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Otoño  2005 Tabula de Contenido
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Una Visión Poco Común: Estudiante Ciega se Concentra en su Meta de Convertirse en Profesora de Escuela Primaria 

Por Kay Randall, Oficina de Asuntos Públicos /Facultad de Educación, Universidad de Texas en Austin. Fotografías de: Marsha Miller, Universidad de Texas en Austin

Reimpreso con autorización de la Universidad de Texas en Austin www.utexas.edu

Resumen: Este artículo presenta a  Angela Wolf, una joven que está completando su capacitación como profesora en la Universidad de Texas.

Palabras Clave: Familia, ciega, impedidos visuales, historia personal, desarrollo profesional.

Nota del Editor: Angela Wolf completó sus cursos Post-Bachillerato para obtener la Certificación  para la Educación Primaria en la Universidad de Texas en mayo y se ha convertido en profesora certificada en el estado de Texas. Actualmente está trabajando como Coordinadora del  Programa Post Secundaria en la Escuela para los Ciegos e Impedidos Visuales de Texas (TSBVI), un programa cooperativo entre la TSBVI y el Departamento de Servicios de Asistencia y Rehabilitación, División de Servicios a los Ciegos (DARS, DBS). Ella está utilizando sus habilidades como profesora para ayudar a estudiantes ciegos, de 18 a 22 años de edad, a obtener las habilidades necesarias con su ceguera para tener éxito en alcanzar sus metas educativas y vocacionales.

Si pensara en todas las complejas tareas que lo intimidarían si usted fuera ciego, ¿Qué vendría a su mente? ¿Usar una computadora para escribir un documento para la clase o un correo electrónico para los amigos? ¿Recorrer una ciudad grande que no le es familiar? ¿Cocinar una perfecta cena de cinco platos para una fiesta? ¿Seleccionar una prenda de vestir perfecta en su tienda de ropa funky favorita? ¿Enseñar a una clase de 18 estudiantes de segundo grado llenos de energía? Las posibilidades son que usted designara los primeros cuatro elementos como complejos y el último como simplemente imposible. En realidad, no lo es.


Foto 1 Alexa Cardena recibe ayuda de Angela para crear una pauta para el ensayo que va a escribir.

Angela Wolf, profesora y estudiante de la Universidad de Texas, en la Facultad de Educación de Austin, está a punto de terminar su último semestre como profesora aprendiz y se ha dedicado los últimos tres semestres a enseñar a niños de kindergarten y de segundo grado. En mayo abandonará la universidad con un certificado de profesora y espera obtener un trabajo para enseñar sola en la sala de clase de la escuela primaria.

Una persona que fue bendecida “con ese algo extra”, Angela es líder y activista en la comunidad de ciegos a nivel nacional y el tipo de persona a la que los demás aluden en conversaciones sobre conductas inspiradoras o lo indómito del espíritu humano.

A los 12 años, Angela pasó de ser una niña vidente a una niña ciega prácticamente de la noche a la  mañana, cuando los médicos le administraron una dosis demasiado alta de Vitamina A, activando una rara condición conocida como “pseudo tumor cerebri”. Con un pseudo tumor cerebri – que literalmente significa “falso tumor cerebral” – el cuerpo detecta la alerta y reacciona como si el individuo tuviera  un tumor cerebral. Produce más fluído alrededor del cerebro del que puede absorber y este exceso de fluído origina un gran aumento de presión. En casos como el de Angela, la presión comprime y destruye los nervios ópticos.

Aunque esta condición normalmente ataca a mujeres de entre 20 y 50 años y a veces no causa una pérdida de visión – o causa una pérdida de visión en un periodo extendido – Angela recuerda su historia de su pérdida de visión sin un sentimiento de ser una víctima desafortunada.

“Recuerdo haber pensado casi desde el principio que a pesar de mi ceguera, podría hacer lo que quisiera en mi vida”, dice Angela. “Recuerdo haber dicho a mis padres cuando quedé ciega que no quería ser diferente o ser tratada como una “cosa rara”. Tuve mucha, mucha suerte de haber crecido en Shreveport, Lousiana, que está a aproximadamente 60 millas de un maravilloso centro privado de capacitación para los ciegos. Mis padres me permitieron ir a un campamento allí unos meses después de perder la vista y así comenzó el aprendizaje y la adaptación.

“Comenzamos a aprender Braille y a usar el bastón y gradualmente aprendimos tareas más complejas. Es importante que las personas se den cuenta de que la ceguera no es  un impedimento, es simplemente una inconveniencia. Con el tiempo, he tenido varios modelos de roles maravillosos que eran ciegos y felices, personas independientes, que lograron hacer cosas increíbles y que tenían vidas perfectamente “normales”. Nunca me sentí limitada”.

Decir que Angela nunca se ha sentido limitada por su discapacidad física es una afirmación extremadamente modesta. Además de obtener un grado en humanidades de la Universidad de Texas en Austin en el año 2002, ella también se ha transformado en activista en la comunidad ciega y trabaja como presidenta de la Asociación Nacional de Estudiantes Ciegos. Ella es citada en los periódicos locales en temas como un acceso mejor y más rápido de los individuos ciegos a textos útiles, dirige programas de arte para niños ciegos, asiste y presenta temas en conferencias en toda la nación y defiende un acceso razonable para todos.

“Primero no me di cuenta qué clase de líder  es Angela en la comunidad de ciegos y el impresionante nivel de respeto que inspira”, dice Malia Henson, una  profesora de segundo grado de la St. Elmo Elementary en Austin y profesora asistente de Angela este semestre. “Ella es extraordinaria y simplemente estar junto a ella te hace darte cuenta de cuánto más podrías hacer, porque ella logra cosas que las personas videntes ni siquiera intentarían”.

Su coraje, optimismo y una ausencia de  auto-compasión han ayudado a Angela a seguir el sueño que tenía cuando niña de convertirse en profesora y de tratarlo como a cualquier otro desafío que había enfrentado en su vida.

“Para cualquier cosa que quiera hacer, ya sea encontrar el camino en un edificio o aprender a ser profesora, simplemente debo encontrar “cómo” hacerlo”, dice Angela. “Tengo que hacer las cosas de un modo un poco diferente pero, al final, lo hago”.

Su preparación como profesora ha presentado a Angela una serie de ejercicios de resolución de problemas que han sometido a prueba su creatividad, pero que también han dificultado su decisión de tener éxito. A fin de hacer que la enseñanza fuera más fácil, la primera tarea de Angela en su primer día con cada nueva clase ha sido hablar sobre el tema  que está más presente en la mente de cada niño – su ceguera. Ella ha explicado a  sus estudiantes lo que significa para ella ser ciega y pone énfasis en la permanencia de ello. Después de contar a los estudiantes cómo es su vida al ser una persona ciega, ha abierto la puerta para discusiones y preguntas.

Si un estudiante quiere saber cómo la Srta. Wolf elige su ropa en la mañana, ella les  cuenta. Si un estudiante quiere saber cómo encuentra la leche y el cereal para preparar su desayuno, ella les cuenta. Si quieren saber qué “ve” en la oscuridad de la ceguera, ella les cuenta. Si quieren saber si la gente ciega se casa (el marido de Angela es un músico instruido y es ciego), ella les cuenta.

Aunque hay ocasiones en que los niños la someten a prueba y hacen travesuras, como levantar dos dedos frente a su cara y preguntarle cuántos dedos están mostrando, con la mayoría de los estudiantes ella logra darles la respuesta correcta, dice Angela.

“Ella es una profesora que posee unos dones increíbles”, dice Mary Ellen Smith, facilitadora en la Facultad de Educación que ha monitoreado a Angela en la sala de clases. “Y posee un sentido de la orientación y una conciencia de su ambiente sobrenaturales”. Sin embargo,  ha sido un trabajo bastante duro enseñar en una sala de clases llena de niños. Es intimidante incluso para alguien que no es ciego.

“Cada vez que surge un problema, Angela se detiene y dice, bien, si la situación es la que tenemos ahora, ¿Qué voy a hacer para solucionarla? E inmediatamente comienza a generar soluciones. Si ustedes pueden imaginar vagamente cómo sería monitorear y enseñar en una sala llena de niños pequeños, tendrán una idea de cuántos obstáculos tiene que sortear una persona ciega para lograrlo”.

Muchos de los problemas han sido fáciles de solucionar. Se ubicaron franjas horizontales de cinta adhesiva en la pizarra de su sala de clases  el último semestre para que pudiera escribir en una línea recta y ordenada y tiene versiones en Braille de los libros de los estudiantes. Cuando los estudiantes no escribían lo suficiente en sus textos diarios, Angela decidió comenzar a tocar la parte trasera de las páginas de sus cuadernos – a través de los márgenes dejados por los lápices, podía saber si habían completado casi una página entera o sólo un par de líneas.


Angela Wolf en su clase de 18 estudiantes de segundo grado en St. Elmo Elementary.

“Creo que, en general, probablemente incentivo a los niños a hablar más que las otras profesoras”, dice Angela. “Por ejemplo, en lugar de pedir a los estudiantes que levanten la mano para responder una pregunta – lo que obviamente no funcionaría para mí – les pido que digan su nombre una vez. Luego los llamo en el orden que se anunciaron”.

Para monitorear el contenido de los textos sin poder leer lo que los estudiantes han escrito, Angela les pide que le entreguen sus artículos  y que lean sus composiciones en voz alta. También usa el “método de las paletas de helado” y saca una paleta de una taza de paletas de helados con los nombres de los estudiantes. El estudiante cuyo nombre es sacado tiene que leer su artículo al resto de la clase. Ella monitorea qué tanto están progresando cuando ellos leen en silencio sus textos deteniéndose en los escritorios individuales y pidiéndoles que le lean partes del texto.


Como Angela no puede ver el trabajo escrito de los estudiantes, les pide que le lean en voz alta sus problemas matemáticos, composiciones y hojas de trabajo.

“He sido testigo de algo realmente interesante al observar a Angela durante tres semestres con estos niños”, dice Smith. “Los niños, después de entender lo que significa para Angela ser ciega, asumen la responsabilidad de su propio comportamiento. No permiten que sus compañeros abusen de la situación y muestran claramente que se dan cuenta de que tienen influencia en lo bueno o malo que puede resultar el día. Extrañamente muestran un comportamiento adulto para manejar esta “diferencia” de Angela y comienzan a pensar en la ceguera y a reaccionar ante ella en forma positiva”.

Cuando se le preguntó como sería la situación de trabajo de sus sueños, Angela describió una sala de estudiantes de segundo o tercer grado, los niveles que prefiere porque los estudiantes aún son pequeños pero han comenzado a trabajar en forma más independiente y son capaces de tener pensamientos abstractos. Es una clase donde los estudiantes tienen la libertad de ser creativos y donde el arte, su pasión, está incorporado en todas las demás lecciones, desde las de historia hasta las de matemáticas. Es un santuario donde se incentiva la independencia y la responsabilidad personal  y donde ella actúa como facilitadora, más que como niñera o instructora de reclutas. Es un sueño que Angela pretende hacer realidad.

“Sé que la Srta. Wolf quiere  ser profesora cuando sea grande”, dice Desiree Market, una niña de 8 años que está en la clase de Angela en St. Elmo, “y pienso que será una muy buena profesora. Ella puede enseñar sin ver y eso es realmente difícil. Especialmente cuando los niños no siempre son buenos. Ella es especial y muy inteligente y conoce todas nuestras voces, incluso del otro lado de la sala. Pienso que a los niños de su próxima clase les va a gustar mucho, mucho.”


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Last Revision: September 1, 2010