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Primavera 2000 Tabula de Contenido
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La importancia de los servicios basados en la realidad

Por Terry Murphy, director ejecutivo de la Comisión para Ciegos de Texas

En un mensaje electrónico circulando por ahí recientemente, había una lista de cosas que los egresados de la universidad y de la escuela secundaria "deberían haber aprendido". A pesar de que el mensaje que yo recibí atribuye lo dicho a Bill Gates, la fuente más probable del original sería Charles Sykes, autor de "Dumbing down our kids" (como estupidizar a nuestros hijos). No he leído el libro, pero se supone que habla de cómo la enseñanza complaciente y políticamente correcta ha creado una generación completa de jóvenes sin una concepción de la realidad y cómo esto los coloca en una situación de fracaso frente al mundo real.

Indistintamente de quien lo haya escrito, hay dos elementos en la lista que son similares a lo que hace años vengo diciendo a mis hijos. El número 4 dice, en parte, "si piensas que tu maestra es dura contigo, espera a tener un jefe...", y el 8, "tu escuela puede haber abolido la idea de ganadores y perdedores, pero en la vida todavía se gana y se pierde. En algunas escuelas ya no existen las malas notas y te dan todo el tiempo que necesitas para llegar a la respuesta correcta. Pero esto no tiene ni la más mínima semejanza a NADA de la vida real".

Más de uno dirá que estos mensajes son muy cínicos o desalentadores para los niños, especialmente para aquéllos con discapacidades. Yo creo que son buenos consejos dados con amor, para todo joven con el potencial de salir al mercado de trabajo un día. La verdad en la vida real es que los empleadores no dan un sinnúmero de oportunidades para que el trabajo salga bien y puede que 60 no sea una nota para pasar.

Más o menos al mismo tiempo en que recibí el mensaje electrónico, salió un artículo interesante en el New York Times en el que Erica Goode comenta sobre los resultados de un proyecto de investigación en Cornell University a cargo del profesor David Dunning y su asistente. La investigación muestra que las personas más incompetentes ni siquiera saben que lo son y que generalmente tienen absoluta confianza en sus habilidades. En realidad, tienen más confianza en sí mismos que aquéllos que hacen las cosas bien. Una de las razones, dice Dunning, es que estas personas no reciben generalmente respuestas honestas. Las normas sociales frenan a la mayoría de decir abruptamente, "Eres un incompetenté", aunque esta evaluación esté correcta.

En la Comisión para Ciegos hay gente de todas las edades, de todo tipo, para quienes la ceguera es una realidad. Nuestro trabajo importante es infundir una buena dosis de realidad en nuestros servicios, a menos que queramos ser culpables de estimular la incompetencia y la falsa confianza. Sin embargo, es igualmente importante tener una actitud positiva. Esta doble responsabilidad obliga a veces a nuestro personal a ser equilibristas tratando de ser firmes por un lado y optimistas por el otro, al mismo tiempo que deben ser honestos pero dar aliento.

Firme quiere decir, advertirle a un adolescente y a sus padres que la ceguera no es una característica que todo empleador potencial llega a entender y que, por lo tanto, el joven deberá trabajar con más esmero que un vidente para poder venderse a sí mismo. Optimista significa decirles que conocemos a dos personas con metas similares que hace seis meses salieron a trabajar ganando buenos salarios y que una de ellas ya tuvo un aumento. Sabemos que puede hacerse.

Honesto significa decirle a alguien que ha sido ciega toda su vida que probablemente la promoción en el trabajo no le llega, no porque sea ciega sino porque se rehusa totalmente a aprender las técnicas necesarias para ajustarse al ambiente laboral vertiginoso de hoy día. Dar aliento significa decirle al mismo tiempo que miles de ciegos han aprendido braille o computación, mejorando así su potencial para obtener posiciones mejores. Sabemos que puede hacerse.

Ser firme y honesto no es siempre fácil; a veces uno corre el riesgo de ser llamado insensible. Hace un tiempo, un padre nos escribió para quejarse de que el consejero de su hija en la universidad era un insensible porque le había dicho a su hija que debía venir a clase llueva o truene. El padre estaba consternado de que alguien le exigiera a su hija ciega ir a clase bajo la lluvia. El consejo sensato del profesor había sido, "Caminar bajo la lluvia no me divierte a mi tampoco, pero no podrás pasar este curso si no vienes a clase; fíjate si no existe un camino alternativo por el que no te mojes y compra un paraguas más grandé". Me complace decir que el preocupado padre y la estudiante finalmente vieron la realidad de que un empleador también exigiría asistencia llueva o truene. Lo último que supe fue que la joven se ha convertido en una viajera independiente (con un paraguas en su mochila).

Algunas de las personas más independientes que he conocido durante los años que he pasado en la Comisión, me han contado que gran parte de su independencia viene de que sus padres nunca fueron reacios a exigir de ellos tanto como exigían a sus hermanos y hermanas videntes. Un amigo me contó que cuando se dejaba llevar por la tentación de usar su ceguera para no cumplir con sus tareas en el hogar o en la escuela, sus padres nunca recularon ni cedieron y rápidamente él entendió el mensaje. La confianza que los padres tenían en él hacía que tuviera confianza en sí mismo a medida que lograba sus tareas con éxito junto con sus hermanos que, como típicos hermanos, no perdían la oportunidad de ponerle los puntos sobre las íes.

En esta profesión, nos llega una gran gama de capacidades tanto en los consumidores como en los empleados ciegos. Uno de los aspectos más frustrantes en esta profesión, es trabajar con personas no entrenadas, incompetentes para viajar , comenzar a entusiasmarse con las posibilidades que las nuevas técnicas les aportarían, para que nos repliquen, "yo me las arreglo bien". Igualmente frustrante es ver el potencial desperdiciado de una persona que se rehusa a reconocer el valor de braille para mejorar su productividad. "En las reuniones nunca tengo que tomar notas; ¿para qué voy a aprender braille?" ¿Qué le contesta uno a gente así? ¿Sí, estás haciendo un buen trabajo? No. Dejar la realidad de lado puede privar a esta persona de su mayor potencial y por eso debemos explorar en nuestro bagaje de comunicaciones y encontrar la manera de ser firme y honesto, al mismo tiempo que optimista y alentador.

No es una tarea fácil pero hemos comprobado que la paciencia, la comprensión y una dosis saludable de realismo funcionan bien para reemplazar competencia por falsa confianza. Para aquéllos que estén interesados en el resto del mensaje electrónico, a continuación la lista de recomendaciones.

MENSAJES DE VIDA

  1. La vida no es justa; acostúmbrate.
  2. Al mundo no le preocupa tu auto estima. El mundo espera que cumplas con tus deberes antes de que te sientas bien contigo mismo.
  3. No vas a ganar 40 mil dólares por año al salir de la escuela secundaria. No serás un vicepresidente con teléfono en tu automóvil, hasta que te hayas ganados ambos.
  4. Si piensas que tu maestra es dura, espera a que tengas un jefe. No está efectivo de por vida.
  5. Dar vuelta hamburguesas no disminuye tu dignidad. Para tus abuelos dar vuelta hamburguesas era algo diferente; era la oportunidad.
  6. Si te equivocas, no es culpa de tus padres, así es que no andes por ahí llorando tus errores; aprende de ellos.
  7. Antes de que nacieras, tus padres no eran tan aburridos como ahora. Se convirtieron en eso pagando tus cuentas, lavando tu ropa y escuchándote hablar de lo "cool" que eres. Entonces, antes de salvar los bosque tropicales de los parásitos de la generación de tus padres, trata de "despiojar" el armario de tu propio cuarto.
  8. Tu escuela puede haber abolido la idea de ganadores y perdedores, pero en la vida todavía se gana y se pierde. En algunas escuelas ya no existen las malas notas y te dan todo el tiempo que necesitas para llegar a la respuesta correcta. Pero esto no tiene ni la más mínima semejanza a NADA de la vida "real".
  9. La vida no está dividida en semestres; no tienes los veranos libres y pocos empleadores están interesados a ayudarte a encontrarte a tí mismo. Hazlo en tu tiempo libre.
  10. La televisión no es la vida real. En la vida real la gente tiene que salir del café e ir a trabajar.
  11. Se amable con los "nerds", "los ganzos"; muy probablemente terminarás trabajando para uno de ellos.

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Last Revision: September 1, 2010