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Otoño 2004 Tabula de Contenido
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Mi Primer Trabajo

Por Mary Sefzik, Estudiante, Garland, Texas

Resumen: Una joven ciega comparte las experiencias de su primer trabajo en las montañas de Glorieta, Nueva México.

Palabras Claves:  Familia, ciegos, sordociegos, trabajo de verano, habilidades de vida independiente.

Nota del Editor: Mary es una estudiante del college de veintiún años de edad de Garland, Texas. Ha sido totalmente ciega desde su nacimiento debido a retinopatía de prematurez. Asistió a la escuela pública desde kindergarten a 12º grado y completó dos años en el Eastfield Community College en Mesquite. Mary tuvo el honor de recibir una beca de TAER la primavera pasada y fue la Estudiante del Año en el 2002. Este otoño asistirá a la A&M University in Commerce de Texas, donde espera especializarse en comunicación oral (speech communication), con mención  en música.

Llegué a Glorieta con muchas preguntas sin responder...¿Sería capaz de realizar las tareas que se esperaban de mí? ¿Me aceptarían los otros trabajadores y me tratarían igual que a los demás? ¿Cómo me desplazaría de un lugar a otro en el grande y confuso campus?

Pasé seis semanas del verano trabajando con el personal de verano del College en el Lifeway Conference Center de Glorieta, Nueva México. Mi tarea específica era cantar y leer historias a los niños de educación preescolar (desde su nacimiento hasta los 5 años) y los campamentos diurnos (grados 1-6). También participaba en las caminatas y ayudaba en lo que podía. Decidí incluir un tiempo de preguntas y respuestas sobre el Braille y la ceguera para niños en edad escolar. ¡Este fue mi primer trabajo diario y me enseñó tantas cosas! ¡Es sorprendente y maravilloso cómo todas las piezas del puzzle fueron puestas en su lugar para lograr una maravillosa experiencia de verano! Tuve muchas experiencias nuevas en el trabajo y fuera de él y todas me enseñaron algo más sobre mí y sobre mis capacidades.

Mi primera experiencia de vivir en un apartamento con una compañera me enseñó que podía manejar las cosas por mí misma. ¡No podría haber encontrado una mejor compañera de apartamento! Ella aceptó inmediatamente mi ceguera y compartimos varios momentos de risas y conversaciones hasta tarde en la noche.

¡Gracias a mi compañera de apartamento, también tuve mi primera experiencia detrás del volante de un automóvil! Conducíamos a casa desde la iglesia un domingo cuando hice, sin pensar, el comentario de que si pudiera ver, algo que me encantaría hacer sería conducir un vehículo. Varios minutos después, ella me sorprendió diciendo: “Baja del automóvil. ¡Estamos en el área de estacionamiento del comedor y tú vas a conducir!” Me explicó cómo funcionaban los pedales y yo me saqué los zapatos para poder sentirlos mejor. Por supuesto, mi compañera me ayudó a manejar el volante, pero logré captar muy bien cómo funciona todo. Aunque las personas ciegas no pueden conducir, pienso que igual deberían tener la oportunidad de sentarse en el asiento del conductor y vivir esta experiencia en carne propia.

Mi primer rafting en aguas blancas me mostró lo divertido y reconfortante de intentar algo nuevo y desafiante. ¡Mi experiencia en el curso de cuerdas de 40 pies de alto me enseñó a confiar en mis compañeros de trabajo y fue genial para romper el hielo! Demostré a mis compañeros de trabajo que aunque no podía ver, igual estaba dispuesta a intentar cosas nuevas.

Al principio estaba nerviosa por trabajar con niños, pero rápidamente aprendí que ellos amaban lo que yo tenía para compartir y verdaderamente querían aprender de mí. Agradezco especialmente los abrazos al final de la semana y la insistencia de un grupo del campamento diurno por darme un plato de helado de vainilla preparado en casa ... ¡Aún cuando la mitad estaba derretida! ¡Después de una larga semana de trabajo, mi primer cheque de pago me permitió cosechar las recompensas de un trabajo bien hecho!

Sin embargo, no soy la única que aprendió de esta experiencia. Mis compañeros de trabajo en los campamentos diurnos y en la educación preescolar probablemente aprendieron más de lo que alguna vez desearon saber sobre una persona ciega, gracias a las diversas preguntas que hacían los niños. A veces, después de responder una pregunta, oía respuestas de uno de mis compañeros como ¡Oh, no había pensado en eso antes! Creo que tuve un impacto en los niños también. Algunos de ellos hacían preguntas muy bien elaboradas y otros traían a sus padres para que me conocieran. Mi jefa, que era muy aprensiva al principio, me dijo que sólo había  recibido informes positivos sobre mí.

En los días en que estaba cansada, después de responder la misma pregunta cientos de veces o cuando sentía que no había nada que pudiera hacer para ayudar, pensaba en las muchas cosas buenas con las que había sido bendecida .... ¡maravillosos compañeros de trabajo que me aceptaron tal como era y un hermoso y estupendo lugar para trabajar lejos del calor de Texas! ¡Recordé que aunque en ese momento no podía ver, realmente estaba haciendo una diferencia y eso es lo mejor que cualquiera de nosotros puede esperar hacer!


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Last Revision: September 1, 2010