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Primavera 2001 Tabula de Contenido
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Mirar al Mundo Directamente a los Ojos

Terry Murphy, Director Ejecutivo, Comisión para Invidentes de Texas

La mayoría del personal de la Comisión sabe que soy bueno para las citas que inspiran, así que aparecen de vez en cuando en mi correo. Una de tales piezas de papel llamó recientemente mi atención fundamentalmente porque el remitente había resaltado el nombre de Hellen Keller. De The Book of Positive Quotations (El libro de las citas positivas) de John Cook, se citan las siguientes palabras de Keller:

“Nunca agaches la cabeza. Manténla firme. Mira al mundo directamente a los ojos.”

¡Vaya, tales palabras, tan sencillas irradian tanta confianza! Me cautivaron, así que pasé unos momentos, durante algunos de los siguientes días familiarizándome de nuevo con esta mujer impresionante.

Encontré que Keller estaba entre “Las 50 Personas Más Famosas del Siglo” en la edición de diciembre de 1999 de Biography Magazine, lo cual no me sorprendió. Aunque su vida se extendió a lo largo de dos siglos (1880-1968), dejó una marca indeleble en el siglo en que ustedes lectores y yo nacimos. Keller se convirtió en la “persona póster” por su logro de triunfar sobre la discapacidad física en los años 1900. Ciega, sorda e incapaz de hablar como resultado de un mal no identificado contraído cuando tenía 19 meses de edad, Keller sin embargo siguió sus estudios hasta graduarse con honores de Radcliffe. Viajó alrededor del mundo, escribió 14 libros y ofreció conferencias.

La persona que ayudó a Keller a obtener la confianza para “mirar al mundo directamente a los ojos” fue su maestra, Annie Sullivan. Sullivan conectó a Helen al mundo de posibilidades a la edad de 6 años. Una vez que Keller se percató, por Sullivan, de que todo tenía un nombre, se volvió insaciable. En seis meses, se dice, había aprendido el alfabeto manual y podía leer braille. Una biografía dice que se dedicó a aprender alemán, latín, griego y francés. Todo esto dice mucho tanto sobre la maestra como de la alumna.

Aventuro la suposición de que ahora hay algunos cuantos adultos que no han visto, oído o leído una o más versiones de “The Miracle Worker” (“La Trabajadora Milagrosa”), originalmente obra de teatro en la que Sullivan y Keller fueron inmortalizadas por William Gibson. El título en sí mismo dice mucho acerca de la naturaleza humana. En los años 1880, la capacidad de Sullivan para ayudar a Helen a entender el mundo de vista y sonido sin ver ni oír era realmente considerada como un “milagro”.

Un “milagro” incluso mayor a principios y mediados de los años 1900 era que Keller siguiera utilizando su entendimiento y educación para ganarse la vida escribiendo y dando conferencias. Desafortunadamente, esta clase de modo de pensar milagroso acerca de las personas exitosas y productivas con pérdida visual y auditiva, todavía prevalece hoy en día. Tiendo a pensar que Keller y Sullivan dirían que haberse reunido como alumna y maestra en realidad habría sido un milagro, pero que el “empleo y el resultado de vida independiente,” de Helen, como diríamos en la actualidad en el campo de la rehabilitación vocacional, ¡fueron en su lugar el resultado de mucho trabajo arduo y perseverante de ambas partes!

No puedo evitar reflexionar mientras leo más sobre Keller, qué es lo que ella y Annie Sullivan tendrían que decir sobre el modelo de servicio de los “Constructores de Confianza de Texas” (TCB) de la Comisión, si estuvieran aquí en estos momentos. Después de algunos rodeos por medio de unas cuantas de sus palabras, estoy casi seguro de que dirían que no es nada nuevo para ellas. Consideremos las siguientes:

“Podemos hacer cualquier cosa que queramos mientras nos mantengamos firmes en lograrlas durante el tiempo suficiente,”

“Uno nunca puede consentir en arrastrase cuando siente el impulso de remontar el vuelo.”

Y mi favorita:

“El mundo no se mueve únicamente por los poderosos empellones de los héroes, sino también por la suma de los pequeños empujones de cada trabajador honesto.”

Creo que Sullivan se veía a sí misma como una trabajadora honesta, no como a una heroína. Pienso que ella díria que la manera en que los TCB proporcionan servicios es similar a la forma en que se acercaba a ayudar Helen –con pequeños empujones de esperanza, optimismo, determinación y honestidad. Por sus antecedentes, Sullivan sabía que si Keller podía aprender primero técnicas de habla y comunicación alternativas, obtendría la confianza para emprender más cosas. No creo que Sullivan supiera todo lo que Helen era capaz de lograr. Sólo sabía que con cada paso hacia adelante, era posible conseguir una meta mayor. En esos inevitables momentos en los que Helen rehusaba seguir frente a algo nuevo o difícil, puedo ver a Sullivan empujando a Helen suavemente incluso después de su madurez adulta, porque sabía que la confianza en sí misma de Helen crecería conforme aprendiera y practicara nuevas habilidades.

Se critica a veces a los trabajadores TCB por no rendirse cuando las personas plantan sus pies en concreto y rehúsan aprender habilidades alternas de las cuales escoger en situaciones variantes. No podemos obligar a ninguna persona a realizar el esfuerzo, pero no nos damos por vencidos tan fácilmente como alguna vez lo hicimos. Por experiencia propia aprendimos que un individuo que concluye una rehabilitación vocacional o de servicios de vida independiente después de seleccionar un mínimo de habilidades, generalmente regresará una y otra vez a la agencia en busca de ayuda. Cuando tantas de dichas personas que regresaban afirmaban que se habían dado cuenta de que carecían de la confianza en sí mismos para resolver los problemas por ellos mismos, nació Constructores de Confianza de Texas (Texas Confidence Builders).

Creemos que los “pequeños empujones” de los que habla Keller tan elocuentmente, valen la pena de la crítica si tenemos éxito en hacerles llegar a las personas la verdad de que vivir en una sociedad configurada fundamentalmente para la vista y el sonido tiene suficientes barreras sin tener en cuenta a los individuos que se limitan a sí mismos. Esta última cita que me encontré resume bastante bien las vidas de Sullivan y de Keller, de los trabajadores TCB y de muchas personas a las que la Comisión está impulsando a ser lo mejor que pueden ser. Helen Keller dice:

“Sólo soy una; pero de todas maneras una soy. No puedo hacer todo, pero de todas maneras puedo hacer algo. No rehusaré a hacer ese algo de lo que soy capaz.”


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Last Revision: September 1, 2010