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Otoño 2009 Tabula de Contenido
English version of this article (Versión Inglesa)

Por Ruth Ann Marsh, COMS, Consultora en Orientación y Movilidad de Divulgación Comunitaria del la TSBVI

Resumen: La autora analiza la importancia de no proteger demasiado a los estudiantes de modo que puedan tener oportunidades para aprender a solucionar problemas y adquirir aptitudes de independencia.

Palabras clave: impedido visual, orientación y movilidad, solución de problemas, independencia 


Siendo maestros de impedidos visuales (TVI) y especialistas en orientación y movilidad (COMS), nuestra función es ayudar a nuestros estudiantes a desarrollar las destrezas que les permitan tener éxito, no sólo en la escuela sino también en el mundo que está fuera y lejos de ésta. Parte de las metas que tenemos para nuestros estudiantes es enseñarles las materias del plan de estudios básico ampliado tales como Braille, uso de medios auxiliares visuales, tecnología de adaptación, manejo del bastón, uso del transporte público, actividades de la vida cotidiana, etc. Si bien todas estas destrezas se necesitan para triunfar tanto en la escuela como fuera de ella, la destreza que más les ayudará es la capacidad de reconocer y solucionar los inevitables problemas que uno encuentra a lo largo de la vida.

La mayoría de los profesionales del campo de los impedimentos visuales están allí porque desean ayudar a sus estudiantes, pero lo que aprendemos antes es que ayudar a un estudiante a veces significa dejarlo que enfrente los problemas sin que interfiramos o intervengamos para “arreglar las cosas”. El apartarse y dejar que sus estudiantes aprendan de sus propios errores no es algo fácil de hacer. Personalmente yo he tenido que literalmente morderme los labios para no dejar escapar información que mi estudiante se explicaría, contando con bastante tiempo, por sí sola; mantener las manos entrelazadas tras mi espalda para evitar tenderlas y reordenar físicamente algo para que no fuese un obstáculo tan grande; recordarme a mí misma que debo esperar y darle tiempo para descubrir sus opciones y luego actuar según éstas; etc. A menudo he invitado a padres a acompañarnos en las lecciones de orientación y movilidad, recordándoles también el no interferir, para que puedan ver cómo sus hijos son capaces de manejar naturalmente los desafíos que surgen. A menudo los padres se asombran ante lo que sus hijos pueden hacer cuando se les da la oportunidad.

Por supuesto, siempre es de suprema importancia el que se asegure que sus estudiantes estén fuera de peligro, pero el asegurarse de que tengan éxito eliminando falsamente todos o incluso algunos de los obstáculos en realidad les impide desarrollar las aptitudes para resolver los problemas necesarios para llegar a tener éxito por sí solos. Y al final tiene un efecto negativo en la confianza en sí mismos ya que ellos rápidamente aprenden que sólo “tienen éxito” cuando un instructor está presente. No son engañados por mucho tiempo.

En su libro de autoayuda superventas, “The Road Less Traveled” (El Camino menos Transitado), el Dr. Scott Peck comienza su primer capítulo con la oración, “La vida es difícil” y luego continúa, diciendo,

“Lo que hace difícil la vida es que el proceso de hacer frente y solucionar los problemas es doloroso. Estos, dependiendo de su naturaleza, provocan en nosotros frustración o dolor o tristeza o soledad o culpa o remordimiento o ira o miedo o ansiedad o angustia o desesperación... no obstante, es en todo este proceso de enfrentar y solucionar problemas donde radica el sentido de la vida... Es sólo debido a los problemas que crecemos mental y espiritualmente. …cuando evitamos el sufrimiento legítimo que proviene de lidiar con los problemas, también evitamos el crecimiento que éstos nos exigen”.

Ninguno de nosotros quiere que nuestros estudiantes sufran, pero el enfrentar las frustraciones y aprender que uno puede superarlas y ser una mejor persona y más capaz es una experiencia impactante y que fortalece el sentido de la vida. Nuestros estudiantes aprenden no sólo a rodear los obstáculos del recinto escolar, sino que mediante la determinación y la persistencia pueden vencer obstáculos similares en otro tipo de situaciones. Nuestros estudiantes aprenden cómo y cuándo abogar por sus necesidades, pero también cómo ser creativos cuando hay que resolver problemas. Aprenden cómo manejar la frustración y a canalizar esa energía de manera constructiva. Si se los guiara por todas partes del recinto, no tendrían la oportunidad de aprender y practicar las aptitudes para solucionar problemas.

Nuestros especialistas en orientación y movilidad, si bien siempre garantizan la seguridad de los estudiantes, tienen que apartarse y darles el tiempo y el aliento para superar algunas experiencias confusas y frustrantes; no obstante el resultado es gente joven que desarrolla la confianza que necesita para tener éxito cuando se encuentra junto a ellos un especialista en orientación y movilidad. En su artículo, “Frustraciones al Viajar”, Amanda afirma, “Me enfrentaré a las mismas cosas por el resto de mi vida. Estoy feliz de poder hacerlo”. Una famosa cita de Hodding Carter, hijo, me viene a la mente: “Hay dos legados perdurables que podemos dejar a nuestros hijos. Uno son las raíces. El otro son las alas”. Ojalá que siempre tengamos el coraje, la fortaleza y la paciencia para dar raíces y alas a nuestros estudiantes.