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Otoño 1999 Tabula de Contenido
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Los cursos de educación continua que nos da la vida

Por: Terrell I. Murphi, Director Ejecutivo, Comisión de Ciegos de Texas

Mis dos hijos ya están en la universidad, y muy pronto su mamá y yo estaremos en esa etapa de la vida en que el nido se siente vacío. Al ir dándoles empujoncitos para que se salgan del nido les sigo repitiendo, tanto a mi hijo como a mi hija, que su educación no se termina cuando reciben su diploma. ¡Ciertamente para mí este año como director de la Comisión ha sido un curso de educación continua!

Dos de los cursos de materias "electivas" para los que me inscribí fueron: 1) una semana de clases de orientación y movilidad (en Austin) y 2) un viaje de tres días como invitado a visitar The Seeing Eye. El aprender algunas habilidades básicas para usar el bastón o un perro guía me ofreció la oportunidad de ver, en acción, el desarrollo de la confianza en sí mismo. En cada una de las sesiones tuve que funcionar con los ojos tapados, pero bajo los vigilante mirada del competente instructor. Con empujoncitos alentadores me fueron enseñando y con cada paso que daba la mi confianza en mismo iba creciendo.

Existe especulación sobre si estas experiencias de simulacro son suficientemente realistas para ofrecer al individuo una idea de lo que es estar ciego. A estas especulaciones yo haré caso omiso. Pude haberme quitado la venda de los ojos, pero no lo hice. Realmente aprendí a cruzar una calle de mucho tráfico usando el bastón, y fui mejorando mi sentido de orientación utilizando los cambios de dirección que me indicaba la correa de un perro meticulosamente entrenado, mientras que el perro me guiaba alrededor de unos postes de cerca que pudieron haberme lastimado las piernas. ¿El resultado? No sólo aprendí más sobre los métodos que se usan para enseñar las habilidades de transporte si no también aprendí mucho sobre mí mismo. Descubrí que lo que había aprendido mi cerebro en los 27 años que tengo trabajando en el campo de la rehabilitación concuerda con lo que en práctica hice durante estos cursos. Si perdiera mi vista mañana o dentro de diez años, sé que me esperaría mucho trabajo, pero me siento seguro que con un buen maestro que me diera instrucción puedo aprender. La ceguera es algo que altera grandemente la vida y algunas veces la desvía, pero no es el fin de la productividad del individuo.

Durante el último año, en la Comisión hemos estado hablando mucho sobre la confianza en sí mismo, y en una de las ediciones de VER/Oír mencioné nuestra iniciativa Texas Confidence Builders. El entrenamiento con venda en los ojos es uno de los aspectos de esa iniciativa. Al mirar al pasado, creo que hemos adelantado mucho hacia nuestro objetivo de asegurarnos que nuestros servicios están orientados hacia el objetivo de desarrollar la confianza, la seguridad en sí mismo, en lugar de la dependencia en el gobierno y en otros. Aún que la Comisión ciertamente no está en el negocio de la crianza, sentimos un gran orgullo cuando los individuos con los que trabajamos adquieren la confianza en sí mismos para, por primera vez o una vez más, aprender a ser viajeros, trabajadores y miembros participantes en la sociedad. Es igualmente satisfactorio ver como, debido a los servicios especializados a su servicio en estas épocas, ellos desarrollan la confianza en sí mismos. En unión de sus papás celebramos el progreso diario que estos individuos logran para poder alcanzar todo su potencial.

Al estar imprimiéndose esta edición, las iniciativas de planeación para el nuevo año fiscal están en su apogeo, y otro nuevo año escolar acaba de comenzar. ¡Espero que su aprendizaje haya sido y continúe siendo tan emocionante como el mío!


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Last Revision: September 1, 2010