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Otoño 1998 Tabula de Contenido
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Alimento, alimento, alimento

por: John Jackson, Padre, Nolanville, Texas

"Oí que en Atlanta no había calorías", dijo nuestra amiga Norma DiMartino mientras ella, mi esposa Treasa y yo contemplábamos lo que resultó ser el más delicioso banquete que en nuestra vida habíamos disfrutado. Lo que dijo Norma no podía haber sido más cierto. Durante toda la semana nos ofrecieron alimento. Alimento para el espíritu, la mente y nuestra vida.

Treasa y yo somos los orgullosos padres de Hunter, un maravilloso niño de dos años y medio que padece de incapacidades múltiples. Una de sus incapacidades es que ha sido diagnosticado legalmente ciego. Treasa, Hunter y yo fuimos a Atlanta para asistir a la Conferencia AER sobre la Educación y Rehabilitación de los Ciegos e Incapacitados de la Vista. Pudimos acudir a la conferencia con la ayuda de Mollie O’Leary de la Comisión de Ciegos de Texas, Jean Robinson de la Escuela para Personas Ciegas y con Impedimentos de la Vista, y Brenda Frizzell del Equipo de Niños.

Ninguna cantidad de calorías podría haber satisfecho a los 690 participantes de alrededor del mundo que acudieron a compartir, aprender y capacitarse para mejorar las vidas de las personas que padecen de incapacidades de la vista. A Treasa y a mí nos conmovió la pasión y el enfoque de los participantes y nos dimos cuenta que ni el personal de apoyo ni nosotros estamos solos, sino que somos una pequeña fracción del esfuerzo mundial para mejorar las vidas de otros. Casi nos hizo llorar. Fue conmovedor ver a tantos profesionales que ofrecieron voluntariamente su tiempo para venir y aprender nuevas maneras para ayudar, enseñar y liberar a sus clientes. El poder de su amor, compasión y enfoque no produjo otra cosa que delicioso alimento para el espíritu.

A pesar que ni mi esposa ni yo somos profesionales sí pudimos entender todo, porque las sesiones no fueron tan técnicas que no nos permitieran entender y aprender. Las sesiones sobre las últimas investigaciones y los métodos más modernos nos dieron esperanza para el futuro. Las sesiones de trabajo para que en nuestro hogar podamos ayudar a nuestro hijo a ver mejor nos ofrecieron más armas para trabajar. Generosamente nos ofrecieron ideas y más ideas. Cuando otros descubrían que éramos padres eran más generosos con su tiempo, contestaban nuestras preguntas con más paciencia y nos ofrecían nuevas maneras para ejercitar los métodos que ellos practicaban. Cada persona con la que hablamos nos mostró que se está haciendo mucho y que todo se puede lograr. Sí, las calorías eran ricas y satisfactorias, pero siempre había alguien que deseaba dar más y más.

El alimento para nuestras vidas comenzó desde el minuto que entramos; y todavía sigue sosteniéndonos. La conferencia fue más de lo que habíamos esperado cuando no sabíamos en realidad que esperar. El habernos encontrado en un lugar como ese nos hizo darnos cuenta que todo va a continuar avanzado en una dirección positiva. Algunas veces me doy cuenta que los padres de niños como el nuestro sienten que la batalla nunca va a terminar. El asistir a esta conferencia nos enseñó que sí existe un fin y que este fin es el triunfo. Una cosa que me sorprendió fue la falta de padres. Yo sé que con la maravillosa experiencia que disfrutamos volveremos a asistir en el futuro. Porque para Treasa y para mí la cuestión no es ¿cómo podemos hacerlo? sino ¿cómo es que no lo vamos a hacer? Porque si no lo hacemos nosotros ¿quién?


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Last Revision: September 1, 2010