de la lectura funcionará para todos. Es esencial tener una variedad de métodos para enfrentar las necesidades individuales del(a) alumno(a), especialmente para los alumnos con limitaciones de aprendizaje especiales. Varias estrategias de lectura utilizadas por lo común con alumnos con dificultades de aprendizaje no son recomendables para los lectores de braille, debido a que “las contracciones en código braille no siempre corresponden a las letras individuales.” (Sack y Silberman, 1998). La lectura basada en la fonética, la instrucción en el énfasis en el código, y los métodos Orton-Gillingham, entran todos en esta categoría. En lugar de limitar las metodologías potenciales utilizadas para enseñar a leer, la instrucción de braille alfabético para los alumnos con impedimentos visuales y dificultades de aprendizaje podrían ampliar la capacidad del maestro para individualizar la instrucción de la lectura.

4. ¿Podríamos incrementar las opciones de alfabetización para nuestros estudiantes con múltiples discapacidades?

Los alumnos con sentido de la vista que tienen discapacidades leen y escriben utilizando la letra impresa según sus capacidades máximas. Los maestros que trabajan con estos alumnos están motivados a continuar proporcionándoles instrucción debido a que ven la importancia de que sus alumnos sean capaces de leer y de escribir sus nombres, anotar listas de compras, leer un menú o escribir recado para un amigo. Nuestros alumnos con impedimentos visuales y cognoscitivos, deberían tener la misma oportunidad y los mismos medios para llevar a cabo estas tareas funcionales. Si el braille es su medio, entonces necesitan práctica suficiente de lectura y escritura. El braille sin contracciones puede ser la estrategia que les permita adquirir funcionalidad de alfabeto. Al usar braille sin contracciones, podrían escribir en braille una lista de comestibles, leer un menú braille en McDonald’s, teclear en el teléfono los números en braille de sus amigos y familiares, así como leer señalamientos en muchos edificios públicos. El braille sin contracciones sería más fácil para que los maestros y el personal trabajaran con el(a) alumno(a), y les permitiría ofrecerle respuestas inmediatas al(a) mismo(a).

Los alumnos con sentido de la vista son capaces de utilizar materiales que vinculen palabras con imágenes y símbolos para ayudarlos a decodificar la letra impresa. Los alumnos con impedimentos visuales y discapacidades adicionales también pueden beneficiarse de los símbolos táctiles que se relacionan con el braille sin contracciones para apoyar la comunicación y las actividades de alfabetización.

5. ¿De qué manera el uso del braille sin contracciones impactaría al lector de braille en la corriente principal?

El braille alfabético gracias a su simplicidad, permite a todo el mundo en la vida del lector, convertirse en un participante de la alfabetización del(a) mismo(a).

El personal de la educación general así como los compañeros y la familia, pueden aprender de manera rápida tanto los símbolos de las letras como los signos de puntuación. El uso de braille alfabético en el aprendizaje temprano permite al alumno de braille escuchar y aprender las mismas lecciones de lectura de sus compañeros en el salón de clases. Las normas que rigen el deletreo de las letras son las mismas para todos los alumnos y los materiales pueden revisarse con mayor facilidad por el maestro de educación general sin esperar a que llegue un TVI especializado en lectura braille.

El TVI certificado podría necesitar explorar las fuentes publicadas para encontrar los materiales de braille alfabético. Las instituciones como APH están empezando a investigar el uso del braille alfabético y planean producir algunos títulos en este formato en el futuro. Los primeros dieciséis bloques de BRAILLE FUNdamentals, un currículo braille nuevo de TSBVI, enseña el código alfabético. La división de libros de texto de la Agencia de Educación Texas (Texas Education Agency), tendrá en consideración las solicitudes de textos en Braille Grado 1; actualmente produce algunos títulos que han sido pedidos en dicho formato. En este momento, la mayoría de publicaciones existentes están disponibles en Braille Grado 2; sin embargo, con los archivos electrónicos, es posible producir todos los formatos. Es fascinante que los avances en la tecnología para la producción de braille hayan dado a nuestros alumnos más opciones de alfabetización.

Después de compilar las respuestas de la encuesta, de examinar algunos de los recursos disponibles y de hablar con los TVI de Texas, estamos convencidos de que el uso de braille alfabético tiene potencial para incrementar las opciones de alfabetización para muchos alumnos con impedimentos visuales en Texas. ¿Ha tenido experiencias enseñando braille sin contracciones? ¿Quiere probar esta estrategia con sus alumnos? Estamos muy interesados en hacer equipo con los distritos o TVI que quieran explorar la enseñanza en braille alfabético. Para conectarse con un miembro de nuestro equipo VI Outreach, puede ponerse en contacto con Ann Rash al (512) 206-9269 o annrash@tsbvi.edu o Cyral Miller al (512) 206-9224 o cyralmiller@tsbvi.edu.

Referencias y lecturas

Beginning Reading Instruction: Components and Features of a Research-Based Reading Program (1997). Publication Number CU7 105 01. Texas Education Agency, Austin, Texas.

Harley, R. K., Truan, M. B., and Sanford, L. D., (1987). Communication Skills for Visually Impaired Learners. Charles C. Thomas, Publishers, Springfield, Ill. p. 233.

Lowenfeld, B., Abel, G.L. & Hatlen, P.H.  (1969). Blind Children Learn to Read. Charles C. Thomas, Publishers, Springfield, Illinois, p. 27.

Nolan, C.Y. & Kederis, C.J. (1969). Perceptual Factors in Braille Word Recognition. Research Series No. 20. American Foundation for the Blind, New York, NY, p. 43.

Sacks, S.Z. & Silberman, R.K. (1998).   Educating Students who have Visual Impairments with Other Disabilities. Paul Brookes Publishing Co., Baltimore, MD, p. 171.

Troughton, M. (1992).   One is Fun:  Guidelines for Better Braille Literacy. Brantford, Ontario.

Wormsley, D.P. (2000). Braille Literacy Curriculum. Towers Press, Overbrook School for the Blind, Philadelphia, PA.

Wormsley, D.P. & D’Andrea, F.M., eds. (1997). Instructional Strategies for Braille Literacy. American Foundation for the Blind, New York, pp. 161-162.


| Verano 2001 Tabula de Contenido | en via a Email de Ver/Oír |

Please complete the comment form or send comments and suggestions to: Webmaster

Last Revision: September 1, 2010