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Primervera 2002 Tabula de Contenido
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"Donde Vuelan los Aviones"

Por Phil Hatlen, Superintendente, Escuela de Texas para los Ciegos e Impedimentos Visuales

Lo que sigue es una historia con tantas versiones como maestros de los impedidos visuales existen. Un buen amigo mío fue maestro de recursos para impedimentos visuales del último año de preparatoria senior. Entre sus alumnos había un estudiante muy brillante y competente totalmente invidente de 11o. grado. Mi amigo estaba preocupado acerca de los conceptos y habilidades de socialización de este alumno que sobresalía en el aprendizaje académico. Un día, hizo que el estudiante subiera por una escalera y tocara el techo del salón de clases. Mi amigo le preguntó: “¿Sabes lo que es eso?” El alumno respondió: “Esto es donde vuelan los aviones.”

Aunque esta breve historia parece ilustrar la falta de desarrollo conceptual, no del desarrollo de habilidades de socialización, yo quiero argumentar que es una ilustración clásica de por qué necesitamos enseñar habilidades de interacción social.

En el transcurso de varios años, he estado involucrado en la educación de impedimentos visuales; ha sido interesante, frustrante y trágico que mis colegas y yo hayamos puesto tan poca atención a la enseñanza sistemática, secuencial, de habilidades de socialización. Recuerdo que entre las razones originales dadas para “seguir la tendencia general” estaba darle oportunidades a los alumnos ciegos de crecer socialmente con sus compañeros de clase y vecinos con sentido de la vista. Así que los colocamos en salones de clase normales y pensamos que la cercanía haría el resto. Cuando se nos preguntaba acerca de la enseñanza de habilidades de socialización, respondíamos que corregíamos el comportamiento social inapropiado (mecerse, presionarse los ojos, etc.) cuando era necesario. Lo que eso significaba era que interveníamos cuando los niños se comportaban de forma socialmente inaceptable y tratábamos de extinguir el comportamiento en cuestión. No significaba, por lo menos en mi caso, que reemplazáramos el comportamiento inapropiado al enseñar lo que sería socialmente aceptable. Tampoco compartimos con los alumnos información sobre qué comportamientos eran permisibles con diferentes audiencias y cuáles comportamientos eran permitidos sólo en la privacidad de sus propios hogares o habitaciones.

En una etapa anterior, cuando enseñaba a los futuros maestros de los impedidos visuales en una universidad, ofrecí un curso intitulado “Implicaciones Sociales y Psicológicas de la Ceguera.” Casi cada semestre, los alumnos y un servidor empezábamos el curso con una discusión fascinante. Considerábamos la posibilidad de que, para el adulto ciego adventicio, los problemas principales de la ceguera probablemente serían psicológicos, mientras que para el niño congénitamente ciego, la mayoría de las dificultades serían sociales. Por otra parte, cada habilidad social que se aprende de manera incidental, casual, por medio de la visión, necesitará enseñarse a los niños ciegos. ¿Qué le ocurre a tales necesidades si no tenemos un plan de estudios de habilidades de socialización?

Como resultado de nuestros intentos más bien débiles e ingenuamente ignorantes en capacitación de habilidades de socialización en los primeros años de seguir la tendencia general, demasiados jóvenes ciegos e impedimentos visuales llegaron a la edad adulta con pocas o ningunas habilidades para la interacción social. Por ello, las verdaderas razones por las que hicimos que los alumnos siguieran la tendencia general, resultaron en muchos jóvenes adultos ineptos socialmente hablando.

¿Lo estamos haciendo mejor ahora? Eso espero – tenemos el plan de estudios para valorar y enseñar la interacción social, contamos con un plan de estudios básico expandido que enfatiza la enseñanza de habilidades de socialización, y nuestras universidades están prestando mucho mayor atención a la preparación de maestros que saben cómo enseñar habilidades que no sean académicas.

Ann MacCuspie escribió un libro intitulado Promoting Acceptance of Children with Disabilities: From Tolerance to Inclusion (Promoción de la Aceptación de Niños con Discapacidades: De la Tolerancia a la Inclusión) (Atlantic Provinces Special Education Authority, 1996), que debe leer todo profesional de educación de impedidos visuales. Ann describe lo que llama la “Cultura de los Pupilos,” y nos advierte que esta actitud característica de los adolescentes se aprende por medio de la observación de sus compañeros; resulta esencial para lograr una vida social saludable en la escuela y en la comunidad.

De acuerdo a MacCuspie, la cultura de los pupilos tiene varias funciones:

  1. Es un recurso defensivo de los pupilos frente a los maestros y otros adultos.
  2. Determina quién pertenece a la misma y quién no.
  3. Proporciona beneficios especiales para los miembros del grupo.
  4. Legitima las percepciones de los niños sobre su mundo.

MacCuspie va más lejos para ilustrar, por medio de su investigación, porqué es difícil, si no imposible, para los niños impedidos visuales, ser parte de una “cultura de pupilos.”

“...muchas fuentes de incompatibilidad se vuelven aparentes. Los compañeros de clase de estos alumnos (impedimentos visuales) se quedaban perplejos sobre cómo interactuar con una alumna visual impedimento o cómo responder a sus comportamientos atípicos o costumbres. Los alumnos con algún impedimento visual, frecuentemente desinformados de las reglas negociadas de cultura escolar, se comportaban de manera inapropiada... El ambiente social en sí mismo era con frecuencia hostil para los niños con discapacidades integrados en un salón de clases normal. La competencia, verificada en escenarios competitivos o juzgados a partir de criterios inequitativos, colocaban  de manera rutinaria en desventaja al(a) alumno(a) con impedimento visual ...”

Estoy plenamente consciente del énfasis en el libro de Ann debido a que soy el padre de un adolescente. Lucas, mi hijo, tiene 13 años y pronto cumplirá 14. A lo largo de toda su vida, ha sido un joven amable, sensible, amoroso y divertido. Él y su madre son las alegrías de mi vida. Sin embargo, ahora estoy consciente del inicio de su identificación con su cultura de pupilos. Los cambios son sutiles, porque Lucas todavía tiene un amor profundo e inagotable hacia su familia y está comprometido a ser un miembro cariñoso de nuestro círculo. Pero hay una dimensión normal y creciente de él en los que nosotros, mi esposa y yo, no estamos incluidos. Está creciendo, convirtiéndose en su propio ser, no en una simple extensión de nosotros. Todavía no he visto que Lucas desafíe deliberadamente a sus padres y lo atribuyo al hecho de 13 años de amor, cuidado y disciplina gentil que ha recibido.

¿Por qué les estoy contando esto? Debido a que la mayoría de lo que Lucas sabe acerca de su cultura de pupilos ha sido aprendido de manera informal y visualmente. El “holgado” con ciertos grupos en la escuela porque comparte los mismos intereses, tiene conversaciones muy animadas y se ríen mucho juntos. Su identidad con su cultura de pupilos crecerá en los próximos años y sus padres sólo esperan y rezan para que su sólida formación le ayude a recordar la honestidad, la integridad y a distinguir lo que está bien.

Lucas se volvió primero un miembro de la cultura de pupilos debido a los intereses que comparten él y sus compañeros. Conforme transcurran los meses y los años, esa afinidad se fortalecerá por medio de las experiencias y relaciones compartidas. Con suerte, sus amigos de ahora lo serán toda su vida.

¿Cuáles son algunos de los prerrequisitos que los niños deben aprender para convertirse en miembros de una cultura de pupilos? ¿Cuáles son las características de la cultura de pupilos que es necesario enseñar a los niños invidentes e impedidos visuales? Esto es lo que Ann MacCuspie tiene que decir al respecto:

¿Cómo podemos ayudar a los alumnos invidentes a que desarrollen una cultura de pupilos? No estoy seguro, y muchos de ustedes, lectores, han hecho más que yo al respecto. Pero no puedo evitar pensar acerca de pasar unos momentos cada día, varias veces a la semana, ayudando al pre-adolescente en su casa a que aprenda a vestirse de manera socialmente apropiada, a que tenga costumbres socialmente aceptables,  a que desarrolle intereses en común con otros alumnos, aprenda habilidades de conversación (no interrumpir, cómo aparentar interés, etc.), relaciones adecuadas con los adultos, etcétera.

Porque, después de todo, las habilidades de socialización son tan importantes como aprender a leer ¿no es cierto?


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Last Revision: September 1, 2010