TSBVI logo | Home | Site Search | Outreach | Ver/Oír Indicio |

Primervera 2002 Tabula de Contenido
English version of this article (Versión Inglesa)

El Sol del Amanecer

Por Terry Boisot, Padre de familia, Santa Bárbara, California
TheArcLink News, Octubre 2001
Reimpreso bajo licencia de TheArcLink, Inc. en www.TheArcLink.org   

Ben ha estado en primer año de la escuela preparatoria durante más de un mes ahora. Está en un nuevo distrito escolar y en una nueva escuela con cientos de chicos que no conocía al principio. Tiene siete maestros y cuatro personas que le proporcionan ayuda en los programas de sus siete clases. Recibe apoyo adicional de un terapeuta del lenguaje, de un maestro para impedidos visuales, de un maestro para alumnos con dificultades auditivas, de un terapeuta ocupacional, de un terapeuta físico y de un maestro de inclusión que organiza todo en una escuela que nunca había tenido a jóvenes con discapacidades severas en un salón de clases normal.

Esto significa una gran inversión de tiempo y de dinero, que requiere de mucha planeación y organización. El trabajo en equipo debe ser de primera calidad. Todo por un chico que tiene pocas habilidades de comunicación formal, utiliza un silla de ruedas, usa lentes de contacto, anteojos, prótesis de piernas, ayudas auditivas y usa un Dispositivo de Asistencia para Escuchar (Assistive Listening Device).

Al principio, a Ben la escuela le resultaba muy confusa y aterradora. Lloraba muchísimo, dejó de comer y tenía que tomarse muchos descansos. Hay tantos chicos y adultos, tantos lugares diferentes a los cuales ir. Me preocupaba que pudiera ser incapaz de ver u oír lo suficientemente bien como para asimilar todo lo que estaba pasando a su alrededor.

Pero nadie se rindió. Ni un maestro, ni un especialista, ni la directora y ninguno de los 895 chicos que asisten a la preparatoria Goleta Valley Junior High. A pesar de la confusión y del temor de Ben, las esperanzas para que aprendiera y participara de manera exitosa en la escuela, nunca disminuyeron. Noté una determinación más fuerte entre su equipo educativo y sus compañeros estudiantes para aprender acerca de Ben y sobre lo que él estaba tratando de transmitir con el uso que hacía de sus numerosas maneras informales de comunicarse.

Entonces, un día, precisamente dos semanas después de que iniciaron las clases, Ben entendió de pronto. Ya no lloraba en la escuela y no podía dormir la noche del domingo debido al entusiasmo que sentía en anticipación del día escolar del lunes. Empezaba a tomar más decisiones sobre lo que quería ponerse, comer o hacer, así como escuchar atentamente a sus maestros durante el día y responder “sí” y “no” en los exámenes. La semana pasada recibió su primera C+ real en su Boleta de Calificaciones.

Yo no podía haberme sentido más orgullosa.

Los chicos comenzaron a estar más familiarizados con él y Ben aprendió a reconocer las voces y el tacto de los maestros.

En la clase de tecnología Ben está aprendiendo sobre electrónica, tecnología de computación y maquinaria. A su vez, él le enseña a sus compañeros de clase acerca de las tecnologías que utiliza para tener acceso a su medio ambiente y participar en clase y en la sociedad.

En educación física, Ben sale volando en su bicicleta, junto a sus 60 compañeros de clase para correr la milla. En clase de arte, utiliza sus tijeras electrónicas para recortar figuras. Dibuja un zapato tenis con su lápiz vibrador. En la clase de teclados activa varios programas de computadora usando interruptores. Como ayudante en la cafetería, se está volviendo todo un cocinero, al usar su pelador eléctrico.

En artes dramáticas, Ben se ha convertido en parte del plan de estudios. La mayoría de los alumnos levantan sus manos cuando la maestra les pregunta a quiénes les gustaría estar en el grupo de Ben, y luego los reta a pensar de manera creativa la forma en la que se podría incluir a Ben en sus tareas.

La semana pasada, por medio del baile y del movimiento, los alumnos presentaron una viñeta del amanecer. Usando la palanca de su silla de ruedas, Ben se pone lentamente de pie, sonriendo como si él fuera el sol de la mañana, mientras que sus compañeros de clase bailan a su alrededor celebrando su llegada.

Asistí a la Noche de “Regreso a la Escuela” hace casi dos semanas. La maestra de artes dramáticas anunció a los padres en su salón, “Este es el grupo de alumnos más adorable y cariñoso que me haya tocado enseñar.”

Yo sabía porqué.

El maestro de teclados habló sobre la diversidad y los dones de todos los niños. La maestra de arte de Ben estaba entusiasmada al informar que una vez que había empezado a usar el micrófono del Dispositivo de Ayuda para Escuchar de Ben, él había empezado a reírse de sus bromas.

Recientemente, le envíe un correo electrónico a la directora para decirle cuánto apreciaba la manera en que la escuela había acogido a Ben y ella me respondió diciendo que estaba muy orgullosa de tenerlo en la misma. Cuando le dije a Ben lo que la directora de una escuela tan grande había dicho, sonrío de oreja a oreja.

No pasa un solo día sin que el maestro de inclusión de Ben informe sobre todos los chicos a los que Ben ayudó durante la jornada. Los niños cuyas vidas eran disfuncionales en casa –aquellos que nunca habían encontrado autoestima– parecen haberla hallado con Ben.

Estos son niños cuyas discapacidades de aprendizaje no son aparentes a simple vista: se trata de problemas de concentración, de lectura o para encender su computadora. Gracias a que Ben está ahí, también están los que lo apoyan, siempre dispuestos a dar la mano a otros alumnos y a apoyarlos en lo que necesitan.

De eso es lo que se trata la inclusión.

El jueves recogí a Ben un poco más temprano de la escuela. Cuando nos íbamos, la clase de educación física de 7o. grado dio la vuelta por la esquina y en estampida se dirigió hacia nosotros. No tuvimos más opción que quedarnos quietos y esperar a que cada uno de los chicos se detuviera el tiempo necesario para decir “¡Ey, Ben!”

No hubo una sola palmada paternalista en la cabeza. Sólo el respeto para un compañero estudiante que les ha traído algo que se pierde con frecuencia en la presión para sobresalir e la academia. Algo invaluable que únicamente incluyen las vidas con éxito.

Humanidad.

Terry Boisot es la madre de un chico con discapacidades, trabaja en el consejo de administración del Alpha Resource Center de Santa Bárbara y The Arc de los Estados Unidos. Está preocupada por todas las cuestiones de discapacidad y agradece los comentarios que le hagan llegar a tboisot@thearclink.org


| Primervera 2002 Tabula de Contenido | en via a Email de Ver/Oír |

Please complete the comment form or send comments and suggestions to: Webmaster

Last Revision: September 1, 2010