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Otoño
2002 Tabula
de Contenido
English version of this article (Versión
Inglesa)
Por Beth Fox
Reimpreso con permiso de VIBRATIONS boletín de Colorado
Services for Children Who Are Deafblind, Otoño 2001
Edición: Enfoque sobre Interventores
Nota de los Editores de VIBRATIONS: Beth participó en el 2001 Summer Institute on Deafblindness (Curso de Verano sobre Sordoceguera 2001) y este es el artículo que entregó para aprobar un curso universitario. Beth capturó muchos puntos clave que fueron hechos por Linda Alsop durante la capacitación de dos días. Gracias, Beth, por poner tus notas en un formato tan sencillo de leer acerca del rol de los interventores.
Puede ser una niña que es sordociega. La sordoceguera es una discapacidad compleja, que se caracteriza por una pérdida combinada de visión y audición. La pérdida de visión y audición se complica más cuando hay discapacidades adicionales que crean desafíos extremos en las áreas de comunicación, desarrollo de relaciones interpersonales, comportamiento, integración sensorial y desarrollo motor y cognitivo.
Debido a la pérdida sensorial doble, ella carece de acceso a la información. Este desafío puede impedir que la niña interactúe con su medio ambiente y fomente el aislamiento y la internalización enfocándose en la auto estimulación. Mientras menos interactúe la niña con su medio ambiente, tendrá menos oportunidad de aprender.
Se necesita una persona que pueda llenar constantemente el vacío de la privación sensorial para que la niña pueda recibir información y se vincule al mundo a su alrededor. Esta persona se llama interventor. El interventor puede proporcionar información a la niña para que pueda entender mejor su medio ambiente y actuar apropiadamente dentro del mismo. El interventor sirve para interpretar la información de la niña y también actúa como un conducto de comunicación entre la niña y otros. Se puede describir a un interventor como un filtro consistente, cable de comunicación, facilitador o puente.
Un interventor no controla, ni crea dependencia, ni toma decisiones por la niña, ni tampoco se vuelve una barrera entre la niña y los demás.
El interventor debe aprender todo acerca de la niña que es sordociega y valorar sus peculiaridades. Esta persona debe tener una comprensión sólida de la visión y de la audición de la niña y de cómo recibe la información. Pasará mucho tiempo aprendiendo acerca del sistema personal de intercambio de información de la niña. Estas cosas serán la base para desarrollar un sistema de comunicación que finalmente vincule a la niña con su medio ambiente y con la gente activa a su interior.
Un monitor y un teclado se conectan por medio de un cable a la CPU de una computadora para que la información pueda ingresarse y ser devuelta. Estas piezas no son diferentes a la relación entre un interventor y la niña con la pérdida combinada de visión y audición. La niña, como la CPU, está llena de poder pero sólo puede causar impacto con las piezas de acceso apropiadas, de otra manera, se le dejará en la esquina y el potencial para impactar de manera positiva en el medio ambiente permanecerá sin descubrirse.
La niña gravitará hacia sus compañeros por medio del aprendizaje. La curiosidad equivale a aprendizaje y el interventor puede encender la motivación de la niña por medio de su curiosidad. El interventor le ayudará a la niña a entender conceptos y facilitará su transferencia del ambiente de casa para que sus conceptos puedan generalizarse a diversas situaciones. El interventor se asegura de que la niña tenga acceso a los resultados de su aprendizaje de ensayo y error para que pueda ocurrir la educación. La constancia del interventor desalentará el estrés en la niña y le permitirá aprender con mayor facilidad.
Un interventor puede trazar el comportamiento para que pueda ser entendido como formas de comunicar por qué la niña está frustrada, lastimada, etc. El comportamiento “inapropiado” se debe por lo general a la falta de información. Una vez que se entiende el comportamiento y que se establecen sistemas de comunicación, entonces se puede transmitir la información apropiada a la niña.
Un interventor puede incluir a una niña con pérdida combinada de visión y audición en las actividades de la clase y limitar problemas de aislamiento al proporcionarle información a la niña y permitirle que interactúe con sus compañeros de clase. El interventor juega un rol importante al facilitar las presentaciones de nuevas personas a la niña sordociega y, con el tiempo, puede dejar a la niña con esa nueva persona. Una abrumadora proporción del aprendizaje es terciaria (proviene de la simple observación) y este aprendizaje incidental no ocurre en las personas privadas de sus sentidos a menos que un interventor esté presente de manera constante para informarle a la niña acerca de quién o qué está a su alrededor y qué está ocurriendo con la gente, las situaciones o los objetos.
El interventor no es un maestro del salón de clase pero proporciona un servicio no menos vital que su contraparte. El interventor está bajo la dirección del maestro y la relación entre los dos debe ser emocionalmente sólida. Puede necesitarse mucho esfuerzo para que cada persona sea capaz de discutir, explorar y trabajar juntas para crear la mejor situación de aprendizaje posible para la niña. El maestro y el interventor deben respetarse mutuamente así como a la gente que trabaja en varios roles con la niña sordociega. Cuando esto ocurre en la práctica, los maestros, los interventores y todos los alumnos, se reúnen en el centro del salón y obtienen grandes beneficios de ello.
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Last Revision: August 23, 2004