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Primervera 2002 Tabula de Contenido
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Detección Auditiva e Intervención Tempranas

Por Karl R. White, Utah State University, Logan, Utah

Nota de la editora: en Texas hemos hecho grandes progresos al establecer un examen de audición para recién nacidos como resultado del Acta de Examen de Audición para Infantes Recién Nacidos (The Newborn Infant Hearing Screening and Intervention Act) de 1999. Pensamos que a usted podría interesarle saber más acerca de la importancia de la detección temprana de pérdida de audición y de su intervención, ya que este programa, como muchos otros, será evaluado cuando se definan los presupuestos en Washington DC y en Texas. Si tiene alguna duda o pregunta al respecto o le gustaría saber más sobre este asunto, por favor comuníquese con Karl White en Logan, Utah a la dirección KWHITE@coe.usu.edu

ANTECEDENTES

La pérdida de audición continúa siendo el defecto al nacer más común en Estados Unidos. El Acta de Examen de Audición para Infantes Recién Nacidos de 1999 (presentada por el Representante James Walsh), se incorporó en el Título VI del Acta de Apropiaciones de Trabajo, HHS y Educación de 1999, y se firmó como ley. Ha conseguido fondos federales para becas estatales que garantizan los programas de examen de pérdida auditiva e intervención. El Congreso también identificó varias metas específicas para atender el problema de pérdida auditiva en los niños por medio del Acta de Salud de los Niños de 2000 (P.L. 106-310), incluyendo el examen temprano de audición y la evaluación de todos los recién nacidos, la coordinación de los servicios de intervención y de rehabilitación, así como la investigación aplicada en curso para entender mejor las necesidades de aprendizaje y desarrollo de los niños sordos o con debilidad auditiva.

Desde 1999, el número de estados que requieren el examen estatal de audición a los recién nacidos por ley o de forma voluntaria ha aumentado de 11 a 41 además del Distrito de Columbia. Aunque se han hecho algunos avances, todavía hay mucho camino que recorrer. Sólo el 67% de los bebés se someten a examen ahora para detectar la pérdida auditiva antes de 1 mes de edad (apenas el 20% más que en 1999). Hasta la fecha, a más de la mitad de los recién nacidos que no pasan el examen de audición no se les da seguimiento alguno. Por si eso fuera poco, más de la mitad de infantes a quienes se les diagnostica pérdida auditiva no están inscritos en ninguno de los programas de intervención a los 6 meses de edad.

Durante los últimos tres años, ha habido más solicitudes de beca que el financiamiento disponible, lo que subraya la necesidad de ampliar el presupuesto federal. Actualmente, 44 estados y 3 territorios (de los 50 estados y 9 territorios) ha recibido las becas competitivas HRSA con el propósito de establecer programas EDHI estatales. Debido a que tales becas han funcionado únicamente durante períodos de 6 meses a 2 años, una fuente de financiamiento exclusiva es indispensable en este momento para garantizar que los programas estatales se vuelvan por completo operativos; programas de examinación con resultados y vinculados de manera apropiada con el diagnóstico, la intervención temprana y el hogar médico del infante.

Sólo 30 estados han recibido las becas del convenio de cooperación CDC durante los últimos dos años (15 estados en el año fiscal 2000 y otros 15 estados en el año fiscal 2001) para ayudarlos a desarrollar sistemas sólidos de investigación y de seguimiento. Estos sistemas son necesarios para garantizar el seguimiento y la coordinación de los servicios de intervención temprana para los niños pequeños identificados con pérdida de audición. Los estados también enfrentan retos en la transferencia de información acerca de los niños a quienes se ha diagnosticado pérdida auditiva entre los prestadores de servicios, los programas estatales EHDI y los programas de intervención temprana.

ALGUNOS DATOS SOBRE LA PÉRDIDA AUDITIVA EN NIÑOS

Todos los días en los Estados Unidos, aproximadamente 1 entre 1,000 recién nacidos (o 33 bebés al día) nace con sordera profunda, junto con otros 2 a 3 de cada 1,000 bebés nacidos con pérdida parcial de la audición, haciendo de la pérdida auditiva el defecto de nacimiento número 1 en el país. (Sitio web del Centro Nacional sobre Valoración y Manejo Auditivos, 2002 y Sitio web de los Centros para el Control de Enfermedades, 2002).

La pérdida de audición en los recién nacidos es 20 veces superior a la fenilquetonuria (phenylketonuria-PKA), una condición en contra de la cual se examina actualmente a todos los bebés que acaban de nacer (Grosse, 2001).

De los 12,000 bebés nacidos en los Estados Unidos anualmente con alguna pérdida auditiva, sólo la mitad presentan un factor de riesgo – lo que significa que si sólo se examinaran a los infantes con alto riesgo, la mitad de los niños con alguna pérdida de la audición no serían examinados ni identificados. (Harrison & Roush, 1996). En la práctica actual, los programas de examen de recién nacidos basados en el factor de riesgo han identificado únicamente del 10 al 20% de infantes con pérdida auditiva (Elssmann, Matkin & Sabo, 1987). Cuando se detecta la pérdida de audición después de los primeros meses de vida, el momento más crítico para estimular los conductos auditivos hacia los centros de audición del cerebro se pierde, retrasando de manera significativa el desarrollo del habla y del lenguaje.

Actualmente, sólo el 67% de los bebés son examinados por pérdida de audición antes de 1 mes de edad (apenas 20% más que en 1999). De los bebés examinados, únicamente el 56% de quienes necesitaban evaluaciones de diagnóstico la recibieron en realidad a los 3 meses de edad. Es más, sólo el 53% de los diagnosticados con pérdida auditiva son inscritos en programas de intervención temprana a los 6 meses de nacidos (Sitio web del Centro Nacional sobre Valoración y Manejo Auditivos, 2002). Como resultado de ello, estos niños tienden a volver a aparecer más tarde en los programas de nuestras escuelas de educación especial (IDEA, Parte B).

Cuando no se identifica a los niños y no reciben intervención temprana, la educación especial para un(a) niño(a) con pérdida auditiva le cuesta a las escuelas $420,000 dólares adicionales y tiene un costo de tiempo de por vida de aproximadamente $1 millón de dólares por persona (Johnson et al, 1993).

RECOMENDACIONES NACIONALES SOBRE DETECCIÓN AUDITIVA
E INTERVENCIÓN TEMPRANAS

El Comité Conjunto sobre Audición Infantil 2000 (Joint Comitee on Infant Hearing) y los objetivos de salud del programa Gente Sana 2010 del Servicio Público de Salud de los EUA (sitio web Health People 2010, de 2002) recomiendan que todos los recién nacidos sean examinados por pérdida de audición al cumplir 1 mes de edad, tengan un seguimiento de diagnóstico a los 3 meses y reciban servicios de intervención apropiados a los 6 meses de nacidos.

Un Panel de Consenso de los Institutos Nacionales de Salud (National Institutes of Health-NIH) recomendó en 1993 el examen auditivo de todos los recién nacidos. El informe del consenso concluyó que el mejor momento para conseguir esta meta está proporcionada por el desarrollo de programas de examen de audición para recién nacidos en los cuartos para recién nacidos en hospitales o clínicas de parto, antes de ser dados de alta (National Institutes of Health, 1993).

La Fuerza de Tareas de los Servicios Preventivos de EUA en 2001 concluyeron que el examen universal de audición en los recién nacidos conduce a una identificación y a un tratamiento más pronto. Sin embargo, no hay suficientes estudios clínicos de muestra y de solidez suficientes para evaluar los resultados a largo plazo. Aunque la preponderancia de evidencia anecdótica e investigación clínica indica que el EHDI proporciona un beneficio sustancial, se necesitan estudios de resultados y pruebas clínicas adicionales (Sitio web de la Agencia para la Investigación y Calidad en Servicios de Salud-Agency for Healthcare Research and Quality, 2002).

MÉTODOS Y COSTOS PARA EL EXAMEN DE AUDICIÓN A RECIÉN NACIDOS

Los avances tecnológicos en el examen de audición a recién nacidos en la mayoría de los hospitales han permitido la disminución de los costos, que en la actualidad oscilan entre $25 y $60 dólares. El costo de identificar a un recién nacido con pérdida auditiva es menor que una décima parte del costo de identificar a un bebé que acaba de nacer con PKU, hipotiroidismo o anemia de células enfermas, exámenes que se practican en casi todos los estados (Grosse, 2001).

Se usan dos tipos de procedimientos electrofisiológicos para examinar a los recién nacidos, solos o en combinación:

BENEFICIOS DE LA DETECCIÓN AUDITIVA Y DE LA INTERVENCIÓN TEMPRANAS

Los infantes identificados con pérdida auditiva pueden obtener amplificación desde una edad tan corta como 4 semanas. Con una intervención temprana apropiada, los niños con pérdida de audición pueden ser ubicados en salones de clases de primaria y secundaria de educación normal )Comité Conjunto sobre Audición Infantil 2000). La investigación reciente ha concluido que los niños nacidos con pérdida auditiva que han sido identificados y a quienes se les ha proporcionado una intervención temprana antes de los 6 meses de edad, demuestran una significativamente mejor habla y comprensión de lectura que la de los niños identificados después de los 6 meses de nacidos (Yoshinaga-Itano & Apuzzo, 1998 y Yoshinaga-Itano et al, 1998).

Incluso una pérdida leve de audición es capaz de interferir de manera significativa con la recepción del lenguaje hablado y del desempeño educativo. La investigación indica que los niños con pérdida auditiva unilateral (en un solo oído) tienen diez veces más probabilidades a perder por lo menos un grado, en comparación con los niños con audición normal (Bess, 1985, Bess 1998 y Oyler et al, 1988). Se han reportado retrasos similares en los logros académicos incluso en niños con una pérdida auditiva muy ligera (Quigley, 1978). Los niños con pérdida de audición leve pierden del 25 al 50% del discurso en el salón de clases y podría considerarse, de manera errónea, que presentan problemas de comportamiento (Flexer, 1994).

Estudios clínicos recientes indican que la detección temprana de la pérdida auditiva con una intervención apropiada, minimiza la necesidad de habilitación amplia durante los años escolares y por lo tanto reduce la carga para el programa IDEA Parte B (Sitio web de los Centros para el Control de Enfermedades, 2002 y Ross 2001). En contraste, un estudio de 30 años de Gallaudet reveló que la mitad de niños con pérdida auditiva se graduaron de la escuela preparatoria (high school) con un nivel de lectura de 4to. grado o menor (Sitio web del Centro de Investigación Gallaudet, 2002).

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Centers for Disease Control and Prevention. National Center for Birth Defects and Developmental Disabilities, Early Hearing Detection and Intervention Program. What is EHDI. http://www.cdc.gov/ncbddd/ehdi/ehdi.htm

Elssmann, S.A., Matkin, N.D. and Sabo, M.P. Early identification of congenital sensorineural hearing impairment. The Hearing Journal. 1987; 40(9):13-17.

Flexer, C. Facilitating hearing and listening in young children. San Diego, CA: Singular; 1994.

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Oyler, R., Oyler, A. and Matkin, N. Unilateral hearing loss: demographics and educational impact. Language, Speech and Hearing Services in Schools; 1988; 19:201-209.

Quigley, S. Effect of hearing impairment in normal language development. Pediatric Audiology, Englewood Cliffs, NJ: Prentice-Hall; 1978.

Ross, M. Performance of hard of hearing children _ academic achievement. Our Forgotten Children - Hard of Hearing Pupils in the Schools, Third edition; Bethesda, MD, Self Help for Hard of Hearing People; 2001; 28-30.

Yoshinaga-Itano, C. and Apuzzo M.L. Identification of hearing loss after 18 months of age is not early enough. American Annuals of the Deaf. 1998; 143(5):380-387.

Yoshinaga-Itano, C., Sedey, A.L., Coulter, B.A. and Mehl, A.L. Language of early and later-identified children with hearing loss. Pediatrics. 1998; 102:1168-1171.


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Last Revision: September 1, 2010