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Otoño 2004 Tabula de Contenido
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Montar a Caballo a Través de los Sentimientos

Por Dana Joseph

Reimpreso con la autorización de la revista Cowboys & Indians, Junio 2004. cowboysindians.com

Resumen: Para una joven jinete de Weatherford, Texas, un caballo es más que un medio para sortear las barreras de la vida.

Palabras Claves: Familia, ciegos, sordociegos, montar a caballo, recreación y esparcimiento.

Mucha gente llega donde la entrenadora Jyme Beth del Cochrane’s Lightning C Arena en McAlester, Oklahoma, con necesidades especiales respecto a los caballos. Una cliente de Weatherford, Texas es especialmente particular. Su caballo debe ser amable y calmado y debe estar dispuesto a que ella lo amarre, lo prepare y lo suba en un remolque. Su caballo debe saber y estar dispuesto a cuidarla pase lo que pase. Debe percibir automáticamente cualquier matiz de cambio en ella y correr alrededor de los barriles como ningún otro.

No es que la jinete sea demasiado exigente. Esta jinete, que ha participado en carreras de barriles y ganado trofeos, es ciega.

Parece conocida cuando te encuentras con esta niña de 14 años, Brittney Holland, quien subió por primera vez a una montura cuando era bebé en frente de su madre y que comenzó a montar sola a los 4 años de edad. Si su historia suena algo familiar, pueden haberla visto en un episodio de Miracle Pets hace tres años. Aunque Brittney nació sin mácula – es totalmente ciega de su ojo derecho y sólo puede mover y ver imágenes difusas con su ojo izquierdo de 20/400 – se mueve alrededor de su casa, la escuela, el establo y los barriles como una niña vidente. Ella vive y monta casi exclusivamente con su corazón y sus sentimientos.

La ceguera tampoco le ha impedido llegar a ser una verdadera contrincante en las carreras de barriles. De hecho, tal vez esto la ha impulsado. “Me gusta competir con los demás”, dice. “Sólo deseo tratar de hacerlo lo mejor que pueda. No importa si es lento o rápido. El simple hecho de montar a caballo es divertido”. Incluso, se ha planteado como meta montar en el Rodeo de Finales Nacionales y conocer a su ídolo y modelo, Charmane James.

Si los logros de Britt en la escuela son una indicación, ella los tiene. Hasta que un dispositivo de alta tecnología llamado Flipper Port apareció recientemente en la escena de los impedidos visuales – permitiéndole leer dos letras borrosas a la vez dirigiendo y girando un potente magnificador – Britt solía leer en incrementos de dos letras, sosteniendo un pequeño telescopio. Su determinación y perseverancia han hecho de ella una estudiante que obtiene sólo calificaciones “A”.

Brittney participa en las carreras de barriles con la misma actitud de poder hacer lo que se propone. Se ha caído varias veces y el caballo ha pasado casi encima de ella. Pero se levanta y vuelve a subir. “Creo que Dios me hizo de la forma que soy y que Él tiene un plan para mí”, dice. “Si no fuera así, no sería capaz de hacer las cosas que ha planeado para mí”.

Toda su familia confía en esta misma fe. “Cuando el médico miró sus ojos y dijo que no se habían desarrollado, fue uno de los días más oscuros de nuestras vidas”, dice su madre. “Nos llevó un año – y la confirmación del diagnóstico de cinco médicos – aceptarlo”. Pero ellos tenían una profunda fe en que, “con la ayuda de Dios, Brittney igual podría hacer grandes cosas.”

Una de esas grandes cosas resultó ser las carreras de barriles, un talento que en parte tiene naturalmente. La madre de Brittney, Susie Holland, compitió en carreras de barriles. Ella conoce íntimamente lo excitantes que son estas carreras – la habilidad, la precisión y el coraje que requieren – y los desafíos que enfrenta su hija en la vida y montada en el caballo. La primera vez que tuve que decir a Brittney que no podría ver fue cuando estábamos juntas montadas en un caballo junto a su hermana, Hayley. Le dije: “Mira a Hayley, Brittney”; y por supuesto no pudo. Ella dijo: “Mamá, ¿Alguna vez podré ver a Hayley?”.

Aunque no pudo ver a Hayley, sí pudo competir como ella. Brittney sabía que su hermana estaba compitiendo y quiso hacerlo también. Así que Susie le dio a Brittney  su primer caballo, Doc, un caballo viejo y calmado que conocía su camino alrededor de los barriles. Aunque era el caballo perfecto para que Brittney comenzara a montar, fue demasiado lento para ella y Susie comenzó a acudir a su vieja amiga Jyme Beth para obtener un caballo. Con la ayuda de Jyme Beth, Britt comenzó a montar a Mr. Ed, que podía correr a medio galope, trotar y preocuparse de ella. Susie dice que con Mr. Ed, Brittney se transformó realmente en una competidora.

Sin embargo, sin importar lo calmados e intuitivos que fueran los caballos, Brittney tuvo que desarrollar métodos muy especiales para participar en carreras de barriles siendo ciega. “Cuando era pequeña”, dice Britney, “nos comunicábamos con un audífono como walkie-talkie. Mi madre me hablaba durante la carrera para dirigirme y me decía dónde doblar”. A medida que aumentaron sus habilidades y su confianza, Brittney comenzó a montar a Red. Su caballo más reciente – y el más rápido – es Two Dollar Colonel (conocido como Dollar), un caballo cuarto de milla inscrito, de 15.3 manos y que corre como el viento. Como ella ha crecido y los caballos son más rápidos, Brittney depende cada vez más de un sistema: confiar en el caballo.

“Cuando monto a caballo, no puedo ver dónde están los barriles”, dice Brittney. “Confío en que mi caballo sabe a qué barril dirigirse”. Como un atleta que recorre la pista antes de la carrera, ella trata de “ver” la ubicación de los barriles antes de que comience el rodeo. “Generalmente me detengo en el medio del pasillo junto a mi caballo y miro por mi telescopio. Encuentro los barriles y el color que tienen y miro una muralla para más o menos ubicar el barril en relación a la muralla. Cuando estoy corriendo y veo ese color, sé dónde estoy”. Y ella sabe que cuando Dollar va a doblar, tiene que ayudarlo a rodear el barril, jalándolo para que lo haga. Escuchar a su madre o a Jyme Beth  gritar desde la galería también ayuda.

Aunque la conexión entre la jinete y Dólar fue inmediata, tomará tiempo que el equipo desarrolle la velocidad y la habilidad que necesitan para llegar a la NFR. Jyme Beth debe saberlo: ella eligió el caballo para Brittney teniendo eso en mente y Jyme ha estado en los 15 primeros lugares del NFR. “Dollar era joven y no estaba bien entrenado, pero sentí que era adecuado para Brittney”, dice Jyme. Aunque era joven, Dollar era calmado y avanzaba lentamente por el pasillo, no saltaba ni estaba ansioso por correr. Dije, “sólo tómalo, móntalo y ve “ - y eso fue lo que hizo Brittney -  y supo que había encontrado su caballo. Desde ese momento, han ido cada vez más rápido. Dollar realmente ha comprendido a Britt, dice Jyme Beth. “¿Saben cómo algunos animales simplemente pueden entender? Al parecer, él simplemente puede entender.”

Y si el caballo entiende y la entrenadora entiende, mamá Susie tiene su atención puesta en Brittney también. “Cuando ella monta tiene el control de un animal de 1,500 libras, dice Susie. Eso ayuda  a su espíritu. Creemos que ella ve con el corazón.”

Para Brittney, sin embargo, todo esto sucede en un día de trabajo como adolescente. Con su camiseta de Texas Couture y sus jeans con adornos y aplicaciones de cuero, ella es de muchas maneras como cualquier otra niña de octavo grado. Le gustan las matemáticas y Garth Brooks y quiere ser ayudante de veterinario o política. Constantemente está hablando por teléfono con sus amigos. Baila con un grupo de zapateado competitivo. Toca el tambor y la batería en la banda de la escuela. Su tío Roger le está enseñando a enlazar. Cuando vaya a la escuela secundaria, se integrará al equipo de rodeo. Prepara y monta a Dollar todos los días para mantenerlo en forma. Ayuda con los deberes  de la casa, alimentando a su caballo cada noche y cada mañana limpia su establo. Y guarda como tesoro un regalo muy especial que le trajo su tía Becky del NFR: un póster autografiado de Charmane James que cuelga sobre su cama.

Hoy Britt ayudará a Jason, el herrador, mientras pone a Dollar sus nuevas herraduras y adornos. Después, cuidará a niños con necesidades especiales durante el estudio de la Biblia en la iglesia. Y en algún lugar, encontrará la llave del cobertizo donde uno de sus gatos quedó encerrado accidentalmente. Es una vida muy ocupada, pero ella aún tiene tiempo para pensar en lo que puede significar su relación con los caballos.

“El caballo es mi mejor amigo”, dice Brittney, “es como una persona que veo y cuido todos los días. Como recompensa, tengo libertad y un amigo”. Le encanta que los caballos traten de ser graciosos. “Como Dollar”, dice, “cuando le doy agua de su balde después de una carrera la arroja sobre mí – el heno también. Viene cuando escucha su nombre. A los caballos  les agrada sentirse amados y tratan de darte su cariño también”.

Y los caballos le dan algo que los demás en su vida no pueden darle. “Es para lo único que no tengo que pedir ayuda. Cuando monto a caballo me siento libre”.

Después de decir esto, se va al establo saltando un charco de agua que puede sentir más que ver.


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Last Revision: September 1, 2010