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Invierno 2002 Tabula de Contenido
English version of this article (Versión Inglesa)

Por Catherine Nelson, Instructora Clínica de Educación Especial, Universidad de Utah

Marisa tiene seis años de edad, es sordoinvidente y tiene perlesía cerebral. Los resultados de los exámenes la describen como inestable con un probable retardo mental profundo y con severos problemas de comportamiento. La evaluación estándar de Marisa comenzó con malos augurios, cuando se pidió a su madre que dejara la sala de pruebas y la niña empezó a gritar cuando no pudo localizarla. El asesor llegó por detrás y le puso sus brazos alrededor de Marisa en un intento por tranquilizarla. Asustada y enojada por sentirse tocada de imprevisto por una persona desconocida, Marisa se las arregló para poner su boca sobre la mano del asesor y propinarle una dura mordida. La evaluación continuó cuando tanto Marisa como el asesor dejaron de gritar. Pero Marisa volvió a enojarse sobremanera cuando no pudo entender qué es lo que se le pedía y que era lo que se suponía que debía hacer con los objetos extraños que se presionaban en sus manos. No tenía idea de qué era lo que el asesor le solicitaba. No pudo realizar muchas de las habilidades requeridas por que sus impedimentos visuales, auditivos y motoros se veían severamente limitados tanto en oportunidades como en motivación para aprender. La calificación de Marisa estaba muy lejos del rango de las normas de las pruebas, y su agitación extrema hizo que los resultados no fueran confiables. Tristemente, al final de un día tan estresante, sus padres y maestros llegaron a creer que Marisa era incapaz de aprender y que tenía un comportamiento severamente desordenado.

De manera afortunada, tal escenario no tiene por qué seguir ocurriendo. En los años 60, el Dr. Jan van Dijk y sus colegas en Holanda desarrollaron algunas estrategias para la valoración para observar los procesos por medio de los cuales aprendían los niños, antes que las habilidades individuales y discretas. Tales procesos incluyen a) la habilidad para mantener y modular estados; b) canales de aprendizaje preferidos; c) capacidad para aprender, recordar y anticipar rutinas; d) capacidad para acomodar nuevas experiencias con esquemas existentes; e) método para resolver problemas; f) capacidad para formar relaciones sociales e interactuar con otros, y g) modos de comunicación.

Las técnicas utilizadas para obtener tal información son guiadas por los niños y por lo tanto se evita la triste situación que se presentó con Marisa. El fundamento de esta valoración es el establecimiento de una relación entre el(a) asesor(a) y el(a) niño(a) que se construye a partir de una base firme. Los niños valorados nunca se ven sometidos innecesariamente a estrés al separarlos de aquellos con quienes se sienten seguros antes de desarrollar nuevas relaciones. Se les da el tiempo necesario para explorar y para sentirse confortables en sus nuevos ambientes. Los intereses del(a) niño(a) determinan qué materiales se utilizan y la dirección que toma la evaluación, incrementando con esto tanto la motivación como el entendimiento. El asesor es responsable de ajustar sus niveles emocionales y de comunicación a los del(a) niño(a). Las estrategias orientadas por el(a) niño(a) son por naturaleza conversacionales y comienzan con frecuencia con el establecimiento de una rutina interactiva. El asesor imita lo que hace el(a) infante, y añade nueva información mientras se hacen rutinas por turnos. Se provocan señales comunicativas al detener la rutina gozosa y esperar la señal del(a) niño(a) para continuar. De esta manera, los niños son capaces de demostrar sus capacidades para aprender, y los métodos a través de los cuales pueden ser enseñados e identificarse. Es a partir de esta información que se pueden desarrollar los planes educativos.

Debido a que el(a) niño(a) guía este proceso holístico, no hay ni materiales ni instrucciones estandarizadas. Para ayudar a los padres y profesionales a aprender este proceso de valoración, el Dr. van Dijk y una servidora desarrollamos un CD-ROM interactivo intitulado Child-Guided Strategies for Assessing Children who are Deafblind or have Multiple Disabilities (Estrategias guiadas por el(a)niño(a) para valorar niños sordoinvidentes o con discapacidades múltiples). El CD utiliza más de 40 video clips de seis niños para demostrar tales estrategias y sus implicaciones para la intervención. Se pide a los usuarios que respondan preguntas relativas a los video clips, cada una de las cuales demuestran varias técnicas específicas de valoración. Entonces se discuten las respuestas, y si se desea información en profundidad mayor, se accede a literatura relevante al caso mediante el clic de un botón. Después de una vista panorámica del proceso, el usuario puede ver, de manera interactiva, dos valoraciones completas y participar en el diseño de los planes de intervención para los niños valorados por medio de un formato interactivo de respuestas y preguntas. El CD-ROM contiene un índice de muchos términos relacionados con la sordoceguera, cada uno de los cuales se define, explicándolo en profundidad e ilustrándolo con video clips. En la producción se incluyen doce artículos en texto completo escritos por el Dr. van Dijk y sus colegas, que explican el método van Dijk para la valoración e intervención en niños y jóvenes sordoinvidentes. El CD-ROM está disponible y puede ordenarse a Joe Franken, 4619 Spyglass Dr., Dallas TX, 75287. El costo es de $50.00 por unidad. Para mayores informes y muestras del CD-ROM pueden consultarse en el sitio web de la producción en http://www.aapnootmuis.com.

Todos los niños pueden aprender, pero es nuestra responsabilidad como educadores y como padres, descubrir cómo pueden hacerlo de la mejor forma. Por medio de las técnicas desarrolladas por el Dr. van Dijk, los niños como Marisa tendrán la oportunidad de demostrar lo que pueden hacer. Sobre todo, conforme se diseñen e implementen métodos efectivos para la intervención, tendrán la oportunidad de aprovechar todo su potencial.