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Primavera
2007 Tabula
de Contenido
English version of this article (Versión
Inglesa)
Resumen: En este artículo se describe la función de los terapeutas ocupacionales y físicos en los entornos escolares y se ofrecen formas de ayudarlos a participar con éxito en la programación académica de los estudiantes con impedimentos visuales y sordoceguera.
Palabras claves: Programación, ciego, sordociego, impedido visual, terapeuta ocupacional (TO), terapeuta físico (TF), servicio relacionado, colaboración
Incluso ha cambiado la forma en que se entregan los servicios terapéuticos. Durante los últimos años, los terapeutas han comenzado a adoptar el modelo educativo de la entrega de servicios. Los servicios que entregan se han incorporado mejor a la sala de clases, lo cual parece ser un movimiento en la dirección correcta porque significa que trabajan coordinados con el cuerpo académico para compartir el conocimiento y garantizar que se satisfagan las necesidades de los estudiantes. Sin embargo, aún persisten varios problemas comunes. Primero, casi todos los terapeutas escolares son itinerantes. Debido a que no están en contacto diario con el resto de los integrantes del equipo o con el estudiante, a menudo les es difícil integrarse totalmente al equipo docente. Segundo, a la mayor parte de los terapeutas escolares se le ha asignado una cantidad de casos de hasta 50 o más estudiantes, lo que significa que los servicios a todos ellos se ven limitados en términos de tiempo. Tercero, la mayoría de los terapeutas escolares poseen una capacitación inadecuada con relación al efecto que tienen la visión disminuida, la ceguera o la sordoceguera sobre las aptitudes funcionales, sociales y académicas. Hace poco realicé encuestas en las cinco universidades de Texas que ofrecen educación en terapia ocupacional y descubrí que realmente no se abordan ni la ceguera ni la sordoceguera en ninguna área del plan de estudios. En lo que respecta a los terapeutas educacionales y las necesidades de estos estudiantes, nada parece haber cambiado desde que me gradué de la escuela de terapeutas ocupacionales en 1978.
A pesar de esta falta de preparación formal, existen muchos terapeutas que sí participan con éxito en los equipos de educadores de niños con impedimentos visuales y sordoceguera. En la mayoría de las escuelas que he visitado, los TO y los TF entienden la necesidad que hay de servicios relacionados y son representantes y defensores de los estudiantes. Uno de los problemas importantes, que es principalmente un tema institucional, es que los terapeutas no están seguros sobre cuál debiera ser su función (o funciones) con los estudiantes ciegos y sordociegos. De igual manera, los profesores de sala y aquellos de los impedidos visuales, así como también los instructores de O y M (Orientación y Movilidad), a menudo no están seguros de qué podrían ofrecer al equipo el TO o el TF. Muchos terapeutas no han tenido contacto con el campo de la Orientación y Movilidad, de modo que no se les ocurre colaborar con los instructores O & M en lo que respecta a dar un servicio al niño. De manera bastante similar, no todos los terapeutas saben qué hace un profesor de los impedidos visuales con el niño, o cómo la falta de visión o la pérdida de audición afectan el aprendizaje, o en qué forma la información derivada de la Evaluación de los Medios de Aprendizaje podría serles útil. Debido a que no tienen tiempo para familiarizarse con la gama de servicios profesionales que recibe el estudiante impedido visual, la mayoría de los terapeutas se centran en lo que saben y diseñan los servicios basados en sus propios conocimientos.
En muchas situaciones, lo anterior funciona bien, pero en otras no. Por ejemplo, a veces un terapeuta trabaja individualmente con un estudiante en aptitudes de motricidad fina (un modelo médico de entrega de servicios), pero no enseña al personal docente cómo continuar con las aptitudes o actividades. Poco se logra cuando las actividades diseñadas por los terapeutas ocupacionales y físicos no se incorporan y continúan en el programa diario de los estudiantes. He experimentado y observado que cuando los estudiantes reciben sólo algunas horas de terapia al mes, este tiempo es mejor aprovechado si el terapeuta establece un programa, define una actividad o realiza una modificación ambiental que pueda ser ejecutada por el personal que ve al estudiante todos los días. Los terapeutas escolares sí desean ser útiles y se transforman en excelentes colaboradores una vez que se establecen canales de comunicación y se comparte la información. Como padre, profesor u otra parte interesada, puede que usted tenga una oportunidad de iniciar un diálogo con él o los terapeutas de un equipo de asistencia a los estudiantes y ayudarlos a determinar de qué manera aprovechar mejor el limitado tiempo que ellos pueden ofrecer. Si se establece un compromiso de cooperación y colaboración como máxima prioridad, presentamos a continuación algunas sugerencias que podrían ayudar a los terapeutas físicos y ocupacionales a participar en forma significativa en la programación académica para estudiantes con impedimentos visuales o sordoceguera:
Ayude a sus terapeutas a incorporar sus conocimientos y estrategias de intervención en la rutina diaria del estudiante. Los terapeutas físicos y ocupacionales poseen las aptitudes para adaptar las actividades con el fin de satisfacer las necesidades del estudiante y la experiencia para diseñar actividades que ayuden a desarrollar capacidad cognitiva y motora. Sin embargo, muchos carecen de la capacitación sobre cómo traspasar su conocimiento al entorno escolar. En ocasiones sólo es necesario una sugerencia de un colaborador para hacer que este tipo de servicio integrado comience a funcionar. A continuación se presenta un ejemplo del tipo de colaboración que funciona bien:
Una joven sordociega está trabajando en cómo seguir un camino dentro de la escuela en forma independiente. Ella tiene pérdidas del equilibrio cuando intenta desplazarse en forma independiente usando su bastón. Los miembros del equipo la guían tomándola del codo mientras ella camina. Sus compañeros le hablan, le sujetan la mano y la conducen de una sala a la otra, deseando ayudarla. El terapeuta físico ve a la niña una vez a la semana durante 30 minutos en una colocación de uno a uno, en el gimnasio de la escuela, para trabajar en resistencia y equilibrio y el terapeuta ocupacional trabaja en la capacidad de motricidad fina con la niña dos veces cada seis semanas.
Estamos de verdad todos juntos en esto: estudiantes, padres, integrantes de la familia, profesores, terapeutas, auxiliares pedagógicos, administradores. Si no lo olvidamos, y nos invitamos al diálogo y a la colaboración con el fin de servir a nuestros estudiantes, todos ganamos.
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Last Revision: August 3, 2007