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Primavera 2000 Tabula de Contenido
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Visiones de paternidad: no tan diferente

Por Ron Lucey, coordinador de recursos para el consumidor de la Comisión para los Ciegos de Texas

Cuando me pidieron que escribiera sobre mis experiencias como padre con una discapacidad visual, tengo que confesar que tuve una crisis de identidad ya que nunca he pensado que yo fuera otra cosa más que "Dada". Mi hija de dos años, Mary, fue la primera en pronunciar esas dos sílabas maravillosas que me capturaron para siempre. Para el final de año, William Charles, nacido en diciembre, contribuirá con su propia versión verbal de mi nombre y me cuesta esperarlo. Mientras tanto quiero disfrutar de Dada lo más posible. En menos de lo pensado, comenzarán a llamarme Dad para que me entere que han crecido y ya son grandes.

Mis experiencias como padre con una discapacidad visual no son tan diferentes de las de otros padres sin limitaciones visuales. Mi esposa, Dixie, y yo tenemos todos los mismos desafíos que otros padres. Después del nacimiento de Mary, Dixie y yo decidimos reestructurar nuestras vidas para que nuestra hija pudiera criarse en casa en vez de pasar el día en una guardería. Dixie se queda en casa durante la semana y trabaja los fines de semana en la TSBVI y yo trabajo en la semana y me quedo en casa los fines de semana. Las noches, las salidas de los viernes a Taco Cabana o a Chuckie Cheese y los desayunos de los domingos son nuestras oportunidades favoritas para reconectarnos regularmente como familia.

¡Ciertamente puedo atestiguar que dos niños dan más trabajo que uno! Mary fue lo que diríamos un "bebé fácil", puesto que dormía casi toda la noche y lloraba solamente a veces. En cambio William, tiene un temperamento más fuerte y le da placer expresar sus opiniones a viva voz cuando nosotros preferiríamos dormir. Durante un tiempo, mi compañera constante fue la molestia de no tener una noche de sueño ininterrumpido. Además, el ideal de que ambos, padre y madre, se apoyen cuando los dos niños lloran y necesitan un cambio de pañales al mismo tiempo, es una situación que se nos escapa a Dixie y a mi, debido a nuestros horarios de trabajo opuestos.

Un mes después de haber nacido William, Dixie tuvo que viajar por trabajo y me dejó solo en casa por primera vez con los dos niños. El día anterior me había comprometido irracionalmente a participar en casa de una conferencia telefónica que duraría todo el día, como parte de un grupo de trabajo. Me convertí en un verdadero "Mr. Mom", como en la película de ese mismo nombre. En todo el día no tuve tiempo ni de bañarme ni de afeitarme y mi camisa de franela había servido de trapo para limpiar los eructos de mi hijo, luego de sus numerosos biberones. El paisaje doméstico estaba minado de cubetas con pañales sucios, biberones vacíos, juguetes y vajilla sucia, como si fuera una escena de un campo de batalla durante la Guerra Civil. A la medianoche, cuando mi esposa regresó de su viaje, recién había yo terminado de colocar nuestro hogar en su estado original de orden y paz doméstica. Al final, el trabajo de padre se hizo más fácil a medida que me fui ajustando para satisfacer las necesidades de dos niños.

Antes del nacimiento de William, los fines de semana, Mary y yo salíamos a explorar nuestro tranquilo y sombreado vecindario de Allandale mientras nos dirigíamos a la plaza de juegos de Northwest Park. Siempre terminábamos nuestras mañanas de sábado en la panadería para tomar café y jugo con bagels. El hecho de que yo tenga una discapacidad visual y no pueda conducir un auto no impidió todas estas actividades favoritas; simplemente que Mary y yo gastamos las ruedas de goma de su carrito de paseo más rápidamente que otras familias.

A veces en día de semana, Dixie tiene que viajar fuera de la ciudad por su segundo trabajo a medio tiempo. Cuando esto sucede, junto mis últimas reservas de paciencia para lidiar con el transporte público. Los bonos para el uso de taxis me permiten llevar a mi hija al consultorio médico y ocasionalmente a la guardería. Mary está creciendo con la idea muy natural de que mamá conduce el auto de la familia y yo le pago a la gente que conduce taxis. En su libro de historias le encanta señalar los dibujos de taxis amarillos y decir "Dada".

En el momento de la lectura en casa, disfrutamos la experiencia del vínculo familiar con un gastado libro para niños. He tenido suerte de que los libros favoritos de mi hija sean los de la serie Spot de Eric Hill, ya que esos libros tienen solapas fáciles de manipular que esconden a los amigos de Spot. Las letras grandes de los cuentos no me son difíciles de leer sin el aparato para visión disminuida, pero a veces tengo que usar una lupa para las letras más pequeñas en otros libros. Al principio, este comportamiento confundía a mi hija mas ahora lo acepta como parte de la rutina de la lectura.

Durante todo el día, en mis actividades de padre utilizo técnicas adaptadas sin siquiera pensarlo. Recuerdo haberle dado el biberón a mi hijo a las 3 de la mañana en la oscuridad casi total y palpar con mis dedos su mejilla y mandíbula para colocar el biberón en el lugar cierto. Cuando ando a pie con mi hija y tengo que cruzar intersecciones muy transitadas, esperamos un ciclo completo de las luces del semáforo y cruzamos con seguridad en el próximo corte. Cuando tengo que hacer un cheque en las tiendas, trato de llenar casi todos los datos de antemano usando un televisor de circuito cerrado y coloco la cantidad en el momento de pagar, usando un aparato para visión disminuida. No obstante, estas adaptaciones menores no cambian la esencia fundamental de ser padre.

Es inevitable que alguien pregunte cómo una persona con discapacidad visual puede criar a dos niños velando por su seguridad. Es verdad que el cuidado y la seguridad de mis hijos están constantemente en mi mente. A pesar de que Dixie afirma que he compensado mi discapacidad visual con una atención desmesurada a la seguridad y a los mínimos detalles, yo creo que es mi personalidad lo que me hace tan cuidadoso. Tenemos, además, lo que todo padre debe tener en casa: detectores de humo, extinguidores de fuego, equipo de primeros auxilios y dispositivos de seguridad para niños. Me siento tranquilo con la seguridad gracias a ciertas prácticas domésticas razonables y a mi atención constante al entorno y a las actividades de mis hijos.

Al final de un largo día de trabajo y actividades familiares, criar a mis dos hijos pequeños no debe ser tan diferente de lo que hace cualquier otro padre. Es verdad que otros padres ciegos pueden utilizar otras técnicas de adaptación; sin embargo, creo que toda persona que tenga confianza en su capacidad para llevar su vida en forma independiente y esté emocionalmente preparada para ser padre, puede tener éxito en este trabajo a tiempo completo lleno de desafíos y satisfacciones.


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Last Revision: September 1, 2010