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Otoño 2002 Tabula de Contenido
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La Monta de Su Vida

Por Kathy Fisher, Madre de Familia, Vanderbilt, Texas

Al portar un casco protector y un cinturón, mi hija Megan sonríe de oreja a oreja. Está lista para una de sus actividades favoritas, montar a caballo. Desde que tenía tres semanas de edad, Megan pasó mucho de su tiempo en terapias: física y ocupacional. Uno de los tipos de terapia más benéficos que ha experimentado, es la hipoterapia, también conocida como terapia de monta. Mucha gente piensa que la terapia de montar un caballo consiste simplemente en que una niña cabalgue alrededor de una arena sobre el lomo de un equino. Para mi hija Megan, una niña de catorce años de edad con múltiples discapacidades y con un tono muscular bajo, la terapia de monta ha cambiado su vida.

La monta empezó para Megan cuando tenía tres años. Como no era capaz de controlar la parte superior de su cuerpo ni de mantener su cabeza fija, parecía una muñeca de trapo. Necesitaba que una persona adulta montara detrás de ella. Esta persona era la responsable de mantener el cuerpo de Megan en posición erguida. Montar le resultaba a ella físicamente difícil y, por lo tanto, lloró durante todo un año. Afortunadamente no nos desanimamos. Aprendimos que el progreso lleva tiempo.

Con lentitud, ella logró el control de los músculos de su cabeza y de su cuello, y ya era capaz de sentarse por sí misma. Entonces fue cuando empezó a disfrutar verdaderamente montar a caballo. Su papá le cantaba “Happy Trails” en el camino al centro hípico. Ella se emocionaba con anticipación. Cuando veía los caballos, agitaba sus manos en el aire con una sonrisa que le cubría toda la cara. Yo también me emocionaba. Poder sentarse significaba que finalmente podría sentarse en una silla alta y en un carrito de compras. ¡Yo ya no necesitaría que alguien me acompañara a la tienda!

Megan aprendió a patear dos veces al caballo para hacer que se moviera, lo que reforzó la causa y efecto. Una vez que aprendió este concepto, podría realizar otro tipo de aprendizaje.

El cruce de la línea media sucede cuando los brazos de una niña se cruzan de un lado de su cuerpo al otro. A los padres se les explica qué tan importante es este cruce en el desarrollo de sus hijos. Aunque esto ya se había intentado tanto en casa como en la escuela, Megan todavía no lo había dominado. Trabajó en esta habilidad mientras estaba sobre el caballo y, por alguna razón, lo hacía con más esfuerzo. Finalmente aprendió a cruzar la línea media al tomar un aro de plástico grande en una mano, a transferirlo a su otra mano, y a darle el aro a una persona que caminaba a su lado. Estos pasos se repitieron hasta que Megan pudo cruzar la línea media de forma independiente y a interactuar con otras personas al darle sus juguetes.

Conforme Megan desarrolló mayor fuerza en su cuerpo superior, montaba hacia atrás sobre el caballo. Pude ver que no le gustaba montar de esa forma; ¡hacía aspavientos! El terapeuta físico nos explicó que montar hacia atrás ejercitaba más los músculos débiles de su brazo y de sus hombros que montar en la posición de frente. En tanto las personas que caminaban a su lado le hablaban mientras montaba, Megan toleraba montar hacia atrás.

Ya que Megan se sentaba tan bien, me pregunté si era tonto pensar que ella podría aprender a gatear. Estaba colocada en una posición de 4 puntos (manos y rodillas) sobre el caballo. Con el caballo quieto, Megan podría en realidad hacer lagartijas sobre su lomo, con sus piernas sostenidas en su lugar por quienes caminaban a su lado. Este movimiento se repitió sobre el piso en casa conmigo moviendo los brazos de Megan. Cuando esto fue bien tolerado, se colocó a Megan de nuevo en una posición de 4 puntos sobre el lomo del caballo. El caballo se movió lentamente hacia delante dos o tres pasos y se detuvo. Megan sintió el movimiento izquierdo y luego el derecho de su cuerpo sobre el caballo. ¡Aprendió a gatear poco tiempo después de comenzar con esta actividad!

Durante este período comencé a notar una normalización mayor del tono muscular. Al trabajar sobre la postura correcta, se volvió más consciente de su cuerpo en el espacio. Los especialistas nos dijeron que Megan nunca se sentaría, ni gatearía ni caminaría. Después de trabajar levantando pesas, Megan podía pararse sosteniéndose en algo, pero ponía rígidas sus piernas y no las podía mover. Los doctores desalentaron nuestra creencia de que caminaría, diciendo que si no había caminado a los cinco años de edad, nunca lo haría. A los ocho años, después de unas cuantas sesiones de montar a Buster, un caballo con un movimiento de cadera definido de izquierda a derecha, Megan dio su primer paso. Esto sucedió en Día de las Madres de 1996. ¡Qué regalo tan maravilloso!

Megan adora las vistas y los sonidos que experimenta mientras monta en una arena abierta. Aunque no puede hablar, vocaliza mientras monta. No se da cuenta de que en realidad está recibiendo terapia ni de que incluso hay un terapeuta físico caminando detrás de ella. Megan tiene impedimento visual cortical. Con cada sesión de terapia, su cabeza se mantiene más erguida en lugar de la usual colocación hacia abajo, o mantiene la cabeza dirigida hacia arriba, viendo el cielo. En realidad está mirando lo que hace.

Tenemos la fortuna de que el Victoria Riding Therapy Center (Centro de Terapia Hípica Victoria) tenga un sendero sensorial. Las vistas, los sonidos y la estimulación visual son los principales objetivos de este sendero. A Megan le gusta particularmente el ruido peculiar que hace el caballo mientras camina sobre el puente de madera. Ríe con frecuencia conforme siente el movimiento del caballo al subir y al bajar una pequeña colina. No se da cuenta de que está ejercitándose para controlar la parte superior de su cuerpo mientras conserva su equilibrio. Ella sólo sabe que le encanta montar.

Once años después, Megan camina con alguien a su lado. Todavía monta, ejercitando principalmente su postura y el movimiento de cadera. La emoción que demuestra mientras monta hace valer la pena todo el duro trabajo y el tiempo que ha pasado en la terapia de monta. Se ha beneficiado mucho de la hipoterapia. Al unirla con la terapia física tradicional, es asombroso ver todos los logros que pueden conseguirse. Recomiendo ampliamente este tipo de terapia para cualquier niño con necesidades especiales.

Puede comunicarse con la familia a: P.O. Box 145, Vanderbilt, TX 77991 y a: mjfkjf@ykc.com


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Last Revision: September 1, 2010