TSBVI logo | Home | Site Search | Outreach | Ver/Oír Indicio |

Otoño 2002 Tabula de Contenido
English version of this article (Versión Inglesa)

Mi Historia: Opciones para Alumnos con Visión Baja

Por Dawn Adams, CTVI, COMS, Mesquite ISD

“Ella es ciega y siempre lo será; no hay para qué esperar algb o mejor.” Estas fueron la palabras que le dijeron a mi papá apenas unos días después de que se habían terminado los trámites de la custodia. Un hombre soltero de 55 años, que era dueño de un club nocturno en Houston había notado que una de sus clientes “regulares” había dado a luz a una bebita. Él había escuchado que ella no la quería ni podía criarla. Con sus propios hijos crecidos y casados, con hijos propios, no parecía el momento más conveniente para empezar a criar otra hija. Dejando a un lado las circunstancias y enfocándose en su amor por la bebita, decidió saber si podía adoptarme. Mi madre firmó la cesión de los derechos maternos a su favor y aquí es donde comienza mi historia.

Mi papá se dio cuenta de que yo no era como el resto de los bebés que habían estado a su alrededor. Ante todo, yo era muy quieta. No me movía para alcanzar objetos o personas, y era muy callada. A veces notaba que yo movía mi cabeza hacia los sonidos, pero hasta ahí. El doctor le informó a mi papá que yo era ciega, que no tenía vista parcial, sino que era ciega.

Le dieron a mi papá el artículo de un periódico que contaba la historia de cómo un bebé ciego había sido cargado boca abajo durante breves períodos de tiempo. Algo acerca de la sangre que viajó a los nervios oculares debido a estos cuidados hizo que el niño pudiera ver. Pensando que nada perdía con intentarlo, mi papá comenzó a cargarme boca abajo durante breves períodos de tiempo. Cuando me cansaba, yo lo jalaba y él me cargaba de la manera usual. Un día mientras me cargaba alrededor de la mesa de billar en el club, se dio cuenta de que yo volvía la cabeza hacia la luz sobre la mesa y trataba de alcanzarla. Desde entonces comencé a prestar atención a otros objetos. No había duda en la mente de mi papá de que yo era capaz de ver algo. A los 18 meses empecé a caminar, bastante más tarde que los niños con vista. En una cita con el oculista me dieron a leer unas tarjetas con imágenes. ¡Describí correctamente cada una de las imágenes! Era el mismo especialista que le había dicho a mi papá que era ciega y que siempre sería así. ¡Estaba realmente asombrado!

Ahora no sé si realmente el haber sido cargada boca abajo ocasionó que pudiera ver o no, pero sé que creo en los milagros. Poco a poco mi visión mejoró y aprendí a usar la visión de manera eficiente.

Como alumna de jardín de niños empecé a recibir servicios como una alumna con impedimento visual. Cuando tenía cinco años fui a la clínica de visión baja con mi papá y con un maestro de visión. El doctor me dio mi primer telescopio. Con él pude ver las cosas con mucha mayor claridad. Podía ver gente y objetos que estaban lejos. Mi papá y yo jugábamos juntos “a los espías”. Él me pedía que encontrara la “señal azul” o el “avión en el cielo.” Sin mi telescopio, yo podía ver la ubicación general de los objetos y de la gente a la distancia, pero con él, podía ver los detalles. No fue sino hasta que utilicé mi telescopio que me di cuenta de que era posible para la gente ver las hojas individuales de un árbol, ¡y podía ver el pájaro que estaba encima también! Por supuesto, la función principal del telescopio fue, finalmente, que yo aprendiera a leer el pizarrón en la escuela. Siempre le estaré agradecida a mi papá por el apoyo que me dio.

Con el transcurso de los años he tenido varios tipos de monóculos (telescopios). Utilicé uno manual hasta el quinto grado. Entonces recibí mi primer par de anteojos con un telescopio montado sobre el ojo derecho. Como no tengo visión central en mi ojo izquierdo, necesito usar el telescopio con mi ojo derecho. Es difícil levantar y soltar el telescopio mientras se intenta copiar la información del pizarrón. Realmente me gustaban los anteojos nuevos porque me permitían tener mis manos libres para dar vuelta a las páginas o escribir. Después, me dieron un dispositivo similar, pero esta vez el telescopio era mucho más pequeño y mucho más atractivo estéticamente hablando. También podía utilizarse con facilidad tanto para las tareas a distancia como para las cercanas. Podía leer mis trabajos y mis libros con él o podía leer el pizarrón. La utilización de libros con letra impresa grande me ayudó a no tener que cambiar constantemente de enfoque entre la distancia lejana y la cercana. Usé la letra impresa grande para leer y mantener los lentes enfocados para tareas a distancia la mayor parte del tiempo. Finalmente, me dieron un par de Ocutechs que pueden utilizarse para conducir un automóvil. Mi Ocutech tiene un telescopio (muy pequeño) por encima del lente derecho. Cuando quiero verificar algo que veo con mi visión, miro rápidamente en el telescopio para verlo. Mi visión se corrige de 20/200 a 20/30 con estos anteojos.

El desarrollo del uso eficiente de mi visión residual ha sido un factor clave en mi educación. Siempre se me alentó a utilizar mi visión, y aprendí cómo usarla de manera efectiva. No me sentía avergonzada de verme diferente debido a mis anteojos o a mi telescopio. Tan pronto como al entrar al jardín de niños, mi papá me recordaba que para mí era más importante ver que preocuparme acerca de lo que los demás pensaran. De hecho, algunos de mis compañeros de clase estaban muy interesados en mis dispositivos de visión, y era divertido enseñarles cómo funcionaban los diversos dispositivos (sin dejarlos jugar con ellos).

Durante mi último año en la escuela también recibí capacitación en Orientación y Movilidad para poder aprender a cruzar las calles. Eso incluía usar un bastón con propósitos de identificación. Usé mi visión junto con el bastón. También he usado programas como ZoomText para agrandar la letra impresa en una pantalla de computadora. Ahora, sin embargo, simplemente uso las opciones en el panel de control del Software de Windows ME. Tener un uso eficiente de mi visión me ha permitido participar en el atletismo de la preparatoria y conducir un auto, además de ver cosas que no hubiera podido notar de otra manera, como ver un pájaro en un árbol, ubicar cosas en un fondo concurrido, etc. Ahora me permite usar la tecnología actual y viajar de manera independiente. Mi principal modo de aprendizaje es por medio de la visión; esto es, soy una aprendiz visual. Así que el uso de la visión ha sido esencial para mi educación.

Ahora, como maestra de alumnos con impedimentos visuales y especialista en Orientación y Movilidad, todavía utilizo dispositivos de visión baja en mis rutinas cotidianas. Sea que se trate de llenar formas ARD, informes de avances, leer para mis cursos de graduados o cocinar una comida para mi esposo, utilizo un CCTV la mayoría del tiempo. También tengo anteojos para leer que me ayudan cuando no hay un CCTV disponible. Además de mis lentes de lectura y de mis lentes de manejo, utilizo un telescopio manual para leer la lista de productos en los pasillos de la tienda de comestibles o para leer las señales de tráfico al caminar. Mi monedero es una “bolsa de herramientas” para mis tres dispositivos de visión baja. Tengo un dispositivo que me ayuda a acomodarme a cualquier tarea visual.

Aunque los profesionales no concuerden en qué es lo mejor para los alumnos con visión baja, es claro que hay ventajas obvias al utilizar la visión residual. Finalmente, cada persona debe decidir si aprenderá a usar su visión de manera eficiente, de ser posible, o convertirse en un aprendiz táctil. Una manera de aprender no es necesariamente mejor que la otra. Cada persona es diferente y en nuestro campo debemos atender las necesidades y las fortalezas individuales de nuestros alumnos. No podemos decir que lo que es cierto para alguien siempre es cierto para otro. “Mi historia” es acerca de lo que ha funcionado, y todavía funciona, para mí. Mi esposo y yo somos, ambos, impedidos visuales. Me alegra que tengamos alternativas y oportunidades para aprender a usar nuestra visión. Se ha dicho que ser impedido visual es un trabajo duro.” Aunque es duro, no es imposible sobreponerse a los desafíos.


| Otoño 2002 Tabula de Contenido | en via a Email de Ver/Oír |

Please complete the comment form or send comments and suggestions to: Webmaster

Last Revision: September 1, 2010