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Otoño 2003 Tabula de Contenido
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Asociación de Artesanos Enseña a los Estudiantes el Arte de la Alfarería

Por Linda Stewart Ball, Escritora del Personal del Dallas Morning News

Reimpreso con autorización del Dallas Morning News

Resumen: Los estudiantes de Dallas obtienen beneficios de clases de alfarería específicamente diseñadas para personas con impedimentos visuales.

Palabras Claves: Ciegos, sordociegos, recreación, esparcimiento, alfarería.

Nota del Editor: A veces hay razones físicas y de salud que impiden que un niño participe en algún deporte físico, pero no necesariamente eso debe limitar sus oportunidades de aprender y desarrollar otras actividades de recreación y esparcimiento. Los extractos del siguiente artículo muestran claramente cómo dos niños se beneficiaron al asistir a clases de alfarería.

El sonido de un trozo de arcilla húmeda golpeando repetidamente el torno del alfarero cautiva el oído atento de Erik Carillo. Pero sentir la arcilla fría y mojada girando debajo de sus dedos captura el corazón del niño de Lewisville.

"Oh, hombre" dice Erik, de 8 años, dibujando una sonrisa en su cara. "Me gusta".

Ni él ni los otros tres estudiantes que participan en el taller de alfarería gratuito para los impedidos visuales pueden ver claramente las obras de arte que están haciendo; pero pueden sentirlas. Pueden tocarlas. Y después de que las piezas de alfarería se cuecen, se esmaltan y se vuelven a cocer en un horno caliente, pueden llevarlas a casa para mostrarlas con orgullo a sus familiares y amigos.

Desde 1994, la instructora Sharon Komorn ha dictado talleres de alfarería a impedidos visuales en la Asociación de Artesanos de Dallas, una organización sin fines de lucro para aspirantes a artistas y artesanos. Con el paso de los años, las inscripciones en los talleres han disminuido al punto que el número de voluntarios es mayor que el número de estudiantes. Los niños que participaron inicialmente en las clases se graduaron y se fueron al college. Por lo tanto, el año pasado la Sra. Komorn abrió también los talleres a los adultos con impedimentos visuales.

"El principal problema es el transporte y el tiempo", dice la Sra. Komorn, explicando que los estudiantes deben tener a alguien que esté dispuesto a llevarlos a los talleres. Las sesiones duran aproximadamente tres horas, generalmente domingo por medio. Los talleres se ofrecen dos o tres veces al año. Las donaciones permiten que la asociación ofrezca talleres de alfarería en arcilla a los ciegos y discapacitados visuales en forma gratuita.

"Definitivamente los talleres son necesarios", dice Tammy Durett cuya hija Taylor, de 9 años, está inscrita en las clases.

La Sra. Komorn concuerda en que la disminución en las inscripciones no refleja la falta de necesidad en el área de Dallas. "Estos tipos de programas definitivamente son impulsados por las personas", dice. "Si hay personas con el corazón puesto en él, sobrevivirá".

El año pasado la Dallas Lighthouse for the Blind dejó de ofrecer sus clases de cerámica gratuitas, en las que participaban principalmente personas mayores ciegas y con discapacidad visual.

"Honestamente tuvimos que revisar la capacidad de afrontar los gastos y la eficacia de realizar ese o algún otro programa", dice Steve Vanderpoeal, vicepresidente de Dallas Ligthouse para relaciones con la comunidad. Dice que el financiamiento limitado, la falta de conocimiento y los problemas de transporte llevaron al cierre de la clase de cerámica.

La Sra. Komorn, una alfarera con amplia experiencia en las artes dramáticas manejaba una organización sin fines de lucro que enseñaba a voluntarios a leer libros para los ciegos. A través de su trabajo, conoció a algunas personas con impedimentos visuales y esto le inspiró a crear un taller de arte "multisensorial" para trabajar en arcilla.

Para prepararse, fue a la Dallas Low Vision Clinic (Clínica de Baja Visión de Dallas), donde usó anteojos para simular diferentes impedimentos visuales. "Ver algo es mejor que no ver nada", concluyó, agregando que la experiencia le hizo comprender mejor esta discapacidad.

En un taller de alfarería para los impedidos visuales a principios de este mes, se quema incienso y se escucha suavemente música de fondo de la Nueva Era. Es el intento de la Sra. Komorn de apelar a todos los sentidos. Ella dice a los estudiantes que pueden ver con su "tercer ojo" – su mente y espíritu.

A lo que Taylor Durett, una animosa estudiante de tercer grado que ha sido ciega desde su infancia, responde rápidamente "Veo con mi corazón y con mis manos".

"Esto es fantástico" dice, sosteniendo uno de dos loros de cerámica con alas multicolores, una pieza terminada abandonada de otra clase. "¿Y no se quiebran?".

La Sra. Komorn le asegura que aunque se quebraran, no sería un problema. "Tenemos un dicho en este laboratorio", dice a la clase "No hay nada que no pueda arreglarse".

Mientras que Erik Carrillo está ocupado modelando bolas de arcilla con ayuda del instructor Stephen Sander, que también es ciego, otros construyen paisajes con el tema del otoño. Es un proceso de múltiples etapas que a veces puede ser un poco desordenado.

Mientras la Sra. Komorn distribuye las paletas de pintura, le pide a los estudiantes que decidan si quieren pintar sus creaciones del color real de la canela, como un pastel de calabaza con especias oscuras o como una naranja brillante como el sol. ¿Para la base, quieren usar un verde que es como caminar sobre el pasto o como un rico chocolate marrón? Sus descripciones combinan color con gusto con tanta frecuencia que en un momento Taylor dice que realmente puede oler la canela en su pincel.

"Quiero que quede bien", dice la niña, dudando de aplicar la pintura a su trabajo. Su madre la ayuda guiando el pincel en la mano de Taylor.

Mientras tanto, la Sra. Komorn reparte generosamente elogios recorriendo la sala. John French - - - cuyo hijo, David, 26 años, de Irving, está en el taller – celebra las instalaciones de la asociación y dice que el arte es una de las pocas expresiones creativas de su hijo, quien es legalmente ciego.

"Con certeza, ellos no tienen que hacer esto", dice el Sr. French. Pero a él y a los demás estudiantes les agrada hacerlo.

"Me gusta trabajar con arcilla y conocer a otras personas", dice Lisa Lacore, 20 años, de Flower Mound, quien participó en el taller cuando era niña y regresó.

Craft Guild of Dallas (Asociación de Artesanos de Dallas) se ubica en 14325 Proton Road en North Dallas. Para obtener más informaciones sobre los talleres de alfarería, llame al 972-490-0303 o visite www.craftguiildofdallas.com.


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Last Revision: September 1, 2010