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Hágalo una rutina

Por: Robbie Blaha, Entrenadora de Maestros y Kate Moss, Coordinadora Entrenamiento de Familias

Entre todo lo que hacemos en nuestra vida diaria hay pocas cosas que no son rutinarias. Ya sea cepillarnos los dientes, llenar el tanque de gasolina en nuestro auto o ir a jugar boliche, siempre tenemos en la mente una serie de pasos pronosticables y objetos específicos que asociamos con esas actividades. Con frecuencia, casi sin darnos cuenta conducimos los pasos de estas actividades. Sin embargo, hay aspectos en las actividades rutinarias que merecen un segundo vistazo. Una rutina bien organizada puede tener un efecto poderoso en la vida del niño que padece de incapacidades severas. Los niños con incapacidades severas han mostrado que pueden beneficiarse aprendiendo por medio de rutinas.

Piense en la vida diaria de su hijo, probablemente usted ya ha establecido una variedad de rutinas. Por ejemplo: al cambiarle los pañales, al darle su comida, a la hora del baño, etc. Estas actividades se hacen diariamente, comúnmente de una manera pronosticable o rutinaria. A continuación le explicamos lo que estas rutinas le están ofreciendo a su hijo:

OPORTUNIDADES DE COMUNICACION

Habrá notado que durante esas actividades su hijo parece comunicarse mucho con usted. Sus respuestas sutiles, o a veces no tan sutiles, durante esas actividades pueden "decirle": "no tengo hambre", "no estoy listo para bañarme", etc. Usted entiende, y responde no obligándolo a que se coma el postre o desaguando la tina y arropándolo en la toalla.

APOYO EMOCIONAL DURANTE EL APRENDIZAJE

Las actividades de rutina son confortables, y el niño puede utilizar su energía y atención de manera más eficiente. Su hijo puede ponerse ansioso o no cooperar si otra persona que no está familiarizada con la manera rutinaria en que usted lleva a cabo la actividad intenta alimentarlo o bañarlo. Pero, si usted dirige a la persona para que lo haga de la manera en que usted lo hace siempre, el niño puede comportarse calmadamente y responder mejor. El está familiarizado con la rutina. Esto lo ayuda a anticipar y participar mejor en la rutina.

UN MARCO PARA EL APRENDIZAJE

Las actividades que se hacen por medio de rutinas ofrecen la sensación de que existe un principio, mitad y fin. También ayudan a hacer que diversas personas, acciones, objetos y lugares se puedan entrelazar para llevar a cabo una acción completa que tiene significado para el estudiante. Algunas rutinas utilizan recordatorios naturales. Ejemplo: uno de los pasos se utiliza como recordatorio para el siguiente paso. Este tipo de recordatorio no requiere que otra persona siempre le "recuerde" al niño, porque los objetos que se usan en la actividad sirven de recordatorios. Además las rutinas pueden ayudar al niño a anticipar el final de una actividad que no le gusta, o a reconocer el principio de una que sí le gusta.

UNA MANERA PARA DESARROLLAR LA MEMORIA PROCESAL

Las rutinas construyen un cimiento de memoria para otros aprendizajes. Paul Carreiro y Sue Townsend (Las rutinas: entendiendo su poder) indican que la destreza de la memoria depende del centro del sistema de memoria conocido como "memoria procesal". La memoria procesal se define como: "la habilidad de retener en la memoria un entendimiento subyacente de cómo funcionan las cosas". Si la actividad en la que participa el niño no está organizada él no puede entenderla..... y si no puede entenderla, tampoco puede aprender de ella.

UNA MANERA PARA REALZAR LA NUEVA INFORMACION

Cuando el niño puede "ver" la actividad en su mente, él puede darse cuenta cuando algo va a cambiar. El se alerta para poner atención y aprender un paso nuevo. El puede percatarse de ciertas partículas de información que está recibiendo y es más probable que sintonice su atención a un concepto en particular. Por ejemplo: si el niño tiene una rutina para preparar el puding, usted puede introducir un nuevo sabor. El niño podrá sintonizarse al nuevo sabor porque todo lo demás en la actividad continúa siendo rutina. La diferencia de sabor puede ser "realzada".

Usar rutinas en el hogar puede robustecer al aprendizaje, mejorar la comunicación entre el niño y la familia, y reducir la frustración de todos. La información a continuación le puede ayudar a formalizar las rutinas que ya practica en su hogar. Si usted no usa rutinas, podría considerar comenzar a usar algunas. Al ir desarrollando rutinas, informe al personal de la escuela. Si su escuela no está usando actualmente rutinas con su hijo, anímelos a que se familiaricen con el concepto del uso de rutinas para el aprendizaje.

ESCOGIENDO LAS ACTIVIDADES

Antes de implementar las rutinas es importante decidir cuales actividades diarias de su hijo usted desea convertir en rutina. Las siguientes sugerencias lo ayudarán en este proceso:

1. Haga un esquema de las actividades típicas de su hijo durante un día de la semana y de un día de fin de semana. (Tabla 1)

2. Comience por escoger las actividades obvias en las que posiblemente ya existe una rutina, tales como durante la comida o el aseo personal. Ponga especial atención a esas actividades que más benefician la salud mental y física de su hijo. Después, estudie esas actividades que los adultos deben hacer para el niño. ¿Serían más fáciles si su hijo pudiera ayudar parcialmente? Por ejemplo: sería bueno que un niño más grande pudiera anticipar cuando se le está cambiando el pañal y que levantara sus nalguitas en lugar de que el adulto tenga que levantárselas. Finalmente, dirija su atención a esa actividades que podrían hacerse en empleos vocacionales.

Tabla 1: Hacer un bosquejo del horario de un día típico de la semana y de un día de fin de semana ayuda a identificar las rutinas que ya existen y que pueden formalizarse. También ayuda a identificar las horas en que las rutinas pueden ser útiles para el niño y su familia.

HORARIO DIA DE SEMANA HORARIO FIN DE SEMANA
6:30 a.m. despertar 7:30 a.m. despertar
6:40 p.m. baño 7:40 a.m. baño
6:50 a.m. desayuno y medicinas 7:45 a.m. ayudar a papá a hacer pancakes
7:15 a.m. lavarse los dientes 8:30 a.m. desayuno y medicinas
7:30 a.m. vestirse 9:00 a.m. lavarse los dientes
8:00 a.m. tomar el autobús 9:15 a.m. vestirse
 

EN LA ESCUELA

9:45 a.m. tiempo libre

10:45 a.m. actividad de familia

3:30 p.m. regreso a casa 1:00 p.m. almuerzo
3:45 p.m. baño 2:45 p.m. continuar actividad de familia
3:50 p.m. aperitivo 4:00 p.m. aperitivo
4:15 p.m. tiempo libre 4:15 p.m. tiempo libre
6:00 p.m. cena 6:00 p.m. cena
7:00 p.m. jugar con papá 7:00 p.m. jugar con papá
8:00 p.m. baño 8:00 p.m. baño
8:30 p.m. hora de acostarse 8:30 p.m. hora de acostarse

DESARROLLANDO LA RUTINA

Después de haber identificado las actividades para la rutina sería útil que las escribiera. Haga una lista de la actividad escribiendo por orden los pasos para llevarla a cabo. La cantidad de detalle en cada paso dependerá de lo que usted espera que su hijo haga. También sería útil que la escuela de su hijo revisara las rutinas y decidiera cuales objetivos específicos del IEP podrían practicarse durante la rutina. Estos objetivos podrían incorporarse en los pasos de la rutina. Un objetivo puede ser incluido en varias rutinas diferentes. (Tabla II).

RUTINA A LA HORA DE LA COMIDA

  1. Caminar hacia la mesa (Guiarse de la sala al comedor palpando las paredes)
  2. Encontrar la silla y sentarse
  3. Esperar a que mamá o papá le ponga el babero
  4. Alcanzar la cuchara cuando oye que toca la mesa (Explorar el espacio y localizar el objeto. Coger el objeto)
  5. Permitir que mamá o papá le ayude a poner la comida en la cuchara y llevar la cuchara a la boca (mano-sobre-mano)
  6. Dejar la cuchara sobre el plato y coger su vaso cuando le ofrecen bebidas, o dejar el vaso y coger el postre. (Indicar su seleccion. Coger el objecto)
  7. Ayudar a retirar el plato cuando se termina la comida
  8. Permitir que mamá o papá le limpie las manos y la cara
  9. Tomar su medicina en el vaso de la medicina
  10. Quitarse el babero (quitarse ropa él solito)
  11. Bajarse de la silla

Tabla 2. La rutina de la comida puede incluir pasos en los que se incorporen objetivos del IEP. Los objetivos están escritos en letra cursiva.

Puede ser un placer documentar el progreso que está logrando su hijo en una rutina. Una buena manera de hacer esto es filmar periódicamente la actividad o hacer una carpeta en la que escriba el progreso para que lo pueda compartir con su escuela. Usted hasta podría encontrar otra manera de documentar el progreso. Es importante recordar que este tipo de información puede y debe ser compartida con el comité ARD cuando el comité esté revisando los datos.

HACIENDO UN HORARIO

La vida familiar está sujeta a cambios inesperados y crisis repentinas. Debido a esto, al hacer el horario hágalo adecuado y razonable para usted. No haga planes para demasiadas rutinas hasta que se sienta cómodo con las que ya existen. Cuando una rutina se formaliza demasiado, es posible que tome más tiempo, especialmente si usted espera que su hijo participe más en la actividad. Permita más tiempo para terminar la actividad, o si esto no es posible, opte por reducir el nivel de participación que espera del niño. Por ejemplo: las comidas en familia pueden convertirse en una hora turbulenta cuando se le exhorta al niño a tratar de usar habilidades de autoalimentación que apenas están emergiendo; sin embargo, la hora del aperitivo puede ser menos tensa. En lugar de programar una rutina de comida que incluya el uso de las habilidades de autoalimentación que apenas están emergiendo, usted puede incorporar y poner atención en esas habilidades durante la hora del refrigerio.

Una vez que se hayan identificado algunas rutinas que ya existen en su día, haga un programa de la rutina. Puede ser que no pueda seguir el programa exactamente todos los días, pero si usted tiene un programa y todo mundo lo sabe, es más posible que se siga. Ponga el programa en la puerta del refrigerador. Ponga el programa de las rutinas individuales cerca del área en donde la actividad va a llevarse a cabo. Comparta el programa y las rutinas con esos individuos que en algunas ocasiones pueden ayudarlo, tales como los abuelitos, las cuidadoras, los hermanitos. Es especialmente importante que comparta estas rutinas con el personal educacional que trabaja con su hijo. Esto ayudará al personal a diseñar rutinas que sean consistentes con las que se llevan a cabo en la casa.

Notas del Editor: Todavía hay mucho que aprender sobre las rutinas y su uso con los niños sordociergos. Espere la próxima edición de P. S. News!! en la cual se publicarán artículos sobre este asunto. Si tiene preguntas sobre este artículo llame a Robbie o a Kate. Este artículo está basado en dos artículos escritos por Paul Carreiro y Sue Townsend, consultores en trastornos de comunicación, que prestan sus servicios en Servicios Estudiantiles de las Escuelas Públicas de Edmonton, en Alberta, Canadá. Los artículos están titulados "Las rutinas: entendiendo su poder" e "Implementando una rutina ejemplar".


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Last Revision: July 30, 2002

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