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Un Ejemplo de los Tiempos Históricos que se Viven en la TSBVI

Por Kristi Sprinkle, Desarrolladora de la Intranet e Historiadora no Oficial de la TSBVI, Austin, TX

Resumen: Este artículo describe algunos de los momentos interesantes en la historia de 150 años de la Escuela para los Ciegos e Discapacidades Visuales de Texas.

Palabras Clave: Escuela para los Ciegos, historia, sesquicentenario, avances.

Nota del Editor: Actualmente estamos celebrando el Sesquicentenario de la Escuela para los Ciegos e Discapacidades Visuales – 150 años. Esta historia está siendo preservada en un museo que se está creando en el campus. En una reciente asamblea del sesquicentenario, Kristi Sprinkle, quien ha asumido el rol de historiadora en el campus, presentó al personal de la TSBVI algunos hitos interesantes descubiertos al investigar la historia de la escuela. En lugar del artículo del Dr. Hatlen de la TSBVI que publicamos normalmente, hemos preferido incluir el texto de la presentación de Kristi.

Para entender la importancia del año 2006 de la Escuela para los Ciegos e Discapacidades Visuales de Texas, tendría que entender de dónde venimos – no necesariamente los edificios donde vivimos, sino el tipo de persona que éramos y lo que hicieron nuestros predecesores.

Cuando Elisha Pease, el primer gobernador de Texas, asumió su cargo, había pocas escuelas para los ciegos en el sudoeste, de hecho, sólo algunas en Estados Unidos – menos de 20. Pero en Texas, tuvimos una maravillosa oportunidad cuando el Gobernador Pease creó nuestro sistema de escuelas públicas y en 1856, fuimos creados como Escuela para los Sordos y Manicomio (School for the Deaf and Insane Asylum), aunque había menos de 1800 personas viviendo en Austin en esa época. En noviembre de 1856, arrendamos la casa que ahora se conoce como la Casa de Nelly Cochran en la Calle San Gabriel, a seis cuadras del Capitolio. Esta fue nuestra primera casa.

Fue en esa casa, el 29 de diciembre de 1856, donde recibimos el primero estudiante, Robert McKeachern. Como un adolescente de 17 años, Robert no tenía mucha libertad, ya que estaba bajo la supervisión no sólo del médico personal del Gobernador – quien se transformó en nuestro primer superintendente, sino también de su esposa. Al término del año escolar en 1857, la escuela tenía un total de siete estudiantes y un profesor. En comparación, hoy en día la TSBVI atiende casi a ocho mil estudiantes a través de programas educativos en el campus y servicios de extensión en todo Texas.

En 1860, teníamos un nuevo hogar para el Instituto – un lugar propio en la esquina de Red River y la Calle 19 – una cuadra que actualmente es propiedad de la Universidad de Texas. En este momento de nuestra historia, el Superintendente, era la persona encargada de la mantención y era responsable de mantener la propiedad, lo que incluía reparar las cañerías y podar los arbustos. Si pueden imaginarse al Dr. Phil Hatlen podando el césped del campus o pintando los dormitorios, podrán tener una idea clara de lo que se esperaba del Superintendente en aquel entonces.

Pero otros roles en la escuela también podrían parecernos algo extraños hoy, aunque eran necesarios y adecuados hace 150 años. Por ejemplo, el director, incluso a fines de la década de 1930, era también el superintendente de la escuela dominical. Era obligatorio que todos los estudiantes asistieran a la capilla todos los días y también a la iglesia los domingos. Y los profesores debían ayudar en la escuela dominical sin recibir pago extra.

En los primeros días, incluso ya en el campus actual, la supervisora se aseguraba de que los estudiantes siguieran las reglas y mantuvieran su programa de actividades mientras estaban en los dormitorios. No había Instructores Residenciales, sino “madres de los residentes” cada una de las cuales tenía a menudo entre 15 a 18 estudiantes a su cargo. En ese tiempo, el Superintendente imponía medidas disciplinarias a todos los estudiantes que mostraban un mal comportamiento. Generalmente era su trabajo notificar a los padres sobre la mala conducta del niño. Por ejemplo, ésta es una carta escrita a una madre en 1923:

Estimada Sra. West:

Ayer recibí su carta del 17 de octubre y he hecho las averiguaciones pertinentes respecto a este asunto. No descubrí nada muy importante. Maude Harris, una amiga de Frances, le dijo a Frances que Edna Brown le contó que Louise Wilson había dicho algo sobre ella. Después de investigar, al parecer Louise Wilson no mencionó a Francis, pero dijo algo sobre Maude Harris. Por lo tanto, al parecer no hay razón alguna para que Frances esté inquieta o preocupada. De hecho, Maude Harris, no es muy brillante, así que al parecer no había nada realmente grave como temí cuando recibí su carta....

Atentamente,

Superintendente EE Bramlette

Los profesores tampoco tenían un trabajo fácil. Ellos eran responsables de escoltar a los estudiantes en todas las visitas fuera del campus y a menudo iban con los estudiantes a sus casas para ayudarlos y para informar a los padres. Había dos profesores residentes en cada dormitorio. Estos profesores también hacían clases regulares en la escuela, además de cuidar a los estudiantes en el dormitorio después de las horas de clases y durante los sábados y domingos. La única recompensa que recibían por estas labores extras era alojamiento y alimentación gratis.

Con el transcurso de los años, también surgieron otros trabajaos en el campus. El “hombre del transporte” era quien limpiaba el coche tirado por caballos y cuidaba a los caballos, lo que incluía asegurarse de limpiar el estiércol del establo, alimentar a los animales y de poner las herraduras a los caballos. También se aseguraba que las mulas, los asnos o los caballos de las personas que venían del El Paso fueran alimentados y atendidos. Cuando llegó el ferrocarril a fines de la década de 1870, esta persona recibía a los estudiantes en la estación de trenes y los escoltaba a la TSBVI. A menudo, la TSBVI pagaba el viaje de retorno del tutor que acompañaba al estudiante a Austin.

A comienzos de la década de 1900, el granjero de la escuela era el entrenador laboral final, quien pedía a los estudiantes que lo ayudaran y supervisaba a los niños que querían aprender jardinería o sobre la crianza de aves y cerdos como un medio para ganarse la vida cuando salieran de la TSBVI. En el terreno que se ubica al lado de nuestra ubicación actual, nuestro granjero cosechó 225 montones de maíz, 6 toneladas de avena para el ganado, 6 toneladas de caña de sorgo para producir melaza y 2 toneladas de heno. También se preocupaba de los diversos huertos de 6 a 10 acres y con la ayuda de los estudiantes cultivaba remolachas, verduras mostazas, rábanos, cebollas, tomates, calabaza, lechuga, arvejas dulces, chalotes, quimbombó, pepinos y melones. Aunque la escuela no era autosuficiente después de trasladarnos a nuestra ubicación actual, estos huertos y la granja disminuyeron enormemente el presupuesto de alimentación de la escuela.

También fabricábamos otros productos para lograr autosuficiencia. Las niñas tomaban clases de costura dictadas por nuestra costurera residente para poder hacer vestidos para ellas y para toda la escuela. Las estudiantes también fabricaban zapatos para los residentes de la escuela. Los estudiantes de artes industriales fabricaban escobas y las vendían de puerta a puerta aquí en Austin y también a otras instituciones del estado.

Por lo tanto, en lugar de ubicar a los estudiantes en empresas locales como lo hacemos hoy, muchos de nuestros estudiantes aprendieron un oficio aquí en la escuela. Tejido de canastas, trabajo con mostacillas, costura, jardinería, crianza de animales, afinación de pianos, clases de música, reparación de sillas, fabricación de colchones (con algodón cultivado localmente) y fabricación de escobas. Un año fabricamos y vendimos 15000 escobas.

A fines de la década de 1860, después de que la Guerra Civil devastó la economía de Texas, confiamos en los empresarios que teníamos en el directorio de nuestra escuela, algunos cuyos nombres aún podemos encontrar en las calles y monumentos que adornan el paisaje de Austin. Lewis Hancock, quien dio su nombre al Hancock Center y a Hancock Drive, construyó el primero y más duradero campo de golf en Texas. También fue propietario de un Teatro de Opera donde muchos de nuestros estudiantes se graduaron mientras Hancock estaba en nuestro directorio de administradores.

Luego tuvimos la fama de Littlefield del Littlefield Hall, Littlefield Mall y Littlefield Fountain. George Littlefield era un hacendado que fue propietario de uno de los primeros bancos de la ciudad – un banco que además contrató a un famoso escritor y villano local llamado William Porter (también conocido como O. Henry.) George Littlefield estuvo en nuestro directorio con Lewis Hancock en 1874. El donó las 40 acres originales para la construcción de la Universidad de Texas y además, fue uno de los primeros fideicomisarios de ella.

Durante los cuarenta años que siguieron a la Guerra Civil, los superintendentes de nuestra escuela pusieron énfasis en las habilidades vocacionales. Estos líderes también creyeron en la educación física y requirieron que todos los estudiantes participaran en acondicionamiento físico diariamente. Por lo general, ésta era una recomendación del médico del personal y en los años de formación de nuestra escuela, ese médico resultó ser el superintendente. Una vez más, ¿Se pueden imaginar al Dr. Hatlen practicando una tonsilectomía a uno de nuestros estudiantes? Alguna vez el Dormitorio F y el Dormitorio C fueron usados como hospitales de emergencia. Con certeza, las cosas han cambiado.

Finalmente, para el cambio de siglo los superintendentes de la TSBVI eran contratados tomando en cuenta más bien sus antecedentes educacionales que sus habilidades como médico o como religioso. Conservamos la capacitación en habilidades vocacionales, pero la lectura, la escritura y la aritmética – y seguir el ritmo de los niños de la escuela pública – nos parecieron más importantes. La rutina de un niño alrededor del año 1905 era más o menos la siguiente:

6:00 A.M. – levantarse para hacer una hora de ejercicios;

30 minutos para tomar desayuno;

30 minutos para estudiar y 30 minutos de capilla (incluyendo una charla del superintendente respecto a los sucesos actuales del día);

8:30 – 12:30 período de clases seguido por una hora de almuerzo;

1:30-5 P.M. clases nuevamente;

5:00 una hora de recreación al aire libre, sólo media hora para cenar y luego dos horas de estudio y preparación de las clases

a las 8:45 P.M. los estudiantes podían retirarse por la noche.

Los miércoles y los domingos eran días de baño obligatorio. No había contacto entre los niños y las niñas en ningún momento, a menos que estuvieran supervisados por un adulto en la escuela. La correspondencia de y hacia una persona del sexo opuesto estaba prohibida y eran motivo para ser expulsado de la escuela – como también masticar y fumar tabaco, especialmente para las niñas.

El cocinero de la escuela y su asistente recibían productos frescos de los granjeros locales, pan horneado y productos fabricados por ellos como mantequilla y suero de leche (buttermilk.) Traían grandes cantidades de frutas, como duraznos, los que eran enlatados antes de que tuviéramos refrigeración, supermercados e incluso antes de que existiera el Amy’s Ice Cream. Como la escuela no tuvo refrigeradores hasta 1930, el hielo era traído por repartidores de hielo locales, uno de ellos fue el Sr. Zilker, de Zilker Park and Gardens.

Hay quienes pueden contarle que esta escuela alguna vez tuvo una visita famosa llamada Hellen Keller. Pero hubo otros de fama local que influyeron bastante en nuestro mundo. Un líder negro local llamado Norris Cuney Hare no descansó en su batalla por crear un lugar como el nuestro, para los niños negros menos privilegiados. A pesar de no haber sido nunca elegido para ocupar algún puesto estatal, este hombre defendió en la Legislatura, casi sin ayuda, un proyecto de ley que crearía el Instituto para los jóvenes de color que eran Sordos, Mudos y Ciegos el 5 de abril de 1887. El instituto permaneció abierto hasta 1943, cuando se combinó con el orfanato estatal en Corsicana para crear la Escuela para Ciegos, Sordos y Huérfanos de Austin, donde la hija de Norris Cuney Hare enseñó música y escribió sobre sus vidas.

En 1965, durante la lucha por obtener la igualdad para todas las personas, la Escuela para los Ciegos, Sordos y Huérfanos se disolvió y sus profesores y alumnos se unieron para crear nuestras actuales escuelas para los ciegos y los sordos. Fue de la Escuela para los Ciegos, Sordos y Huérfanos que la TSBVI obtuvo a su administrador Matthew Caldwell, quien permaneció mucho tiempo, así como a otros excelentes profesores y miembros del personal.

A comienzos de 1980, los estudiantes y el personal del Anexo de Sordociegos de la TSB comenzó a formar parte de nuestro campus principal, abandonando la antigua Casa de Viudas de Confederados (Confederate Widows Home) en la Calle 38. Junto a los estudiantes y el personal, esto trajo al campus las semillas de lo que sería uno de los mejores y más grandes programas de extensión en el país para todos los estudiantes ciegos y con discapacidades visuales, incluyendo aquellos con discapacidades múltiples.

Debido al duro trabajo del personal a través de los años y gracias a que hemos tenido líderes con visión, actualmente la TSBVI es reconocida como una de las mejores escuelas en el país. Así que no sólo estamos celebrando la historia de la escuela, sino también el futuro de cada niño que ha pasado y que alguna vez pasará por la TSBVI. Estamos celebrando a cada persona que alguna vez ha trabajado aquí, incluyendo al personal actual. Pienso que todos merecemos celebrar y que todos somos importantes para esta escuela y para su historia continuada. Así que ¡Feliz Cumpleaños a todos! Es tiempo de celebrar.


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Last Revision: September 1, 2010