TSBVI logo | Home | Site Search | Outreach | Ver/Oír Indicio |

Otoño 2001Tabula de Contenido
English version of this article (Versión Inglesa)

La Historia de las Galletas con Chispas de Chocolate

Por Ellen Oestreich, Madre de Familia, Humble, Texas

Nota de la editora: Kate Moss fue invitada de manera reciente a participar en la magnífica reunión de apoyo a los padres en Humble, Texas, cerca de Houston. Cuando llegó a la escuela donde iba a efectuarse el evento, recibió una canasta con varios objetos. Entre estos, había una lata con galletas y esta pequeña historia. Sintió que valía la pena compartir la historia con nuestros lectores; así que aquí está. Las galletas también valían la pena de ser compartidas, pero no se le veía muy convencida de hacerlo.

Como sucede de manera frecuente en nuestras vidas, llegué a casa un poco más tarde de lo que había planeado. Después de las actividades del día, tenía ganas de hornear galletas con mi hija. Llegamos a una casa CALIENTE. Nos vestimos rápidamente con nuestro “atuendo para hornear” y empezamos a medir, verter, mezclar. Para acelerar el procedimiento, coloque la mantequilla en el horno de microondas y empezamos a “RADIARLA” hasta que estaba completamente derretida. (Lo que había olvidado era que se hubiera derretido en unos cuantos segundos si hubiera reposado sobre la cubierta de la cocina CALIENTE). Añadimos con gusto los ingredientes secos. Harina, azúcar, azúcar morena, sal, etc. Granos pequeños de distintos ingredientes volaban por todos lados y provocando sonrisas. Después nos dedicamos a batir y agregamos huevos y vainilla. El ingrediente clave y final... las chispas de chocolate... entraron al último.

Mientras batíamos y sacábamos las últimas chispas de la bolsa, algo le estaba sucediendo a la masa. HMMM... ¡está mucho más oscura que de costumbre! Como ya habrán podido adivinar, las chispas se estaban derritiendo y le estaban dando a esta masa de chispas de chocolate, su color propio. Bueno... las galletas siguen siendo galletas para esta familia, así que las horneamos y observábamos, y luego horneamos otras más. Después de chupar el tazón, gozamos un vaso de leche con nuestra masa recién horneada. Aunque se veían diferentes y no se parecían a lo que esperábamos, cumplieron su cometido y consiguieron sonrisas de esta mamá y de su hija.

Me convencí que esta experiencia con las galletas era la manera que tenía Dios de recordarme que lo inesperado puede traer consigo vida y risas a cualquier día. ¡Todo está en la perspectiva que se asuma! Aunque tenía pensado hacer una masa de chispas de chocolate típica, algo especial le sucedió a la masa. Su vista y su textura eran diferentes, pero el disfrute de una galleta caliente y un vaso de leche compartidos con una niña maravillosa, sabía igual. No había trozos de chocolate que morder, pero el sabor maravilloso del chocolate se esparció por toda la galleta. ¡Nuestras galletas de “chocolate derretido” estaban deliciosas!

Después me di cuenta de que había hecho las galletas para unos visitantes, horneé otra charola después de que Caitlyn se había ido a dormir. La nueva charola estaba llena con galletas de chispas de chocolate “normales”. Se veían como las galletas que siempre había horneado. Olían como las galletas que siempre había cocinado, y, sí, sabían como las galletas que siempre había hecho. ¿Qué le faltaba a estas galletas? No tenía cómplice. Extrañé la sonrisa y la paz que sentí cuando observaba a Caitlyn gruñir y comer e incluso babear una baba de chocolate. No le importaba cómo se veían las galletas, sólo que eran galletas y que las podía disfrutar antes de irse a dormir.

Supongo que esto se parece mucho a la vida. Es fácil ser absorbido por las esperanzas estándar y olvidar que a veces las mejores cosas provienen de lo inesperado. Habrá algunas personas en esta vida que no puedan lidiar con lo inesperado. Habrá algunas personas que a lo mejor lo enfrentan pero se sienten incómodas. Habrá algunas personas que lo acepten y que lo vean como una oportunidad de oro. Cada uno de nosotros tiene el derecho a ser como es y a enfrentar las cosas de la mejor manera que pueda. Espero poder aprender de mi hija cómo apreciar lo inesperado. Si puedo pasar más tiempo buscando lo inesperado, ningún día será igual a otro, y la vida nunca será simple o aburrida.

De esa manera, hay dos variedades de galletas que se pueden disfrutar. Recuerde: ambas son galletas; ambas están hechas con los mismos ingredientes y amor; ¡y ambas saben muy rico con un vaso de leche y su cómplice preferido! Esperamos que usted sea lo mejor que puede ser y que su vida esté llena de lo ordinario y de lo extraordinario.

Que la paz esté con ustedes, Ellen y Caitlyn.


| Otoño 2001 Tabula de Contenido | en via a Email de Ver/Oír |

Please complete the comment form or send comments and suggestions to: Jim Allan (Webmaster-Jim Allan)

Last Revision: July 30, 2002

fall01/cookies-span.htm