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Otoño 2001Tabula de Contenido
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Cualquier Cosa que Funcione

Por Peggy Brisco y Jeri Cleveland, Maestras de Programas Especiales
Escuela Texas para Invidentes e Impedidos Visuales

Nota de la editora:  Le pedimos a Peggy Brisco y a Jeri Cleveland, maestros de Programas Especiales, que nos dieran su definición de alfabetización. Han sido maestros de salón de clases en TSBVI, y ahora son maestros que trabajan con alumnos que provienen de varios distritos a lo largo y ancho de Texas para asistir a programas de corto plazo de una semana.

Uno de los aspectos de la visión convencional de la alfabetización, es que los lectores y escritores deben tener acceso directo a la letra impresa y al Braille con sus ojos o dedos. Esta perspectiva tradicional también define los parámetros para deletrear, la gramática, la velocidad y el nivel de grado. Nuestras opiniones han evolucionado durante los últimos veinticinco años de experiencia combinada de enseñanza a niños con impedimentos visuales. Ahora creemos que la visión aceptada de la alfabetización es demasiado constreñida. Al limitar los medios y los sentidos utilizados, ignoramos el hecho de que gran parte de la alfabetización es la capacidad para crear, manipular y sintetizar el lenguaje simbólico. También están implícitas las ideas de que la gente que no puede utilizar la letra impresa o el braille es menos inteligente y que las actividades de alfabetización funcional son menos valiosas que las más académicas.

Este enfoque estrecho no respeta ni facilita las asociaciones entre lenguaje, alfabetización, inteligencia y funcionalidad. Al trabajar con alumnos que luchan con el aprendizaje de alfabetización, descubrimos que al concentrarnos en tareas funcionales y al aceptar la entrada y salida auditiva como un medio de alfabetización y de lectura, eran las estrategias de mayor éxito. Éramos capaces de dar a los alumnos el crédito por la inteligencia y el vocabulario para crear y comprender información escrita, incluso cuando no podían tener acceso a ella por medio de las formas tradicionales.

El términos “alfabetización funcional” conlleva una carga de estereotipos negativos que necesitamos dejar a un lado. Tendemos a verla como el último recurso en la educación, y esto implica que los padres, maestros y alumnos han fallado. Los educadores tienden a enfocarse exclusivamente en alfabetización académica, y deja a los alumnos que se imaginen cómo usar las habilidades para realizar tareas funcionales por sí mismos. En realidad, la alfabetización funcional es la base de toda alfabetización. Cuando la hacemos la esencia de la instrucción alfabetizadora, se desprenden varios resultados naturales muy útiles.

El principal resultado entre ellos es que los alumnos efectúan conexiones entre la alfabetización y la lectura y la vida cotidiana. Cuando tales conexiones están en su lugar, los alumnos a veces pueden progresar mucho más lejos y rápido en el aprendizaje de su alfabetización. Hemos encontrado que cuando los alumnos se vuelven funcionalmente alfabetizados y aprenden a valorar tales habilidades, con frecuencia son capaces de cambiarse con mayor éxito a la alfabetización académica.

Hemos observado estos resultados positivos repetidamente entre nuestros alumnos. Un joven llegó con nosotros a los doce años, sabiendo como escribir letras en Braille usando un punzón. No había hecho la conexión entre el sonido y los símbolos, ni podía identificar las letras que escribía. Sentía que había fallado en su aprendizaje de alfabetización, y detestaba cualquiera y todas las actividades de alfabetización. En otras maneras era un ávido aprendiz, lleno de curiosidad y de preguntas. Le enseñamos a este joven el clásico Braille‘n Speak, un procesador de textos portátil muy simple con salida de voz. En el modo interactivo, este dispositivo habla las palabras escritas cuando se presiona la barra de espacio. Por vez primera este alumno era capaz de entender la conexión entre los símbolos (sentía que estaba siendo “torturado” para aprender) y las palabras. Se convirtió en un excelente e inventivo deletreador. En muy poco tiempo, con la ayuda de la función “lectura por línea” de Braille‘n Speak, este alumno comprendió que las palabras escritas podían realmente juntarse para formar ideas. Después de esto no había como detenerlo, literalmente hablando. Para el receso de invierno había escrito por sí mismo un cuento que estaba transmitiendo a los dispositivos de otros alumnos. También estaba utilizando Braille‘n Speak para acceder a Internet por información y correo electrónico. Pronto descubrió que la ortografía fonética no era lo adecuado para hacer búsquedas por Internet, y ahí fue cuando reconoció que tenía que aprender la ortografía estandarizada. De repente el mundo de la tecnología de información se abrió para este alumno y fue capaz de satisfacer su curiosidad de manera independiente. Esto también contribuyó a mejorar su aceptación social, debido a que ya no estaba haciendo preguntas de manera constante a las personas a su alrededor. Años después este alumno es capaz de leer sólo unas cuantas palabras de braille con sus dedos. Sin embargo, con sus habilidades para acceder y obtener información usando la palabra escrita, ¿podemos clasificarlo realmente a este joven como un “iletrado” o “analfabeta”?

Una definición más incluyente de alfabetización incorpora las siguientes ideas:

Mucha gente está utilizando la tecnología y textos grabados para cumplir con tareas de alfabetización tanto a nivel funcional como académico. Claramente, Jeff Moyer es una persona alfabetizada, quien utiliza una combinación personalizada de medios y herramientas para realizar una amplia gama de tareas literarias (véase el artículo previo). La selección de medios y herramientas es una cuestión individual y probablemente cambie según el momento, el lugar y la actividad. La tarea del educador es la de ayudar a los alumnos a alcanzar el máximo grado de alfabetización posible, y de encontrar las combinaciones óptimas de herramientas y de medios. Esto requiere una gran dosis de creatividad, experimentación y de flexibilidad de parte tanto del(a) maestro(a) como del(a) alumno(a).

Al adoptar una visión más amplia de alfabetización, se facilita, en lugar de amenazar, el desarrollo de las habilidades de alfabetización. Adquirir alfabetización incluye una serie de habilidades que van desde la conexión fundamental del lenguaje y los símbolos, la lectura y escritura con fluidez. Más que tratarse de una jerarquía de habilidades, pensamos que esta variedad contiene una gama importante de herramientas y medios de alfabetización que siguen siendo útiles a través del tiempo y de las circunstancias. Esta gama de opciones de alfabetización es semejante a un menú a partir del cual hacemos selecciones, dependiendo de la tarea en turno. Un lector fluido continúa utilizando los símbolos básicos y las etiquetas para marcar aparatos, organizar despensa, identificar sus posesiones personales, etc. Si se detiene a pensarlo durante un momento, la mayoría de las tareas de alfabetización que los adultos realizan durante el transcurso del día son actividades simples y funcionales como listas, etiquetas, pequeñas notas para uno mismo y para otros, recetas, instrucciones, horarios, calendarios, y así por el estilo. Al ampliar la definición de alfabetización le damos a los educadores y aprendices permiso de usar todas las herramientas, métodos, habilidades y capacidades disponibles, También reconocemos el valor de todas las habilidades de alfabetización, a cualquier nivel en el que pueden dominarla los alumnos.


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Last Revision: July 30, 2002